Volvía Carlos Alcaraz a la escena del circuito ATP en un escenario grande, en el torneo en el que consiguió hace un año su primera victoria en un Grand Slam. Con ilusiones renovadas, un nuevo estatus como tenista y una exhaustiva pretemporada a sus espaldas, el primer test del Open de Australia 2022 para el murciano se saldó con una victoria solvente, contundente, de jugador grande y de jerarquía en el circuito: 6-2, 6-2 y 6-3 sobre un Alejandro Tabilo que mostró muy buenas dotes, niveló en sensaciones el tercer set pero se vio superado por el endiablado ritmo de su oponente, en especial en los intercambios de más de tres o cuatro golpes desde el fondo de la pista. Un primer paso sobresaliente para Carlos, que suma su primer triunfo del año y avanza a segunda ronda, donde enfrentará a Dusan Lajovic o Marton Fucsovics.
Muchas de las dudas que podían llegar en el primer set en torno a la figura de Carlos Alcaraz hacían referencia a su falta de actividad competitiva en las últimas semanas, debutando en el año 2022 en las pistas del primer Grand Slam del año. Si el primer cambio notorio llegaba en su figura física, esculpido con nuevas formas, músculos visibles más allá de una camiseta sin mangas (obvien las similitudes con Nadal, por favor), su transformación, a todas luces visual, se veía acompañada por un primer juego explosivo, una primera muestra de lo que su tenis puede llegar a alcanzar. Solo con el primer set bastó para hacernos ver que el trabajo de pretemporada en la Academia Equelite, bajo la varita mágica de Juan Carlos Ferrero, ha dejado a Alcaraz más que listo para hacer mucho ruido en Australia.
Eso sí, el primer partido del año siempre deja dudas al inicio. Alcaraz empezaba enchufado, pero al igual que firmaba su primer break, cedía un servicio que tardó algo más que el resto de golpes en carburar. Aclimatándose a las condiciones y a las incómodas condiciones de Tabilo, un zurdo con interés por enroscar la pelota y un magnífico arsenal de variantes en su repertorio, Carlos necesitó en torno a cuatro juegos para meter velocidad de crucero. A partir de ahí, una vez encontró estabilidad en su primer golpe, el navío murciano zarpó y tomó una ventaja demasiado grande para el chileno. No estaba jugando nada mal el tenista sudamericano, subiendo a la red, lanzando dejadas tras verse superado desde el fondo, pero Alcaraz empezaba a destapar el tarro de las esencias desde un golpe que lo cambia todo: el resto.
Porque, ante un rival que exhibe el saque como una de sus fortalezas, ganar el 50% de los puntos al resto en la primera manga y dejar en un pírrico 41% de puntos ganados con el primer saque a Tabilo en dicho parcial muestran que la intensidad y el primer paso explosivo de Alcaraz le permiten ser agresivo desde la primera bola. Con valentía para subir a la red, con muelles en las piernas para perseguir las dejadas, el español firmó 13 golpes ganadores (7 de ellos con la derecha, su golpe definitivo) y encontró una velocidad media consistente (191 km/h) de media para dar el primer paso hacia la victoria con un primer parcial en el que fue de más a menos, pero que sentaría las bases del resto de la velada (6-2).
EL SEGUNDO SET, LO MEJOR DE ALCARAZ
Si el resto fue protagonista durante la primera manga, desestabilizando por completo los primeros golpes de Tabilo y neutralizando cualquier tipo de ventaja generada, Alcaraz encontró el cénit de su tenis en un segundo parcial donde no se le pudo poner ni un pero. Fueron momentos de dudas para Alejandro, generadas en buena lid por la excelente actuación de un Alcaraz que ya no solo combinaba potencia en sus servicios, también efectividad: su porcentaje en los primeros saques subió al 75% (15 de 20 dentro) comparado al 54% del primer set, lo que provocó que el chileno apenas ganase 3 puntos al resto en todo el segundo parcial.
A finales del propio segundo set, Tabilo empezó a ver la única forma en la que, quizás, podría hacer algo de daño a Carlos. O, al menos, sacarle de la ola de confianza en la que estaba montado desde el fondo de la pista. Ante la cascada de golpes ganadores con la derecha, la explosión de vitalidad y fuerza que estaba llevando a cabo el murciano, Alejandro comenzó a acercare a la red mucho más, a buscar algún que otro ángulo, a variar direcciones tras una segunda manga muy lineal en la que Carlos avanzaba sin ningún tipo de problemas. Acuciado por los grandes porcentajes al saque de su rival, no fue suficiente para evitar un resultado muy favorable (6-2), pero sí para acercarse en la balanza de las sensaciones de cara a la tercera manga.
CAMBIO DE RITMO
El inicio del tercer set fue muy diferente a todo lo anterior. Tabilo subió una marcha en cuanto a la intensidad de sus piernas y su tolerancia a los largos intercambios, haciéndose más sólido desde el lado del revés y aprovechando la fuerza de la derecha de Carlos para montarse en la bola y generar muy buenos ángulos con dicho golpe. El pequeño momento de impás de Alcaraz al resto, concediendo bastante más, permitió que el duelo entrase en una especie de equilibrio en la que, a diferencia de en sets anteriores, Tabilo encadenó una serie de juegos al saque sin demasiado peligro, buscando aprovechar un mínimo resquicio en el lado contrario (venía de no tener ni una sola bola de break en el segundo set). Sorprendiendo con las dejadas, siendo mucho más agresivo con su derecha cruzada, Tabilo crecía en confianza.
Sin embargo, Carlos vio la necesidad de volver a imponerse y, como si de los mejores ciclistas se tratase, volvió a proponer un nuevo cambio de ritmo desde la activación de piernas al resto. Un par de segundos saques de Tabilo en el 3-3 permitieron al de El Palmar entrar en pista y destrozar, como viene siendo habitual, el resto. Los nervios volvieron a llegar a la cabeza de Tabilo y eso lo aprovechó Alcaraz para soltarse con la derecha y gritar tras un nuevo break, un uppercut directo al mentón de Alejandro que parecía encarrilar por completo el duelo. Así fue, finalmente: una victoria en tres mangas, cómoda, solvente, con la tranquilidad de quien camina consciente de su calidad, su ritmo y su velocidad pertenecen al grupo de los más grandes.
Un debut ilusionante, con pequeñas cosas que mejorar pero con un nivel general notable para un Alcaraz que quiere dar un nuevo golpe de timón en su primer evento del año. Las estadísticas finales del partido lo dicen absolutamente todo: 12 saques directos, 40 golpes ganadores, media de 190 km/h al saque, 48% de puntos ganados al resto y porcentajes solidísimos al servicio (79% de puntos ganados con el primero, 58% con el segundo). Alcaraz va como un tiro y camina tranquilo sobre el cemento de Melbourne Park, esperando a un nuevo rival que desafíe su ritmo de pelota.

