“Connors, Nastase y yo parecíamos pacientes de un manicomio"

John McEnroe compara a los rebeldes de su generación con los de la época actual. “Para mí, siempre es mejor que los jugadores muestren sus emociones”.

John McEnroe en un acto. Fuente: Getty
John McEnroe en un acto. Fuente: Getty

Nos encantaba como jugador, nos encanta como comentarista y nos encantará siempre que le pongan un micrófono delante. Es John McEnroe, uno de los deportistas más influyentes de la historia y uno de los tenistas con más talento que hemos visto. Un fuera de serie, en todos los sentidos. En una entrevista reciente con UOL Deporte, el estadounidense analizó su versión macarra dentro de la cancha y la comparó con las raquetas actuales del vestuario masculino. Un repaso breve pero atractivo del ex número 1 mundial.

De la pista a la cabina

“Es mucho más fácil ser comentarista que estar abajo jugando, aunque la recompensa es mucho mayor cuando ganas Wimbledon o el US Open, pero también sufres la presión y el estrés que te pones a ti mismo, así como las expectativas que vienen de fuera y todo lo que sucede. Te dejas llevar por el momento y cuando te das cuenta, piensas: ¿Por qué no lo disfruté más?’. Ahí me doy cuenta de que no lo hice bien mientras jugaba, nunca me paré a preguntarme: ¿Soy mejor persona que hace un año? Tener hijos me ayudó a ser más paciente, por ejemplo, porque jugando no tenía mucha paciencia”.

Aprendizaje de su carrera

“Aprecio más las cosas simples de la vida, las cosas que son más importantes que ganar o perder un partido. Me siento orgulloso de que la gente haya mejorado mi opinión hacia mí. Fue algo lento, gradual, tuve mis altibajos, pero me esforcé y valió la pena. Que tantas personas hayan podido ver esa evolución, esa experiencia, me parece algo genial”.

Su época rebelde

“No miro atrás, no leo cosas del pasado, sería gracioso que ahora me llamaran ‘Súper mocoso’, a mis 63 años. Pero también sé que si no hubiera ganado tantos partidos, tantos Slams, tantos torneos en general, nada de lo que hice les importaría. Si yo fuera el #200 del mundo me descartarían, así que me quedo con lo positivo. Muchas acciones fueron culpa mía, no diré que fue todo culpa del resto, acepto mi parte de responsabilidad. Ahora me gusta pensar que aprendí de todo eso, usé aquellos limones para hacer limonada”.

Bad Boys de cada época

“Los chicos de ahora son terribles, aunque es necesario mirar cada caso individualmente. Lo de Djokovic fue un accidente, igual que lo de Shapovalov, fue algo estúpido. Si golpeas la pelota con esa frustración lo único que puedes encontrar son problemas. Zverev sí perdió la cabeza, no sé en qué estaba pensando cuando estrelló la raqueta contra la silla del juez. En mi época, Connors, Nastase y yo éramos peores, parecíamos pacientes de un manicomio, por nosotros hicieron las reglas más estrictas. Eso me pone feliz, no digo que los de ahora no deban ser castigados, pero realmente pienso que es mejor para los jugadores que muestren sus emociones. Necesitamos más de eso, pero que lo hagan bien”.

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