Dicen que los polos opuestos se atraen, pero en este caso lo dejaremos en que pueden desatar bellas e insondables rivalidades como la que mantienen Rafael Nadal y Nick Kyrgios desde hace años. El nivel australiano crece ante el balear casi tanto como su motivación, mientras que Rafa tiene que esforzarse al máximo para que su tenis y mente prevalezcan sobre ese verso libre capaz de lo mejor y de lo peor. En cuartos de final del ATP Masters 1000 Indian Wells 2022 se vivió un episodio más que cumplió con todas las expectativas. Todo lo que se puede esperar de un encuentro entre ambos ocurrió, así como el único desenlace posible en lo que va de año: la victoria de Rafa. El resultado final fue de 7-6 (0) 5-7 6-4 en un partido con muchos matices que conviene repasar.
Ya en los compases iniciales del primer parcial se vio que Nick estaba juguetón, en el mejor sentido de la palabra. Alentado por tener enfrente a una leyenda y en un gran estadio, el australiano destapó el tarro de las esencias y embriagó a todos con ese talento tan espectacular como desgarrador, al pensar en la manera en que se va por el sumidero debido a los muchos problemas que sazonan su carrera. No esperaba Rafa una salida a tumba abierta de esa magnitud y lo pagó perdiendo su saque en el segundo turno del que dispuso. Bien es conocido por todos, la gravedad que entraña un despiste así ante un jugador como Nick, que lo confirmó hasta el 5-4.
Kyrgios supo reponerse a la decepción del tiebreak del primer parcial
Durante esos juegos no tuvo serios apuros y Rafa era incapaz de restar con solvencia. En los intercambios, la velocidad de pelota de ambos era enorme, pero los tiros con altura y liftados del balear no hacían especial daño a Kyrgios por lo que tenía que asumir riesgos. Todo cambió en ese turno de saque en el que podía adjudicarse el set y donde aparecieron con fuerza esas manos invisibles que elevan solo a las leyendas del deporte en los momentos cumbre. Como si de pulsar un botón se tratara, Rafa subió su intensidad, restó con eficacia y cuajó puntos esplendorosos, que le permitieron equilibrar la balanza. El set derivó en un tiebreak en el que Nick no pudo soportar la sensación de haber perdido una oportunidad y fue incapaz de mantener la calma, llegando a ser sancionado con dos warnings por abuso verbal, lo cual le quitó un punto.
Muchos podrían pensar que esa sería la sentencia para el australiano, pero nada más lejos de la realidad. Supo hacerse fuerte con el servicio al inicio de la segunda manga y superar varios juegos de monólogos repletos de pesimismo y malos modos. Suelen conducirle a la ruina esas conductas, pero su tino al saque y confianza plena en sus golpes le permitió mantenerse en la pomada con un peligroso piloto automático.
Nadal terminó con 30 golpes ganadores y 33 errores no forzados, mientras que Kyrgios con 34-35
Nada que reprocharse el español en ese tramo, donde no tuvo opciones de hacer un break que hubiera resquebrajado la moral de su contrincante. A medida que avanzaba el set, las sensaciones de Nick eran mejores, mientras que Nadal parecía moverse algo peor, especialmente hacia su lado izquierdo. Hubo igualdad hasta el duodécimo juego, donde Kyrgios dio varios zarpazos incontestables y equilibró la balanza.
El español salvó dos bolas de break en su primer turno de saque del set definitivo
La épica asomaba de forma evidente en el tercer set, viendo cómo Rafa evitaba en todo momento hacer apoyos con su pie izquierdo. Su primer turno al servicio fue dramático y pudo antojarse en punto de inflexión. Donde el resto de mortales se hubiera despistado por el cambio de guión y el dolor, el español emergió con fuerza amparándose en su servicio, salvando dos bolas de break y obteniendo una vida extra que aprovecharía como solo él sabe hacerlo. En pocos minutos, el español pasó de verse al borde del abismo a mostrarse muy peligroso desde el resto, después de adelantar un poco su posición e inquietar sobremanera a un Kyrgios que no se explicaba cómo su rival no estaba ya en la lona.
Avisó Rafa en el cuarto juego, donde llegó a disponer de bolas de rotura, y dio el zarpazo letal en el sexto, con un break después de un juego absolutamente antológico y repleto de la esencia "nadaliana" de forma evidente. De sobrevivir a exhibirse. Los últimos compases del encuentro fueron una oda al tenis por parte de una leyenda viva que se resiste a perder y que vuelve a firmar una de esas actuaciones que se recordarán por todos los tiempos. Rafael Nadal está en semifinales del ATP Masters 1000 Indian Wells 2022 y espera rival del duelo entre Norrie y Alcaraz.

