El título de Elena Rybakina en Wimbledon 2022 fue un auténtico bombazo para todos los aficionados al tenis. Sabíamos que el potencial estaba ahí, pero muy pocos podían presagiar un éxito de forma tan súbita, sin torneos previos que advirtiesen de un gran estado de forma. Así es la kazaja, con una personalidad de hielo y unos golpes que son puro fuego. Esa dualidad la llevó a conquistar su primer Grand Slam y, más recientemente, a sumar su segunda final de Major en el pasado Open de Australia 2023. Ya han pasado varios meses desde que se presentara en sociedad y admite que su cabeza es diferente: ahora sí se cree una competidora de élite y por fin se encuentra en el lugar que se merece, como admite en una interesantísima entrevista con Eurosport.
Qué sintió en las semanas posteriores a la conquista de Wimbledon
"Está claro que Wimbledon fue un gran resultado, pero tienes esas dudas. Quizás piensas que se produjo por suerte, o que me beneficié de un buen cuadro, cosas así. Tienes esos pensamientos. La final del Open de Australia fue un gran resultado y sí que me dio más confianza para afrontar otros torneos".
Los problemas generados por la ausencia de puntos en Wimbledon
"Ha habido ocasiones en las que, por supuesto, no juegas de la forma en la que te gustaría jugar, no consigues los resultados que te esperas y quizás después de eso las dudas llegan. En este caso, la planificación después de Wimbledon se me hizo muy dura, porque no obtuve los puntos que me pertenecían. Quería clasificarme para las WTA Finals y, por tanto, estaba obligada a jugar muchos torneos. Después de Wimbledon ocurrieron muchas cosas y no fue nada fácil para mí salir y jugar todos esos torneos. Mi preparación para la gira de pista dura, además, se vio interrumpida. Al fin y al cabo, eso te acaba dando experiencia: cada semana que pasas en el circuito, ocurre algo que te hace aprender sobre ti misma".
Cambio de mentalidad en Australia: no le importó jugar en pistas no importantes
"En esta ocasión no me sorprendió para nada. Siempre ocurren muchas cosas, y en los últimos años, si echas un vistazo a los resultados, siempre pasó algo que no puedes controlar, ya sea el COVID, alguna que otra lesión, siempre están pasando cosas. Con toda esa experiencia en mis hombros, diría que esta vez no me importó para nada en qué pista iba a jugar. Antes pensaba que preferiría jugar en otro lugar, pero en esta ocasión, gracias a mi experiencia, estaba lista para jugar donde fuera".
Por fin dentro del top-10: alivio por no tener que buscar más puntos
"Ahora puedo hacer una planificación mucho mejor. Si está dentro del top-10, es más fácil planificar. A veces tienes la ventaja de no jugar primeras rondas, lo que te da unos días extra para entrenar. Si estás viajando, eso ayuda mucho".
Mucho más querida en su país ahora
"Fuera de mi país no diría que las cosas han cambiado demasiado, no he sentido demasiada diferencia. Sin embargo, cuando volví a Kazajistán, allí me sentí completamente diferente. Conocí a muchísimos niños y tuve muchísimo apoyo. Fue todo muy diferente, pero solo lo sentí en Kazajistán. En Melbourne, cuando jugaba mi partido de primera ronda, sí que me di cuenta de que había más gente que venía a verme, aunque no estaba en una pista principal. Fue un gran detalle".
Aclara la polémica con respecto a su entrenador, Stefano Vukov
"Por desgracia, Internet es algo muy grande. Cualquiera puede poner un comentario sin pensar, y la gente lo recoge y hace un verdadero estropicio. Alguna gente hizo algunos comentarios, pero no me conocen en absoluto, ni a mí ni a mi equipo. Eso me sorprendió: si ellos sienten que hay algún problema, siempre pueden venir a hablar conmigo directamente. Sin embargo, decidieron colgarlo en Internet, así que me tocó a mí mostrar la realidad, demostrar que todo está bien y que cada cual necesita quedarse en su sitio y no mezclar las cosas.
Si me ves en la pista, no sabes lo que está pasando. Y pasan muchas cosas. Aunque parezca que estoy tranquila, siempre hablo con mi entrenador, en un partido siempre estoy escuchando. A veces necesito energía, porque soy muy tranquila y puedo estar todo el rato pensando cosas sobre mí, necesito una reacción rápida para entender qué está pasando a mi alrededor. Stefano me ayuda muchísimo. Tenemos conversaciones abiertas, llevamos cuatro años de trabajo. A veces yo tengo malos días, esos no los ve la gente. Le respeto muchísimo y trato de escuchar y aprender de todo lo que me dice".

