Iga Swiatek ya está en la final de Roland Garros 2022 y no es, ni mucho menos, casualidad. Tampoco es casualidad su triunfal racha de 34 victorias seguidas, a solo una del récord del Siglo XXI que posee Venus Williams. Su tenis habla por sí solo, pero fuera de la pista la polaca desprende madurez, sensibilidad para hablar de muchos temas y la calma de las grandes campeonas para lidiar con situaciones difíciles. Llegarán, no cabe duda, pero ahora "llora menos", porque pierde menos, y en rueda de prensa explica cuál es el proceso mental de manejar las expectativas que genera una racha así, además de la tensión intrínseca que te ofrece ser la número uno del mundo y estar, por tanto, liderando el tenis femenino.
Una victoria importante y emotiva
"Está claro que estoy más feliz si cabe con mi actuación, siento que mi juego es cada vez más y más sólido. Juego con más libertad cuando me pongo en una situación de ventaja, cuando tengo un break a favor. Estoy jugando mejor con cada partido que pasa. Poder estar en la final de Roland Garros de nuevo es genial, sobre todo porque no sabía cómo iba a jugar aquí después de tantos torneos. Para mí era una especie de obviedad el hecho de que la racha se acabaría pronto, así que he encarado este torneo paso a paso. No tenía ningún objetivo específico, y ver cómo se desarrolla mi tenis es algo que me da muchísima esperanza. Estoy muy orgullosa de mí misma".
Una explicación al nivel increíble que está alcanzando
"Creo que tengo un tenis que me puede dar torneos, pero no solo se trata del juego. Todo tiene que 'hacer click', estos eventos son muy duros y largos. Puedes ver que los Grand Slams tienen un ambiente diferente, y a veces los favoritos pierden pronto. Intenté bajas las expecativas y tomármelo día a día. Siento que esta temporada, sí, todo está haciendo click. El trabajo que he hecho a nivel físico, tenístico y mental. El año pasado también trabajé muchísimo, pero aún estaba ganando experiencia. Ahora estoy usando esa experiencia para absorber todo y trabajar de la manera correcta".
Preparación y mentalidad de cara a la final
"Sé que es difícil de decir en voz alto, pero intento que estos partidos sean iguales a los otros, ya que las finales son estresantes, y lo acepto. Quiero seguir haciendo exactamente el mismo trabajo. Ahora mismo va bien. En ocasiones también me doy cuenta de que mis rivales están estresadas, así que intento apartarlo y no entrar en pánico por mi propio estrés. Sí, las finales las encaro tratándolas como otro partido y recordando por qué he llegado ahí, pensando en mis puntos fuertes. Todo se trata de la mentalidad y la preparación que tengas antes del partido".
La importancia de lidiar con la presión en equipo
"Intento que eso no se quede dentro de mí, lo hablo con mi equipo al completo. Está claro que Daria (su psicóloga) ayuda muchísimo, está ahí y me conoce muy bien. Sabe cómo guiarme a la hora de encontrar la solución correcta y que esté más relajada. No es algo que pueda medir. Es genial poder tener a gente alrededor en la que confío y en la que puedo hablar de cualquier cosa mientras comemos. Está claro que las charlas que hemos tenido antes del partido me ayudan mucho. Tenemos esa especie de rutina y nos tratamos de aferrar a ella para que todo funcione muy bien".
Bajar las expecativas antes de disputar el torneo
"Fue algo extremadamente difícil de hacer, y que no funcionó al principio. Cuando superé algunas situaciones complicadas se volvió más fácil, porque sentí que ya había hecho el 'trabajo mínimo' que pensaba que podía hacer aquí. Me di cuenta de que no podía deshacerme de las expectativas por completo, así que traté de aceptarlo, de aceptar que están ahí y que quizás me estresen un poco más. Intento apoyarme más en el aspecto físico y técnico, en las habilidades que tengo, cuando me siento bajo estrés para ganar un partido: eso me ayudó muchísimo en el encuentro de cuarta ronda. Después de ese partido siento que me he liberado mucho más, porque ya he alcanzado la ronda del año pasado".

