Wimbledon 2022, el posible salvavidas de Garbiñe Muguruza

Garbiñe llegará al Grand Slam londinense con un bagaje irregular en un año para olvidar. En Londres ya ha cuajado grandes resultados: ¿vivirá su particular redención?

Carlos Navarro | 16 Jun 2022 | 18.05
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Garbiñe Muguruza. Fuente: Getty
Garbiñe Muguruza. Fuente: Getty

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Garbiñe Muguruza no está viviendo su mejor temporada. Estamos en el ecuador del año 2022 y la hispanovenezolana posee un registro de victorias y derrotas nada acorde con su estatus como jugadora, con su posición en el ranking WTA a lo largo de los últimos meses. Sabemos de su constatada irregularidad en alguns momentos de cada año, pero también hemos visto a Garbiñe transformarse y canalizar todo el tenis que lleva dentro para poner, al fin y al cabo, guarismos más que respetables al final de cada temporada. Sin embargo, el verano llega y Muguruza solo ha conseguido siete victorias en este 2022, un absoluto contraste a las diez derrotas que ha sumado, alguna bastante dolorosa.

Su porcentaje de victorias, un 41,2% de triunfos, es el peor que jamás haya registrado en cualquier temporada como profesional. Ni siquiera en 2012, su primera temporada en el circuito, obtuvo un bagaje tan dispar (42,9% de porcentaje de victorias). Si lo miramos desde el punto de vista estadístico, la crisis parece más que evidente: los números la apoyan, las sensaciones la refrendan y los brotes verdes están muy lejos de ser vistos. Muguruza no se ha vestido de corto desde que finalizase Roland Garros 2022, donde sumó otra derrota en primera ronda, y la llegada de Wimbledon 2022 no parece anunciar un cambio radical a su temporada. Sin embargo, quizás, y solo quizás, sea justo lo que necesite para reactivarse.

Sabemos perfectamente de lo que Garbiñe puede hacer sobre el tapete londinense. Es el único Grand Slam en el que ha llegado a dos finales, y probablemente en el All England Tennis Club viviese el momento más especial de su carrera, allá por 2017. Una joven hispanovenezolana sometía sin piedad a Venus Wiliams para consagrarse en La Catedral, uno de los momentos culminantes de su carrera, el día en el que se sintió la mayor jerarca del circuito. Y sí, todo eso queda bastante lejos, pero la posibilidad de retrotraerse a ese momento feliz y de recuperar momentos bonitos podría suponer algo en su mente, quizás el impulso que necesita para que todo vuelva a hacer clic.

En el lado negativo, claro, está su balance justo después de aquel torneo. No ha pasado de la tercera ronda tras triunfar en Londres, viviendo tres ediciones bastante grises en la hierba británica. Sin embargo, hay una cuestión estilística que, sumergida en un bajón de resultados tan grande, podría beneficiar a Garbiñe. Ya hemos visto el principal problema de la española a lo largo de los últimos meses: su incapacidad para cerrar partidos, su poco autocontrol a la hora de cerrar los intercambios y su baja tolerancia a recibir una pelota más, especialmente en los momentos de presión. Si algo tiene la hierba es que 'simplifica' mucho más las cosas: la potencia en tu primer o segundo golpe puede ser suficiente para cerrar el punto, y la dinámica de los partidos es mucho más veloz, lo que hace que pienses menos, que tu tenis sea menos cerebral. Todo esto podría ayudar sobremanera a Garbiñe, que cuenta, además, con un factor que le puede facilitar las cosas: muy poca gente cuenta con ella de cara al título (o, incluso, a llegar a rondas finales).

UNA CUESTIÓN DE TIEMPO

Muguruza repitió durante su última rueda de prensa que estaba convencida de que los resultados llegarían. Que sabía dónde estaba el foco del problema y que seguiría jugando hasta poder encontrar ese torneo donde las cosas sí saliesen bien, donde los pequeños detalles en los que la confianza repercute enormemente por fin le puedan sonreír. Sabe de lo que es capaz en Wimbledon, es el Grand Slam más inmediato y quizás sea el último chaleco salvavidas al que aferrarse. Seguir con esta dinámica de aquí a final de año, donde podría no tener la posibilidad de defender su título en las WTA Finals, puede suponer un descalabro en el ranking. Es el momento de la esperanza y del todo o nada... ¿será la hierba el revulsivo que necesita?