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El M1000 de París coloca las pistas más rápidas en casi 20 años

El director del torneo, Cedric Pioline, ha reconocido públicamente que la ATP les ha impuesto cambios para la edición de este año.

Velocidad M1000 París. Foto: Getty

El ATP París 2026 está dejando un dato absolutamente sorprendente en sus primeros días de competición. Según las mediciones del CPI (Court Pace Index), el índice que determina la velocidad de una superficie, la pista central del último Masters 1000 de la temporada ha alcanzado unos registros extraordinarios. Estamos hablando de una de las pistas más rápidas que se recuerdan en casi 20 años, algo completamente impropio de la tendencia que viene siguiendo el circuito ATP en los últimos tiempos.

La información ha sido compartida por el periodista Germán Abril, quien apunta que, según los datos oficiales del torneo correspondientes al lunes, la pista central de París alcanzó un CPI de 47,9. Una barbaridad que convierte al torneo francés, con diferencia, en el Masters 1000 con la superficie más rápida de 2026, superando ampliamente los 43,3 de Shanghái este año.

 

 

Para entender la magnitud de esta cifra basta con echar un vistazo a los registros de los últimos años. Los valores más elevados que encontramos son los 45,5 de París en 2024 y los 44,6 de Canadá en 2025. Más allá de esas excepciones, lo habitual es encontrar superficies considerablemente más lentas, incluso en los torneos disputados sobre pista dura.

La ATP ha pedido al ATP de París cambios en la edición 2026

Este incremento no es casualidad. Cédric Pioline, director del Masters 1000 de París, reconoció recientemente en rueda de prensa que detrás del cambio de velocidad hay una imposición por parte de la ATP para que hubiera cambios en la pelota, algo que ha puesto las pilas a la organización para que también se aumentase la velocidad y que no ocurriese lo del año pasado.

En 2025, cuando el torneo estrenó su nueva sede en La Défense Arena tras abandonar el histórico recinto de Bercy, el CPI se desplomó hasta los 35,1 puntos. Es decir, 10,4 puntos menos que en 2024, cuando todavía se disputaba en su antigua ubicación.

"Este año la superficie es bastante más rápida que el pasado, se nota claramente. Es cierto que las sensaciones pueden ser algo subjetivas, pero también contamos con las opiniones de los jugadores, que nos llegan a través de la ATP. Nos sorprendió bastante lo lentas que fueron las pistas el año pasado, así que pedimos que se acelerasen. Por lo que sabemos, los jugadores están contentos, aunque encontrar el equilibrio perfecto es muy complicado", explicó Pioline.

El director del torneo también reconoció que la intención era acercarse a las condiciones de las ATP Finals: "Queríamos que las pistas se parecieran lo máximo posible a las de Turín, pensando especialmente en los jugadores que van a disputar ese torneo. Nuestro objetivo era situarnos alrededor de un CPI de 40. Al menos, eso fue lo que solicitamos".

Sin embargo, la realidad ha superado ampliamente aquellas previsiones. El registro de 47,9 supone un incremento de 12,8 puntos respecto a 2025, una diferencia absolutamente excepcional para una superficie del circuito profesional.

Una pista extremadamente rápida no significa que el juego también lo sea

Conviene aclarar una cuestión fundamental: la velocidad de la pista no es lo mismo que la velocidad real del juego. El CPI mide las propiedades físicas de la superficie, especialmente la fricción y el comportamiento de la pelota tras el bote. Una pista menos rugosa puede favorecer que la bola pierda menos velocidad después de impactar contra el suelo.

Sin embargo, la sensación de juego depende también de otros factores, especialmente de las pelotas utilizadas. Y ahí aparece un matiz importante en este ATP París 2026. Esta temporada, el torneo también ha cambiado de proveedor de pelotas, que ahora son de Dunlop. Una modificación que, según Pioline, responde a una decisión de la propia ATP.

"Es un cambio que viene impuesto por la ATP para que se utilicen las mismas pelotas durante toda la gira de otoño, desde Shanghái hasta Turín. Creo que es una buena medida para los jugadores, porque les permite competir en condiciones más uniformes. Además, la ATP ha establecido un sistema para que ningún torneo salga perjudicado económicamente por tener que adoptar estas pelotas", señaló el director del torneo.

Y es precisamente aquí donde entra la diferencia entre la velocidad de la superficie y lo que se percibe durante los partidos. Pese a la enorme rapidez de la pista, las pelotas parecen perder viveza y hacerse más pesadas conforme avanzan los intercambios, algo que podría estar compensando parcialmente las condiciones de la superficie.

De hecho, los primeros encuentros no están ofreciendo necesariamente esa sensación de tenis descontrolado que cabría esperar de una pista tan rápida. Los saques directos tienen protagonismo, pero también hay margen para los intercambios desde el fondo. La velocidad efectiva del juego parece, por tanto, más moderada de lo que sugiere el CPI.

La diferencia con otros torneos resulta todavía más llamativa. Según los registros de Courtspeed, tanto Canadá como Cincinnati redujeron sus respectivos CPI en 2026. Canadá pasó de 44,6 a 35,4, mientras que Cincinnati descendió de 43 a 39.

París ha seguido exactamente el camino contrario. Y aunque las pelotas puedan moderar la velocidad real de los intercambios, los datos de la superficie hablan por sí solos. El ATP París 2026 está disputándose sobre una pista de una rapidez excepcional, con unos registros prácticamente inéditos en la historia reciente de los Masters 1000.