21 veces Nadal

El español logró una remontada inolvidable y se proclama campeón del Open de Australia 2022, emergiendo cuando parecía que Medvedev tenía el partido dominado.

Diego Jiménez Rubio | 30 Jan 2022 | 15.13
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Rafael Nadal, campeón del Open de Australia 2022. Foto: gettyimages
Rafael Nadal, campeón del Open de Australia 2022. Foto: gettyimages

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Sensación de día grande para la historia del tenis la que se respiraba en el Open de Australia 2022 y las expectativas se cumplieron con creces. Daniil Medvedev y Rafael Nadal se midieron en un duelo apoteósico, repleto de alternativas y momentos para el recuerdo que pudieron haber cambiado el curso del partido, y que derivaron en una quinta manga apoteósica, constituyendo uno de los mejores partidos de la historia. La Rod Laver Arena se entregó a una batalla sin cuartel entre dos de los grandes jugadores del mundo en la actualidad, que se saldó con victoria para Nadal por un marcador de 2-6 6-7 (5) 6-4 6-4 7-5.

A remolque, con un aire agonístico insostenible a largo plazo y viendo que su drive no hacía el daño que necesitaba. Así es como se sintió Nadal en el primer set, frente a un Medvedev tremendamente sólido de fondo de pista y sin mostrar ninguna rendija. El balear hizo dos ejercicios de supervivencia en sus primeros turnos al servicio, pero pronto la cruda realidad para él se dejó notar. Era imposible que hiciera daño a un Daniil tan inspirado con un porcentaje de primer servicio del 57%, como fue el que registró en este fatídico parcial para él. La superioridad del ruso fue manifiesta, que aprovechó dos dobles faltas del español en el séptimo juego para ampliar su ventaja y consolidar su supremacía.

Nadal cometió 16 errores no forzados en la primera manga

Con su coraje e inteligencia táctica habituales, Rafa buscó con avidez en la segunda manga las opciones de cambiar el rumbo y lo logró. Incrementó su rendimiento al servicio, asumió riesgos con el drive tirando paralelos que le permitían abrir luego la cancha, varió mucho mejor las alturas y velocidades con su revés cortado y, en definitiva, puso sobre la mesa sus credenciales de leyenda. Consiguió el premio en forma de break y llegó a situarse con 4-1 de ventaja, pero la reacción del ruso no se hizo esperar. Con 4-3, el partido entró en su fase de mayor igualdad y tensión competitiva, con ambos contendientes luchando a tumba abierta.

Nadal dio un nuevo zarpazo en forma de rotura y se colocó en disposición de cerrar el set con su servicio. El primer punto de ese juego maratoniano fue un remate a media pista fallada, algo muy poco habitual en el de Manacor. Los intercambios eran de auténtico vértigo, buscando los dos jugadores adquirir la iniciativa y ser agresivos, pero topándose con sendos frontones al otro lado de la pista. Medvedev dispuso de cuatro bolas de rotura que fueron neutralizadas con maestría por parte de Rafa, incorporando la variante táctica de la dejada que le dio muy buenos réditos. Llegó a disponer de una pelota de set el español, tuvo con deuce un revés clarísimo con toda la pista libre que se le escapó, pero al final vio cómo se diluía su gran oportunidad.

Medvedev levantó una desventaja de 3-5 al resto y 3-5 en el tiebreak

No sería la última. Y es que el duelo siguió en su máximo apogeo y derivó en un tiebreak memorable y repleto de matices. Adquirió ventaja de minibreak Rafa, que se puso con 2-0, equilibró el ruso, pero Nadal volvió a dar un zarpazo magistral y se situó con un más que prometedor 5-3, con un servicio. Sacó abierto e improvisó una subida a la red que se topó con la respuesta magistral de Medvedev, capaz de bajar la pelota a los pies del español estando recluido metros por detrás de la línea de fondo. Fue la red territorio de alegrías para el balear, pero no en este desempate, ya que con 5-4 a su favor aún empujó de manera inocente una volea de drive que tenía muy a su favor, permitiendo que Daniil ganara el punto y pusiera la directa hacia la remontada.

La sensación en los inicios del tercer parcial era que el tren con destino a la gloria había pasado y que Rafa iba a necesitar un milagro para poder alcanzarlo. Llegó a disponer de bola de rotura a su favor en el primer juego, y con segundo saque del ruso, pero la desaprovechó con un error no forzado de drive. Cualquier otro se rendiría, cualquier otro bajaría los brazos, pero una leyenda como él, uno de los mejores competidores de la historia, se aferró a la pista en el sexto juego, levantando de forma milagrosa un 0-40 que era un ultimátum para sus esperanzas.

Rafa cimentó su remontada levantando un 0-40 en el sexto juego del tercer set

En el rostro de Rafa no se adivinaba otra cosa que ganas de remontar, de darse oportunidades para vibrar en la pista y generar una remontada legendaria. Se empezó a atisbar esa posibilidad remota para cualquier otro tenista y se hizo realidad cuando en el noveno juego, la pelota le quemó a Daniil y cometió errores infantiles ante una resistencia titánica del español. Consiguió el break Nadal y cerró el set con un poderío brutal, adquiriendo confianza de cara a la continuación de una lucha sin cuartel.

Lo que se vivió en el cuarto set fue difícilmente explicable con palabras. Este humilde cronista apenas pudo mantenerse enfrente de la pantalla sin lanzar alaridos a diestro y siniestro ante lo que era una demostración de voluntad y competitividad de ambos contendientes. Parecía imposible ganar puntos de fondo de pista y Daniil empezó a impacientarse, a sentir que la pelotaba le quemaba. Eso le impulsó a hacer innumerables dejadas con el fin de sorprender a Rafa, pero el balance para él fue muy negativo, viendo cómo el español encontraba respuestas de forma permanente. El desafío al resto por parte de ambos era permanente; golpeó primero Nadal, le contestó Medvedev y el español volvió a adquirir iniciativa después de juegos de una intensidad e igualdad asombrosa.

Entrega máxima de Rafa, que cuanto más cansado parecía sus movimientos eran más fluidos, necesitando poco esfuerzo para que la pelota saliera disparada de su raqueta y encontrara tiros ganadores con el revés paralelo, vital en este tramo del encuentro. Se situó con punto de set a su favor Rafa con 5-3 del que logró escabullirse el ruso, pero con un juego esplendoroso al servicio, el español cerró el encuentro y condujo la final a un terreno de épica difícilmente superable en el mundo del deporte.

Nadal terminó con 69 golpes ganadores y 68 errores no forzados

Si tenía problemas para contarles lo del cuarto set, imaginen cómo me dispongo a relatar esta quinta manga. Esa por la que un joven de Manacor ha estado trabajando toda la vida, esa en la que el amor incondicional por un deporte impulsan los raquetas de un genio irrepetible midiendo fuerzas con un superhombre que construirá su propia leyenda, como es Medvedev. Lo tenía en su terreno, se respiraba en el ambiente que el león había detectado ya a su presa y la tenía acorralada. Y así fue. Amagó el break en los compases iniciales y lo consumó en el quinto juego, con un drive paralelo marca de la casa que levantó a todo el planeta de sus asientos.

Daniil demostró su grandeza luchando hasta el final por equilibrar de nuevo el marcador, en un sexto juego que fue un homenaje al tenis. Rafa zafó los golpes del ruso consiguiendo puntos gratis con su servicio y después de más de 10 minutos de sufrimiento, sacó adelante su turno de saque. Se cumplían cinco horas de encuentro y Nadal estaba a solo a dos turnos de servicio de agigantar su leyenda. Volvió a sufrir en el octavo juego, teniendo que recurrir en dos puntos a la dejada, un argumento que le funcionó durante todo el partido de manera esplendorosa. Sacó para ganar, se puso con 30-0 y ahí todos los nervios del español, que tan bien esconde y gestione, aparecieron de golpe. Doble falta y tres errores no forzados para ver cómo el ruso volvía.

Pero volvió, siempre vuelve. Daniil no encontraba resquicios, era incapaz de hallar golpes ganadores ante un coloso que, lejos de reprocharse nada, perseveró en su afán de ir por delante en el marcador y consiguió un nuevo break. El hecho de sacar con bola nueva pareció beneficiar al español en la segunda tentativa al servicio para ganar el partido. Lo hizo. Rafael Nadal es historia viva del deporte y se consuma como el mejor dando una lección de vida en este Open de Australia 2022.