Zverev es el káiser en Viena
El germano culmina un inmaculada semana de tenis en Viena para doblegar a Tiafoe en dos mangas y capturar su 18º título ATP y el 5º en este 2021.
Alexander Zverev es sencillamente el nuevo rey de Viena. El alemán ha cuajado una enorme semana de tenis en la capital austríaca, poniendo la guinda con su triunfo en la final del domingo ante el sorprendente Frances Tiafoe, al que ha doblegado por 7-5 y 6-4. Partido vertiginoso y muy entretenido en el que Sascha ha llevado la manija en todo momento y ha sabido esperar su oportunidad para asestar el golpe ante un Tiafoe fiel a su tenis imprevisible y espectacular por momentos.
Impresionante la empresa delante de sí Frances Tiafoe. Un 5-1 en contra tenía el americano en el cara a cara con Zverev, solo una victoria en 2017 en Cincinnati sobre el alemán. Inicio además fulgurante de Sascha, sacando como los ángeles, jugando con muchísima consistencia desde la línea de fondo, contrarrestando el tenis plano e imprevisible de Tiafoe. El americano veía como cedía pronto su servicio aunque sin embargo, con mucha brillantez, lo recuperaría inmediatamente. Desplegaba el repertorio de golpes de magia con los que había remontado increíblemente a Sinner el día anterior.
A partir de ahí, muy serios los dos con el saque. Zverev haciendo incluso juegos enteros a base de 'aces'. La manga parecía encaminarse a la muerte súbita. Sin embargo, el alemán tenía otros planes. Se aferraba a la pista con todo en el 12º juego y Tiafoe, más errático de lo normal, se metía en problemas. Pudo salvar la primera bola de set, pero no la segunda con un nuevo error de derecha. Su juego ultraagresivo le había servido bien hasta ese momento pero la excelsa consistencia de Zverev iba a tener sus réditos. Un 7-5 para el alemán más que merecido.
Más abierta y vertiginosa segunda manga
La segunda manga sería una buena prueba para comprobar de qué pasta estaba hecho Tiafoe de cara a remontar de nuevo un set en contra. El jugador procedente de la fase previa tendría de nuevo dificultades para mantener su servicio, pero con desparpajo y atrevimiento se las apañaría para impedir que Zverev se marchara en el marcador. La sensación es que en algún momento el alemñan asestaría el puñetazo definitivo. Al saque seguía inmaculado, con enorme acierto, con un porcentaje de primeros realmente alto. Así iba a ser muy complicado para Frances quebrar.
Curiosamente, sería el estadounidense el que parecía poder romper el saque más adelante. Con 4-4, se colocaba 0-30 y después con bola de ruptura, pero a Zverev no le temblaba el pulso para disipar ese peligro. Sería él quien en el siguiente juego asestaría el puñetazo final quebrando al americano con un enorme juego al resto y se proclamaba campeón en Viena por primera vez en su carrera.