Cuando las cosas no salen, no salen. No parece una explicación demasiado convincente para explicar el momento por el que está pasando Garbiñe Muguruza en estos últimos meses, pero ya nos quedan pocas tablas a las que agarrarnos. La marea ha vuelto a subir hasta el cuello de la hispano-venezolana, derrotada esta mañana en su debut del WTA 500 de Adelaida 2 ante una Belinda Bencic pletórica desde la línea de servicio (6-3, 6-4). Un duelo de altura para tratarse de una primera ronda, pero es el precio a pagar por no tener el mejor ranking. Nuevo golpe moral para la pupila de Conchita Martínez, que llegará al primer Grand Slam del curso con más dudas que nunca.
Viendo el cartel ya podíamos intuir lo que podía suceder, otro pulso demasiado temprano para una Muguruza que necesita empezar de cero para recuperar su confianza. Si hace una semana era Bianca Andreescu quien le remontaba un 6-0 y 5-2 en el WTA 500 de Adelaida 1, esta vez iba a ser Bencic quien le demostrara lo importante que es competir con ese colchón psicológico bien cubierto. Y si además le añadimos un rendimiento exquisito desde la línea de servicio, la ecuación se convierte en un problema todavía más sencillo de resolver. Estuvo pletórica la suiza, quien terminó con 10 saques directos en su maleta, un 89% de puntos ganados con primer servicio y un 85% de puntos ganados con el segundo. Sin embargo, el marcador no nos muestra una superioridad tan aplastante, de hecho, solamente vimos un break por cada manga.
Le bastó a la helvética hincarle el diente en dos juegos a Garbiñe para sacarle sus debilidades, curiosamente, en el primer y en el último turno de servicio de la española. Es decir, que el encuentro arrancó con break y terminó con break, dos momentos delicados en los que la actual Nº58 WTA no fue capaz de dar la talla. Quien si la dio fue Bencic, que apenas perdió un solo punto con su saque en todo el segundo parcial. ¿Saben cómo lo perdió? Con una doble falta. Pero toca destacar la buena labor de Muguruza en un partido donde solo conectó dos ‘aces’ menos que su rival, cerrando con un 21-20 en ‘winners’ favorable a la tenista de Flawil. Un ejercicio correcto, regular, pero falto de puntos de inflexión y ese magia especial que determina finalmente el factor suerte.
EN BLANCO AL OPEN DE AUSTRALIA
Por lo tanto, la pupila de Conchita Martínez cierra así su gira previa al primer Grand Slam del calendario, con dos derrotas en dos partidos celebrados en el mismo lugar, Adelaida. Si miramos atrás, hay que irse hasta mediados de septiembre para encontrar la última victoria de Muguruza, ante Papamichail en los octavos de final del WTA de Tokyo, por lo que suma ya cuatro meses sin lograr un triunfo en el circuito oficial. Mala racha para la ex Nº1 del mundo, que afronta ahora el Open de Australia desde una posición extremadamente vulnerable. A punto de caer del top70, el cuadro podría cruzarla con cualquier tenista del mundo en primera ronda.

