Hemos necesitado esperar hasta la cuarta ronda, pero aquí lo tenemos de nuevo entre nosotros. Novak Djokovic ya está en todo su esplendor en el Open de Australia 2023. Con un espectacular arsenal de golpes y un despliegue físico mucho más acorde a lo que nos tiene acostumbrados del de Belgrado, ha barrido de la pista en un duelo que se antojaba traicionero al australiano Alex de Miñaur. Victoria por un incontestable 6-2, 6-1 y 6-2 en 2 horas y 5 minutos, echando del torneo al último 'aussie' del cuadro. Novak a cuartos por la vía rápida donde espera el ruso Andrey Rublev.
Primer enfrentamiento entre Alex de Miñaur y Novak Djokovic, nunca antes se habían visto las caras en el circuito. ¿Sería dañino el tenis del australiano ante el nueve veces campeón del torneo? Desde el inicio, los intercambios eran de un nivel tremendo, un ritmo de vértigo. Djokovic aún no estaba carburando del todo, pero no parecía muy mermado por el problema de su pierna izquierda. Salvando ciertas situaciones con el servicio para evitar que Alex le metiera en su tela de araña. No tardaría el serbio en opositar el quiebre, que llegaría en la segunda tentativa. A partir de ahí clara superioridad de Novak, muy cómodo en pista, acelerando bien los golpes, resistiendo sin problemas al desafío de intercambios que proponía el tenista local. En algo más de 35 minutos, Djokovic se iba a agenciar el set inicial del partido por un contundente 6-2, dejando claras sus intenciones y sus buenas sensaciones, mostrando un nivel muy alto de su tenis, haciendo muy difícil que De Miñaur tuviera chances de pelearle el partido.
La historia de la segunda manga no iba a ser muy diferente a la de la primera, incluso se iba a recrudecer el dominio de Novak. Cada vez más dominador, dictando más los puntos a su favor. De Miñaur no cejaba en su empeño y en su capacidad de pelea, pero se hacía evidente que su tenis no era dañino para un Djokovic de muchos quilates en la noche de Melbourne. Los juegos caían ya siempre del mismo lado. El aliento del público era lo único que mantenía ligeramente en pie a 'Demon'. Pero mucho más que eso necesitaba para igualarle el partido al serbio. Conseguiría el juego de la honra que evitaba el rosco pero poco más. Djokovic sellaba por 6-1 el segundo parcial, transitando por una autopista que le llevaba directo hacia los cuartos de final del Open de Australia.
Impotencia total de De Miñaur ante un Djokovic imparable
A Alex le quedaba por delante una montaña que superar, un Everest directamente. Su misión más práctica y posible de acometer era lucharle el tercer set a Djokovic, complicarle lo que no le había complicado en todo el partido. Pero nada. Nole estaba en modo tumba abierta, sin frenos, incapaz de fallar una pelota. De Miñaur no sabía ya qué hacer. No tenía ese tiro ganador, ese cambio de ritmo o ese saque que dessestabilizara a su excelso oponente en la noche de la Rod Laver. Tan solo 7 golpes ganadores a mediados de la tercera manga, por 20 de Novak. El de Belgrado seguía a lo suyo, dando la sensación de ser otro jugador, muy diferente al de días anteriores. Flotando sobre el cemento azul de la central del Open de Australia. La paliza estaba siendo de aúpa. Solo quedaba ver si la matanza acabaría en rosco. Eso no ocurriría en gran medida por la intachable actitud del australiano, siempre positivo y animándose. Le daría para conseguir dos juegos y alargar un poco más una noche muy rápida para sus intereses. Finalmente, por 6-2 Djokovic zanjaba el asunto y ponía el broche a una cuarta ronda perfecta para él donde ha reseteado tras tres primeros partidos de muchas dudas. Un nuevo Novak Djokovic asoma justo cuando más interesa, justo cuando empieza lo más importante del Open de Australia.

