Sobre el papel, Nick Kyrgios había finalizado su temporada tras la derrota en cuartos de final del US Open 2022 ante Karen Khachanov. Sin embargo, el australiano ha decidido darse una nueva oportunidad: esta semana vuelve a la rueda competitiva en el ATP Tokio 2022, un torneo que ya conquistó en el año 2016. Es, de hecho, uno de los mayores éxitos de su carrera, con lo que el de Canberra querrá poner su firma en el palmarés del torneo nipón consiguiendo el subcampeonato. Pero hay muchos asuntos que rondan la cabeza de Kyrgios, más allá del próximo torneo en el que aparecerá: un juicio por un presunto caso de violencia doméstica hacia su expareja, Chiara Passari, y un deseo competitivo que va más allá del evento nipón: apunta, de hecho, hacia el próximo Grand Slam.
Y es que Kyrgios tiene muy claro cuál es el acceso directo a la gloria en el mundo del tenis. El oceánico aún intenta sanar las heridas de su derrota ante Karen Khachanov en el último Grand Slam del año. La oportunidad parecía absolutamente inigualable: sin ningún miembro del Big Three en el cuadro y con un camino ante tenistas a los que ya había vencido en el pasado, la resistencia del ruso fue demasiado para un Nick que descargó su frustración justo al finalizar el encuentro. Prácticamente un mes después de aquello, Nick confesó en la previa del torneo nipón que aún se lamenta de aquella oportunidad perdida, pero que confía plenamente en sus capacidades de cara al próximo Grand Slam (Open de Australia 2022).
"Esa derrota ha añadido un poco de gasolina a mi motivación. Sí, pensaba que en el US Open tenía una gran oportunidad. Me dolió, me dolió muchísimo, porque pensé que era el favorito al título tras ganarle a Medvedev. Ahora me toca esperar hasta el próximo Open de Australia, pero quiero mantener mi estado de forma, la manera en la que estoy jugando, quiero que todo eso siga ahí. Estoy haciendo todo de la manera correcta, así que no tengo dudas: puedo ganar un Grand Slam", afirmó el de Canberra, que añadió que ahora mismo siente que puede "ganar cualquier partido" y que confirma haber "aprendido muchísimo" de sus recientes experiencias a cinco mangas, incluidas las dos semanas en Wimbledon, donde cedió en la final ante Novak Djokovic.
Eso sí, el australiano también dejó muy claro que los resultados no se han dado por casualidad. Nick ha cambiado el chip por completo en este 2022, e incluso reconoció no haberse esforzado lo suficiente en años anteriores. "Durante un par de años ni tan siquiera podía pasar de la tercera ronda: no entrenaba lo suficiente, probablemente no me tomaba el deporte en serio. Eso sí, durante este último año y medio estoy entrenando muy, muy duro. Los Grand Slams son aquello por lo que verdaderamente te recuerdan, pero no puedes llegar a un torneo así pensando que sin esfuerzo lo vas a ganar. Primero tienes que tener unos cimientos sólidos, trabajar para sentar las bases".
EL JUICIO POR VIOLENCIA DOMÉSTICA, AL MISMO TIEMPO QUE SU DEBUT EN TOKIO
Mientras tanto, el australiano lidia con otros problemas extradeportivos. Su exnovia, Chiara Passari, llevó un presunto caso de violencia doméstica a los tribunales australianos. Este martes se celebrará en Canberra la vista preliminar del caso, si bien la defensa del australiano no ha dado detalles sobre su próxima estrategia. Nick afirmó estar tranquilo y tomar este asunto con bastante calma. "Lo que puedo controlar solo llega hasta a un punto, y estoy tomando todos los esfuerzos necesarios y lidiando con todo esto fuera de la pista. Solo hay algunas cosas que puedo hacer, y estoy aquí en Tokio para jugar bien al tenis, para continuar con mi momento de forma y para hacer mi trabajo. Ya está, nada más".

