Ni París salva a Muguruza

Calcando el guion con respecto a previas derrotas, la hispanovenezolana volvió a caer derrotada tras estar en ventaja, esta vez ante Kaia Kanepi.

Garbiñe Muguruza. Fuente: Getty
Garbiñe Muguruza. Fuente: Getty

No hay manera de encontrar el elixir del buen juego, de la confianza, de la victoria por el camino rápido. Garbiñe Muguruza juega sin saberse ganadora incluso cuando tiene una ventaja enorme: hoy, en su debut en Roland Garros 2022, la hispanovenezolana volvió a sucumbir tras estar con una ventaja importante en el marcador. Fue esta vez ante Kaia Kanepi, que acabó bordando el tenis en los últimos juegos, firmando un magnífico tercer set para no dar a Garbiñe opciones de una nueva remontada. Es otra derrota dolorosa para la española, tanto por el fondo como por la forma, ya que vuelve a repetirse la misma hoja de ruta que en los partidos de esta gira sobre tierra batida. Garbiñe se va de París sin confianza.

Y eso que el primer set parecía indicar que la hispanovenezolana había llegado al Bois du Boulougne con ganas de reivindicarse, de mandar un mensaje al público para que contasen con ella en este torneo. Dos breaks en el primer set fueron suficientes para establecer una ventaja importante, pero más allá del resultado, las sensaciones eran buenas: parecía que el juego de Garbiñe fluía finalmente, encontrando cierta precisión en sus golpes y llevando la iniciativa desde el fondo de la pista. Tanto revés como derecha dictaban ante una estonia que no conseguía encontrar su tenis, siempre a contrarreloj. Y, cuando Muguruza consiguió el break de salida en el segundo set, todos estábamos expectantes a una sola cosa: ¿sería capaz de mantener el nivel y, por tanto, asegurar una victoria tras estar en una posición de ventaja?

APARECEN LOS FANTASMAS DE NUEVO

No hubo forma. 6-2, 2-0 y 15-40. Dos bolas de break para colocarse con dos opciones de rotura: parecía que todo iba viento en popa a toda vela... y, sin embargo, cuando la estonia cerró la puerta y colocó el 1-2, todo pareció volver a desmoronarse. Kanepi puso el 3-3 pocos juegos después, pero la inercia mental había cambiado por completo y ahora sí que estaba a su favor. Kaia comenzó a jugar con mayor libertad, a ser agresiva sobre los saques de Garbiñe, a empezar a confiar en una película que ya hemos visto en demasiadas ocasiones. Decidida, la estonia puso tierra de por medio y consiguió un break decisivo que no tuvo problemas en mantener. Nos íbamos al tercer set con muy malas sensaciones.

A todo este guion hay que añadirle una particularidad: Kaia Kanepi es una especialista en derribar favoritas en Grand Slams. Su balance ante los top-10 es sencillamente espectacular y podía ser positivo si consumaba la remontada ante una Muguruza cabizbaja, con el único objetivo de sobrevivir en un tercer parcial que se tiñó de igualdad, con ambas tenistas sacando adelante sus servicios. Sin embargo, al llegar a la hora de la verdad, al entrar en el momento decisivo y el momento en el que se definen los encuentros, de nuevo volvió a ocurrir lo que muchos, quizás, esperaban: Muguruza no pudo mantener su saque en el 4-4. Su cabeza se nubló y no pudo hacer nada ante la agresividad controlada de Kanepi, que se encaminaba a la victoria y no tuvo problemas en templar los nervios (2-6, 6-3, 6-4).

Es otra derrota más para Garbiñe, que debe buscar soluciones a las desconexiones mentales y a los nervios que la atenazan cada vez que está en una situación de ventaja. La irregularidad de la hispanovenezolana se manifiesta hoy en día más que nunca, y ni París pudo arreglar los destrozos de anteriores torneos sobre arcilla. Solo queda pensar en próximos torneos y en que la hierba, donde quizás se piense menos, sea la solución a un problema claro.

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