Volver a las canchas tras tener una lesión que pone en jaque tu carrera, haciéndolo además con una cadera de metal como parte de tu cuerpo, es un acto admirable en sí mismo. Cuando la vuelta es protagonizada por uno de los pocos tipos que desafió la tiranía del Big-3, alguien que ha conquistado prácticamente todo en este deporte, las derrotas son realmente complicadas de digerir. Cuando esas derrotas se dan de la forma en la que Andy Murray perdió hoy ante Roberto Bautista, incapaz de hincar el diente a su rival, de encontrar soluciones o algún tipo de mecha en su tenis que cambiase el guion del partido, es posible que duelan y escuezan un poquito más. No fue el día del británico en el ATP Doha 2022, mientras que el castellonense dio una perfecta demostración de lo que su mejor versión puede hacer en una de sus plazas favoritas del circuito (6-0, 6-1).
Mientras que Rober exuda confianza en Doha, torneo que ya ha conquistado previamente, Murray se encuentra caminando entre dos aguas a día de hoy. Dos direcciones en las que puede virar su tenis, en constante readaptación y reciclaje a los golpes que la trayectoria y las lesiones le han dado. La erosión del escocés se vio ejemplificada en su versión en el día de hoy: hay que ser muy tozudo, muy sólido y muy preciso para poder ganar desde el fondo de la pista al Bautista que vimos en el día de hoy. Y no se crean que no inició bien su andadura Andy: en el primer juego del partido inquietó al saque a Bautista, colocando un 40 iguales en el marcador. Aquello sería un espejismo: el tenis de Murray se derrumbó como si de un castillo de naipes se tratase.
Rober puso el modo crucero y, a partir de ahí, se convirtió en una apisonadora para cerrar el primer set. Le quitó ritmo a los intercambios, obligando a un impreciso Murray a generar él todo tipo de golpes ganadores que, en el día de hoy, no tenía en su arsenal. El saque solo le acompañaba al castellonense, que empezaba a sacar sus juegos con claridad mientras Murray se desangraba, con primeros muy bajos de velocidad que Bautista no tenía problemas en atacar. ¿Es engañoso el rosco con el que se cerró el primer set? Es posible. A la vez, sin embargo, reflejaba la enorme diferencia de nivel entre el tenis de ambos.
ROBERTO SACA EL RODILLO
Tres puntos al saque y cinco puntos al resto. Ese fue todo el bagaje que Murray extrajo de un primer set que se había terminado en un abrir y cerrar de ojos. Si algo tiene Andy es corazón, y no se vendría abajo para luchar al inicio del segundo set... solo que elguion, en esencia, iba a ser el mismo. De nuevo un juego largo, otro momento crucial que se marcha al Deuce... y en el que el británico fue incapaz de cerrar sus puntos, cometiendo bastantes errores, en especial con su derecha, y subiendo a la red con poca convicción. Precisamente con un passing de revés cerca de la media pista conseguiría Bautista conseguir una nueva rotura, el sello prácticamente definitivo a un partido que acabó por convertirse en una exhibición del español.
6-0 y 6-1 en uno de esos encuentros que, conforme los ves en el cuadro, te imaginas que se convertirán en una auténtica maratón. Todo lo contrario: fue una auténtica tortura para el escocés, que volvió a destapar una de sus mayores debilidades en la actualidad, un segundo saque demasiado endeble que lo deja en una pobre disposición en cada juego con su servicio. Desde el fondo de la pista tampoco fue capaz de encontrar soluciones ante el muro de Rober, que consigue avanzar y, sobre todo, ganar confianza para seguir mejorando sus guarismos con respecto al año pasado. Aquí, en Doha, consiguió llegar a la final... y, desde luego, en este 2022 no ha podido empezar de la mejor forma para revalidarla.

