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Robert Lindstedt, un perezoso con alma de campeón

Tras anunciar su retirada a los 44 años, el sueco confiesa cómo pasó de ser un vago a ser el más trabajador. “Ahora sueño con ser capitán de Copa Davis”.

Robert Lindstedt. Fuente: Getty

Las Davis Cup Finals 2021 nos dejaron claras varias cosas, como que Rusia es el país con más potencial de la actualidad. Pero también nos ayudó a ver cómo Suecia, tan maltratada en la última década, empieza a ver la luz al final del túnel. Precisamente en el equipo escandinavo tuvimos a Robert Lindstedt, disfrutando de su último baile con casi 45 años. Un fin de fiesta por todo lo alto que analizó con los compañeros de Tennis.com para rescatar algunos momentos de su pasado y de su futuro.

Adiós al tenis

“Son muchos pensamientos, muchas emociones involucradas. El vuelo de vuelta de España fue bastante intenso, necesitaba recuperarme, aunque también tenía muchas ganas de ver a mi esposa y a mi hijo. Sobre todas las cosas, era esa la que más sentía, la alegría de volver a casa. Esto es algo que he ido sufriendo durante toda la temporada, por lo que estaba preparado para ello”.

Una decisión obligada

“La verdad es que no he perdido el apetito por competir, lo dejo por una lesión que arrastro durante más de un año. Me hicieron una resonancia en febrero de 2020 y me dijeron que tenía dos desgarros, pero necesitaba cirugía para uno de ellos, incluso necesitaría una rehabilitación de varias semanas. Sabiendo que no iba a competir durante seis meses, esa noche dormí hasta que sonó la alarma al día siguiente por primera vez en 20 años. Ahí me di cuenta que tenía que dejar de hacer esto, así que tomé la decisión”.

El mejor final posible

“Mi idea era retirarme en la Copa Davis de 2020, pero se canceló. Sentía que así debía terminar, al más alto nivel de nuestro deporte, pero no porque pensara que no merecía algo menor. Son solo sentimientos egoístas que a uno le fortalecen, pero sabía que tenía el nivel suficiente para que el capitán me convocara. Lo veía como algo poético terminar jugando la Copa Davis, era la forma de no arrepentirme de nada. De hecho, creo que jugué bastante bien, he podido dejarlo estando al 100% y en mis propios términos, por lo que estoy muy agradecido”.

Su debut en Copa Davis

“Durante muchos años fui el quinto hombre. Recuerdo que me tocaba debutar en 2007, contra Argentina, se suponía que debía jugar el dobles con Bjorkman, pero finalmente fue Johansson, una noticia que me rompió el corazón. Al final todo salió bien porque ganamos 3-0, salimos a celebrarlo esa noche, eran las 02:00 de la mañana, estábamos entre cervezas, cuando se acerca Mats Wilander y me dice: ‘Parece que mañana vas a jugar singles’. En ese momento pedí un vaso de agua (risas)”.

Robin Soderling, el capitán

“Es asombroso ver el conocimiento que tiene, de eso no hay duda. Teniendo en cuenta por todo lo que pasó y cómo terminó su carrera, no pensé que tuviera la energía para ocupar un puesto así, ni siquiera pensé que le gustaría. Me sorprendió un poco, la verdad, pero gracias a él volví al equipo de Copa Davis, se lo debo todo. Sueño algún día con ser capitán de Copa Davis”.

Entrenador de Denis Kudla

“Teníamos un amigo en común y me propuso hacer algunas semanas en 2018-19, estaba muy interesado, pero todavía tenía intenciones de jugar. Les dije que sería solo a tiempo parcial, que no me atraparían por completo, así que lo mejor era esperar. En un tiempo volvió la opción y decidimos probar, cuando vi el final del túnel con mi lesión de hombro. Al estar en el final de mi carrera fue más fácil aprovechar esa oportunidad y ver que mis días como jugador ya habían terminado”.

El punto de inflexión de su carrera

“Estoy muy contento con todas mis victorias, lo único que me duele es tener 23 títulos y 25 finales perdidas. Me hubiera gustado terminar con un récord positivo y llegar a 50 finales en total. Aparte de todo eso, de lo que más orgulloso estoy es de cómo manejé mi carrera, superando los momentos más complicados. Cuando comencé a jugar dobles tenía algo de sobrepeso, sentía que golpeaba la bola mejor que la mayoría de los muchachos, pero mi ranking no acompañaba. Con la ayuda de muchos expertos y algunos amigos logré convertirme en un profesional. Tenía una personalidad bastante vaga, tuve que perder más de 10kg en tres semanas, pero me obligué a trabajar duro y seguir ese camino”.