Ganar un Grand Slam en el circuito WTA, especialmente si se da a una temprana edad, no es nada fácil. Lo que podría ser una bendición se convierte en una responsabilidad que viene con etiquetas: hay muchas jugadoras jóvenes que fueron incapaces de dar continuidad a su estado de forma durante dos semanas, dos semanas que pueden llevarte a la gloria, pero también colocarte una mochila con demasiadas piedras en tus hombros. Cuando Iga Swiatek se proclamó campeona en Roland Garros 2020, el mundo del tenis posó sus ojos en la figura de la polaca. ¿Estábamos ante el nacimiento de algo grande? ¿Se desinflaría pronto? ¿Qué techo podíamos colocar sobre su cabeza?
Si el 2021 fue de consolidación en la élite, este 2022 ha demostrado que cada paso que dio la tenista de Varsovia tuvo un razonamiento y una clara hoja de ruta tras de sí. Reducir el azar o la improvisación ha sido clave por parte de un equipo de trabajo en el que todos se sienten valorados, en el que cada rol es importante. Hacer trabajo de concienciación tras triunfar en París fue absolutamente clave para su progresión posterior, como desvela Iga en su última entrevista con el periodista Dominik Senkowski. "Esta temporada 2022 ha sido el resultado de todo el entrenamiento en los últimos años, especialmente de todo el trabajo que hice después de Roland Garros 2020. Estoy feliz por haber escuchado a mi equipo en aquel momento, en lugar de haberme acelerado para utilizar mis cinco minutos de fama: me centré en el deporte", afirma Iga, que a todas luces ya está más que acostumbrada al foco mediático.
Parts of my interview with Iga Swiatek @iga_swiatek
— Dominik Senkowski (@dsenkowski07) October 6, 2022
Season 2022: "It's been the result of training over the years, especially all the work after Roland Garros 2020. I am glad that I listened to my team then and did not rush to use my 5 minutes, but continued to focus on sports” pic.twitter.com/Ozb2bOMLJF
Y es que estar en la élite también es un aprendizaje a marchas forzadas. Tras la marcha de Ashleigh Barty, la polaca emergió como la absoluta dominadora del circuito femenino, coronándose de nuevo en París y sumando una nueva estrella en Nueva York. Su irrupción como reina de la WTA pudo haber sorprendido, pero cualquier aficionado escéptico a su reinado se encontró con una Swiatek regular, consistente y con una mentalidad feroz. Eso sí, para vencer en Flushing Meadows fue necesario un cambio de chip en los días previos al torneo: "Siempre quiero entretener al público, pero en este US Open tuve que aprender a ganar sin fuegos artificiales. Esa es la enseñanza más valiosa que me llevo. Antes del torneo había voces de ansiedad en mi cabeza, pensaba sobre lo que me pasaba tras cada derrota. Sabía que después del primer tramo de temporada debía existir un declive en mi estado de forma, es el ciclo natural de cada deporte, pero fue difícil de todas formas".
LA CARA MÁS VISIBLE DEL DEPORTE
En las últimas semanas hemos visto a una Swiatek que no ha dudado en pronunciarse sobre algunos temas relativamente polémicos. La polaca denunció la posición en el calendario de los dos eventos finales del año, anunciando que no podría participar en las Billie Jean King Cup Finals debido a su cercanía con las WTA Finals, además de comprometerse con que tendría una conversación al respecto con WTA e ITF. Es la indiscutible número uno del mundo, y eso incluye liderar al circuito en asuntos que van más allá de la pista, rol al que todavía se está acostumbrando.
"Estoy aprendiendo todavia a ser la cara del tenis femenino. Intento recordar que yo soy la que decide en qué me involucro y de qué forma uso este derecho. Por eso es algo que no me preocupa, yo no soy quién para juzgar a nadie, simplemente me intereso en aquellos temas en los que considero que mi voz puede ser útil y valiosa".

