Jessica Pegula podía presumir de ser una de las únicas dos jugadoras en parar a Iga Swiatek en este inicio de 2023. Solo ella y Elena Rybakina ostentan ese honor, es cierto; como también lo es que a Iga no le gusta tardar el tiempo en cobrarse revanchas. Su travesía por el WTA Doha 2023 estuvo marcada por el viento, las bajas temperaturas, las condiciones extrañas de juego... y nada de esto le importó a alguien capaz de marcharse con el título habiendo cedido únicamente ¡cinco! juegos a lo largo de todo el torneo. Si sus anteriores encuentros fueron paseos, el duelo por el título siguió la misma senda: solo tres juegos 'le permitió' Swiatek a su rival, alzándose con su primer título del año y reafirmándose como la mejor de todas (6-3, 6-0).
Y eso que el partido empezó más trabado de lo habitual, haciéndonos dudar de si hoy íbamos a vivir un guion completamente distinto al de veladas anteriores. Quizás los fantasmas de la United Cup pulularon por la cabeza de la polaca, que llegó a acumular más errores no forzados que Pegula en los primeros juegos, convertidos en un carrusel de breaks para dos tenistas que trataban de hacerse con la línea de fondo. Los intercambios de revés cruzado favorecían a Jessica, que soltaba alguna bola cortada para bajar la pelota y evitar que Swiatek golpeara en su punto de impacto preferido. Conseguía incomodar mínimamente así a su rival, incapaz de meter la sexta marcha.
El final del primer set terminó de marcar la diferencia por completo. Dio un empujón a nivel posicional Iga, encontrando su derecha con mayor facilidad y consolidando una rotura a través de su servicio. Romper con la inercia de breaks acabó por reafirmar a Swiatek en un día donde el viento no sopló con tanta fuerza, ideal para ordenar sus ideas y volver a golpear con la claridad que le caracteriza. Si Pegula antes era capaz de variar algo más sus golpes, en un abrir y cerrar de ojos se encontró de forma habitual dos metros detrás de la línea de fondo. Así es el desafío de enfrentarte a la número uno del mundo: cuando menos te lo esperas, el duelo se escapa a tu control... y tú sin darte cuenta de ello.
UN SEGUNDO SET DE NÚMERO UNO
Lo que sucedió al primer parcial, el más igualado de todos los disputados por la polaca en Doha, fue una auténtica masacre. Volvió la mejor versión de Swiatek, esa que te despedaza en cuanto le das unos metros de margen y esa capaz de devolver cualquier bola complicada. Su clara mejoría a nivel de desplazamiento y movilidad con respecto a Australia se hizo notar aquí, con algunos contragolpes marca de la casa que hicieron mella en la moral de Pegula, que ni pudo (ni tampoco se vio con fuerzas) disputarle el control de la línea de fondo. En ese afán por no mostrar piedad con sus oponentes, y a pesar de la resistencia de la americana en el último juego, Swiatek volvió a firmar otro rosco para cerrar un título casi inmaculado: solo cedió cinco juegos en el total del torneo, apenas se desgastó y volvió a mandar un mensaje al resto del circuito: ella es la única número uno del mundo. No traten de imitarla o buscar otra. Próxima parada: Dubái.

