Por esto remontó Djokovic ante Kyrgios la final de Wimbledon
Analizamos tácticamente los dos cambios que acometió Nole en el segundo parcial para acabar dominando por completo a Nick en el día de ayer.
Novak Djokovic es campeón de Wimbledon 2022. Los periódicos de la mañana de hoy amanecieron con las crónicas de un triunfo histórico más en el currículum del serbio, una estrella más en un palmarés galáctico tras un torneo donde no siempre estuvo a su mejor nivel, pero en el que firmó una magnífica final para inclinar la resistencia de Nick Kyrgios. Lo cierto es que el australiano salió hipermotivado a su cita con la historia, con porcentajes espectaculares al servicio y un ritmo de juego rápido e impredecible. Novak se mostró fuera de ritmo y necesitó de un parcial para ajustar su tenis y darse cuenta de cuáles eran los ajustes necesarios para llevarse el título. De cara al inicio del segundo parcial, el partido había cambiado por completo.
Como siempre, en Puntodebreak nos gusta desgranar tácticamente las finales por el título en cada Grand Slam. No podía ser menos con el duelo que le dio su 21º Grand Slam al serbio, puesto que siguió un patrón parecido a otros enfrentamientos en este torneo, pero requirió de una mayor habilidad y atrevimiento para ponerse en práctica. No es fácil ajustar sobre la marcha ante un rival como Kyrgios, un rival con un plan de juego de pocos golpes y con la capacidad de sorprender en cada segundo servicio. Sin embargo, como analizamos en nuestro último vídeo en Youtube, hubo dos claves tácticas que provocaron que el encuentro diese un vuelco de 180 grados.
La primera de ellas radica en la mejora al resto de Novak. En el primer set solo ganó cinco puntos de devolución, una cifra pírrica si tenemos en cuenta que era una de las mayores claves de cara a la final, la única llave para mantener a uno de los mejores saques del circuito a cierta distancia. No fue así, pero el de Belgrado solo necesitó 40 minutos para empezar a leer el saque de Nick, lanzándose con mayor celeridad a devolverlo y adivinando el posicionamiento de muchos de esos saques. Tal fue la mejora que Djokovic llegó a ganar casi un 50% de los puntos al resto en el tercer set (17 de 40), llevando a Kyrgios al deuce en bastantes juegos. En especial fue notorio cómo el serbio se lanzó como una pantera a restar el saque a la T en el lado del deuce de Kyrgios: fue su servicio preferido, firmando 27 primeros saques a dicha zona de la pista.
ABRIR A LA DERECHA, LA GRAN CLAVE
Pero el mayor factor diferencial se dio en los intercambios más largos. Para sorpresa de muchos, el de Canberra llevó la voz cantante en el primer set cuando cada rally se iba más allá de los nueve golpes: ganó 8 puntos de los 9 que se disputaron a partir de ese rango, cosa extraña ante un jugador tan excelso desde el fondo de la pista como el serbio. Nole tardó un set en encontrar la solución: utilizar el revés paralelo, tanto plano como cortado, para abrir pista por la zona de la derecha de Nick. Ahí, la movilidad del australiano se ve comprometida, puesto que necesita más tiempo para cargar el golpe y defenderse (su revés, por el contrario, tiene una mecánica muy rápida y genera una bola muy lenta, lo que no da ángulo ni ritmo para que Djokovic contraataque). El australiano pegó mucho más revés en el segundo set, Djokovic pasó a ganar 16 de los 19 puntos largos del resto del partido... y el resultado es historia.
Para un análisis más profundo de estas claves que explican la remontada de Djokovic, el vídeo explicativo en nuestro canal ahonda en ambas cuestiones de naturaleza táctica. Más allá de eso, el serbio volvió a desplegar una actuación repleta de inteligencia. Supo esperar, cortar la sangría cuando el duelo se podía complicar y acabó por golpear estando agazapado, inclinando la dinámica a su favor y desplegando un tenis ante el que poco pudo hacer Kyrgios. Una final sobresaliente desde el punto de vista táctico que le permitió volver a sonreír tras un año de muchos problemas.