Francisco Cerúndolo venía firmando una semana de derribar imposibles. Absolutamente nadie apostaba porque el argentino se colase en las semifinales de su primer Masters 1000... y ahí estaba, con todas las de la ley, tras algunos golpes de suerte pero con la concienca tranquila de ser superior a sus rivales. Su próximo desafío se trataba de Casper Ruud, una entidad de jugador muy distinta, alguien afianzado en el top-10, que impone un ritmo en ocasiones abrasador para sus oponentes... pero cuya superficie predilecta no es la del Miami Open 2022. En una nueva función, Fran trató de volver a cambiar los favoritismos y, a pesar de empezar break arriba, vio como las piernas y el tenis no le respondían: terminó cediendo ante un Ruud sólido, pero sin mayores alardes (6-4, 6-1).
Les costó muchísimo entrar a ambos en el duelo. Prácticamente no lo consiguieron en un primer set de muchas sombras y pocas luces, donde los nervios y el cansancio hicieron acto de presencia a partes iguales. Un par de buenos golpes del argentino le permitieron firmar la primera rotura, pero la alegría duró muy poco, el tiempo de que Casper atacase de nuevo con la contrarotura. A partir de ahí, una concatenación de errores y poquísimo ritmo en los intercambios, un panorama extraño viendo el estilo de juego de ambos tenistas. Especialmente sangrante era lo que sucedía en el lado del revés, con ambos rozando la docena de errores, respectivamente, y sin encontrar los paralelos que pudiesen cambiar el ritmo.
En un escenario así, donde toca ponerse el mono de trabajo y vencer sobreponiéndote a una versión suficiente, normalmente es el jugador de mayor jerarquía quien impone su ley. Fue Ruud, claro, el que llegados a un momento tenso del primer parcial consiguió inclinar la balanza a su favor: sin acelear su derecha demasiado, sin encontrar golpes imposibles, pero sabiendo aguantar y aprovecharse de los problemas de Cerúndolo al servicio, con serias dudas a la hora de impulsarse y encontrar verdadero ritmo. El break que certificó el 6-4 fue prácticamente el certificado de defunción para el argentino, que veía como la gasolina le abandonaba.
CANSANCIO Y UN RUUD QUE ELEVA EL NIVEL
De nuevo tuvo un pequeño momento de debilidad Casper en su primer juego al saque en el segundo set, cediendo dos pelotas de rotura que el argentino desperdició. A partir de ahí, el partido apenas tuvo historia: Casper empezó a acelerar con su driva, moviendo de lado a lado a Fran y atreviéndose con varios puntos en la red, y Cerúndolo no tuvo la suficiente capacidad de respueta para igualar ese ritmo. La alarmante falta de puntos gratis al saque, que colocaban al albiceleste bajo presión en prácticamente cada intercambio, pesó demasiado sobre la espalda de Fran, que ya llevaba una tralla importante de partidos y que estuvo varios puntos por debajo de su mejor versión en los desplazamientos.
Ruud puso la directa e hiló varios juegos para cerrar el duelo con contundencia, yendo de menos a más y elevando sus porcentajes al servicio. No fue un duelo brillante, careció de golpes de genialidad ni de una versión dominante, pero es aquí donde toca mostrar carácter e imponer tu ley. El noruego demostró por qué es top-10 y por qué este tipo de rivales no se le escapan, y se cuela en su primera final de Masters 1000 sobre pista dura tras derrotar a nombres como Alexander Zverev o Cameron Norrie. Su derecha es garantía de éxito y espera en una final apasionante al ganador del Alcaraz vs Hurkacz.

