Mayar Sherif: “Pensé en dejar el tenis, no tenía dinero ni ayudas”
Entrevistamos en exclusiva a Mayar Sherif, la mejor tenista egipcia de la historia. Un camino lleno de baches y esperanza: “El año que viene quiero acabar top30”.
Entrevista muy especial la que traemos hoy, tanto por su protagonista como por su historia. Hablamos de Mayar Sherif, la mejor tenista egipcia de la historia pese a llevar tan solo cuatro temporadas en activo. De la mano de Justo González, su entrenador desde hace una década, la jugadora de El Cairo se ha plantado en el top50 y ya presume de un título WTA, el que levantó hace un par de meses en Parma. ¿Pero cómo fue el viaje hasta llegar aquí? Su primera entrevista en español solo podía ser con Fernando Murciego en el canal de Punto De Break.
Premio a final de temporada
“El año ha tenido muchos picos, muchos altibajos. De hecho, empecé bastante mal, no estaba ganando muchos partidos, y justo cuando empecé a ganar partidos y coger un poco de ritmo llegó una lesión que me tuvo varios meses fuera. Ahí fue duro mentalmente, también luego recuperar la forma y ser competitiva de nuevo, hasta que llegó Parma y salió todo. No me lo esperaba, la verdad, llegué al torneo pensando en pasar la primera ronda, pero luego salieron las cosas”.
Campeona en Parma
“El título me ha ayudado a dar un salto en lo mental, un salto de confianza que me permite ver lo que puedo hacer realmente en el circuito WTA. Me ha dado la confianza de que puedo llegar muy lejos. El año que viene me veo terminando top30, es es el objetivo. No lo sé, quizá puedo ir por atrás, no habría ningún problema, pero sí voy por delante sería fantástico”.
Camino hasta la élite
“No ha sido un viaje fácil. En Egipto tenemos pistas, tenemos muy buenos clubes, ahora empieza a entrar un poco el dinero y los sponsors, pero todavía no tenemos un sistema para sacar jugadores, ahí está el programa. Al principio me costó mucho salir de allí, no tenía dinero ni tampoco ayudas, no sabía cómo hacerlo, me parecía algo imposible”.
Justo González, más que un entrenador
“Me ha ayudado mucho, sobre todo a la hora de acogerme y hacerme sentir parte de una familia. Mentalmente es muy duro si estás fuera de casa y estás solo todo el tiempo, pero él siempre me ha cuidado para que no me sintiera sola. Ahora estoy cambiando de casa, pero siempre paso mucho tiempo con él, sus hijas, su hermana, sus padres… oficialmente soy como si fuera una más de la familia”.
La Universidad casi la aleja del tenis
“En los dos primeros años pensé que el tenis se había acabado para mí, ya no veía ninguna oportunidad porque no tenía dinero y no tenía ayuda de ningún tipo. Pero seguía jugando allí, ganaba muchos partidos, aunque me encantaba mi carrera. En ese proceso de madurez me dio por pensar en volver, en darme una última opción para no arrepentirme en el futuro. En el tercer año llamé a Justo y le dije que quería jugar y que él fuera mi entrenador. Desde el primer momento cogí la VISA, me vine a España y empezó todo esto”.
Sin ayuda de su Federación
“Desde pequeña soñaba con jugar en la Pista Central de Roland Garros ganando partidos, ¿por qué no? A mi hermana le decía que algún día iba a estar ahí, pero ella se reía, me decía que estaba soñando. En Egipto mucha gente me dijo en la cara que nunca llegaría a ningún sitio, que mi tenis estaba muerto desde el momento en que fui a la Universidad. La Federación, lamentablemente, tampoco me ayudó nunca”.
Relación con Ons Jabeur
“La conozco desde que tenía 12 años, ella conoce a toda mi familia y mis hermanas. Recuerdo estar en la Universidad y ver sus partidos, esa chica estaba no hace mucho conmigo jugando el Africa Championships, y ahora estaba entre las mejores. Si ella puede, ¿por qué yo no? Ese es el pensamiento, si ella puede, cualquier jugadora africana puede. Ya no hay límites, gracias a ella todos pueden”.