Alycia Parks, una mujer de fe: “Me veo top10 el próximo año”

La estadounidense de 21 años, que se estrenó hace una semana en el top100, confiesa su devoción por Dios y el objetivo que se ha marcado de cara a 2023.

Alycia Parks quiere salirse en 2023. Fuente. Getty
Alycia Parks quiere salirse en 2023. Fuente. Getty

El nombre de Alycia Parks es uno de los que más fuertes han sonado en este final de temporada, jugadora que a sus 21 años ha logrado meterse por primera vez en el top100 gracias a sus últimos resultados. Entrenada por su padre, con la figura de Serena Williams como referentes y una fe cristiana que le acompaña siempre dentro de la pista, la oriunda de Atlanta mira el futuro con optimismo, hasta el punto de marcarse llegar al top10 en 2023. Parece una afirmación demasiado arriesgada, pero todos los que la vimos jugar sabemos que es capaz de eso y más. ¿Quieren conocerla un poco más? Los compañeros de la WTA se han encargado de hablar con ella y extraer una detallada radiografía.

De menos a más esta temporada

“Me puse el objetivo a principios de este año de estar en el top100 cuando llegara el verano, aunque finalmente me tomó un poco más de tiempo. Le di un empujón adicional en el torneo de Midland, el que se suponía que iba a ser mi último evento de la temporada, allí estuve muy cerca de romper por primera vez en el top100, pero luego perdí 89 puntos. En ese momento me propuse volver a subir, aposté por viajar al extranjero y dar un último empujón para superar esa barrera de las cien mejores antes de que cerrara el cuadro del Abierto de Australia”

Ostrava, el punto de inflexión

“Por lo general, cuando las cosas comienzan a ponerse complicadas para mí, sé que algo bueno está por llegar. Significa que Dios me está probando. Cuando fui a jugar a Ostrava estaba en paz y cuando estoy en paz es cuando tengo la mente clara. Algo hizo click para mí aquella semana, me encantó la sensación de verme jugar de esa forma en Ostrava, así que me propuse recordar esos momentos de cara al futuro. Tomé aquellos partidos para llevármelos luego a otros torneos”.

Inicios en el tenis

“En primaria obtuve todo sobresalientes y mi padre siempre nos premiaba llevándonos a la tienda de juguetes. Recuerdo que me tomó una hora elegir lo que quería, así que mi madre me dijo que, si no elegía yo, lo elegiría ella por mí. Cuando miró hacia abajo, vio dos raquetas de tenis con tres pelotas. Sabía que a mi hermana y a mí nos gustaba correr al aire libre y además teníamos una cancha cerca de nuestro vecindario. Nos llevó hasta esa pista y nos dejó jugando, hasta que terminó llamándole a mi padre para decirle: ‘Creo son bastante buenas’.

Se saltó la etapa junior

“Desde los siete años he querido convertirme en profesional, desde que golpeé por primera vez una pelota, en ese momento fue cuando supe que se me daba bien, que quería dedicarme a esto. Decidimos no disputar el circuito junior porque siempre tenía problemas en las rodillas, mi padre quería prevenir lesiones, así que nos centramos en entrenar para llegar al circuito profesional. Eso es lo que hicimos y aquí es donde estoy ahora”.

El papel de su hermana

“Mi hermana también jugaba, así que nos empuramos mutuamente, no nos fijábamos en el resto de tenistas porque siempre estábamos compitiendo entre nosotras. Cuando tienes una hermana a la que siempre quieres vencer, o viceversa, supone un elemento diferente a la hora de encontrar la motivación. Así que el día que llegué al tour y me vi entre las profesionales, no me supuso una gran sorpresa”.

Vínculo con las hermanas Williams

“Cuando vi King Richard, había muchas escenas que me resultaron tremendamente familiares. Nosotras también lo hicimos de esa manera, fue muy extraño porque muchas vivencias de las hermanas Williams son bastante similares a las nuestras. En un US Open tuve el privilegio de pelotear con ellas, una experiencia genial. Especialmente con Serena, ella es la mejor de todos los tiempos, es imposible no admirarla. Ella es, literalmente, el tenis”.

Una carrera sustentada en la fe

“Diría que esta temporada ha sido un ‘yo contra yo’. Siempre pongo el hashtag #WalkByFaith en Instagram. Por ejemplo, la semana pasada la USTA le entregó una WC a Caty Mcnally para el Open de Australia, pero ahora ha terminado top100 y ya no lo necesita. Yo estaba dos puntos por detrás de Taylor Townsend para recibirlo, así que algo me dijo que tenía que ver a Europa a seguir compitiendo. Hice semifinales en el Open Ciudad de Valencia y luego gané en Andorra. Tal vez por eso Dios no me permitió ganar en Valencia, porque vio que ya tenía títulos ITF, así que la próxima vez me haría ganar un WTA 125K, algo que nunca había logrado. Así es como lo vi, cuando me refiero a caminar sobre la fe, me refiero a cosas así”.

Objetivos para 2023

“Si sigo jugando así, como me siento ahora, debería pasar por los cuadros con bastante libertad. Me veo en el top10 el próximo año, sé que es bastante alto, pero definitivamente es factible. Ser top10 en 2023 es un objetivo para mí. Espero tener la oportunidad de jugar en los cuadros principales, aunque todas sabemos lo duro que es superar una fase previa. Eso es lo que más me emociona, cuando estoy descansada sé que es muy difícil detenerme”.

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