La eclosión de una estrella llamada Carlos Alcaraz

El español cuajó un partido memorable y venció en el tiebreak de la quinta manga a un Tsitsipas que lo intentó todo para frenar su juego imperial.

Diego Jiménez Rubio | 4 Sep 2021 | 01.02
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Carlos Alcaraz gana a Stefanos Tsitsipas en US Open 2021. Foto: gettyimages
Carlos Alcaraz gana a Stefanos Tsitsipas en US Open 2021. Foto: gettyimages

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Magia pura. Eso es lo que se vivió en una tarde memorable en Nueva York, que podría ser recordada para siempre como la gran presentación en sociedad de un joven de 18 años nacido en Murcia llamado a dominar el tenis mundial. Carlos Alcaraz pisaba por primera vez en su carrera la pista Arthur Ashe y dejó una huella imborrable, compitiendo de tú a tú con un Stefanos Tsitsipas que puso sobre la mesa todas sus credenciales de gran estrella consolidada en esta tercera ronda del US Open 2021. Tras un duelo memorable y que puede marcar un antes y un después en el devenir de este deporte, el resultado final fue de 6-3 4-6 7-6 (2) 0-6 7-6 (5) a favor de Alcaraz.

Lo que se vio en los compases iniciales del primer set puede ser interpretado como un aviso a navegantes de lo que se avecina en el futuro, una pildorita de un futuro que se presenta brillante y un mensaje claro a Tsitsipas de con quién se estaba viendo las caras. Fueron cuatro juegos simplemente inmejorables, cuatro juegos que de tanto asombro que generaban suscitaban la risa floja entre los espectadores, incapaces de asumir que lo que veían era real. Zambombazos por todas partes y un Stefanos incapaz de nada ante el despliegue de poderío del español. Una vez se pasó la efervescencia del cava recién descorchado, el griego acotó distancias, pero volvió a burbujear con intensidad el tenis fresco del español, con un break en el octavo juego y la materialización del mismo, en un ejercicio de madurez e inteligencia.

El arranque de la segunda manga continuó con los derroteros que hacían pensar que el futuro podía hacerse presente esta tarde en Nueva York. Alcaraz continuaba golpeando a la pelota de forma inmisericorde con su drive y mostrándose sólido con el revés, arrebatando la iniciativa a un Tsitsipas que se vio 3-0 abajo. Su banquillo se levantó nervioso a animarle y fue sintomático de la madurez y confianza del griego verle pidiendo calma a los suyos y asumiendo él la responsabilidad de darle la vuelta al encuentro.

Más allá de su servicio, hasta ese momento no encontraba la manera de imponer su autoridad en peloteos, pero algo cambió. Stefanos se puso el mono de trabajo, jugó profundo, pero con margen y fue ganando terreno poco a poco a un Carlos cuyo nivel bajó de la excelencia al notable. El encuentro se igualó, Tsitsipas fue encontrando la manera de dominar y recluir unos metros por detrás de la línea al español y consiguió situarse con un break de ventaja. Lejos de dejarse ir, Carlos llegó a disponer de un 0-40 en el décimo juego, que hubiera equilibrado el marcador a 5, pero se topó con la garra, el coraje y el buen hacer de un jugador mayúsculo como es el heleno.

Alcaraz levantó una desventaja de 5-2 40-15 en el tercer set

Lo mejor estaba por llegar en el tercer parcial. La batalla estaba servida, pero hubo momentos en los que algunos que no conocen a Alcaraz creyeron que iba a venirse abajo y diluirse cual azucarillo en café. Nada más lejos de la realidad, este chico no se conforma con nada y sabe de su potencial, unido a una ambición sin límites. Esos fueron los motores que le permitieron cuajar una remontada histórica, memorable, irreal y difícilmente asumible para un top-5 como el griego.

Y es que Tsitsipas llegó a disponer de 5-2 con doble break y 40-15, pero en ese momento aparecieron los intangibles de gran campeón que posee Carlos y que aún están en fase embrionaria, pero ya muestran destellos de lo que pueden llegar a ser. Dio la vuelta por completo al marcador, haciendo vibrar a una Arthur Ashe entregada a esta nueva estrella, que se hizo con el tiebreak y se ganó el corazón de todos, haciendo soñar incluso a los más incrédulos.

Llegó el esperado toilet break de Tsitsipas antes del arranque del cuarto set, que en este caso estaba más que justificado ya que presentaba más humedad en su ropa que si se hubiera dado un chapuzón en una piscina. Se dio prisa, intentando no dar bola a los incipientes silbidos hacia él, pero a su vuelta, Carlos había perdido la frescura. El esfuerzo físico y mental realizado fueron una losa demasiado fuerte y la bajada de adrenalina trajo consigo un desplome tenístico, incrementados por molestias musculares. Todo ello permitó que un centrado y maduro Stefanos endosara un contundente rosco a su rival y abocara el partido al drama absoluto.

El español terminó con 18 golpes ganadores de revés

Un nuevo ejercicio de supervivencia, garra y maestría es a lo que debía acogerse el murciano para tener opciones de éxito en la quinta manga, y fue precisamente eso lo que hizo. Por mucho que la velocidad de sus tiros bajara un poco y la fluidez de sus desplazamientos laterales perdiera eficacia, el español encontró armas para vender muy cara su piel y dar un sublime espectáculo ante un Tsitsipas que asumió con naturalidad el rol de veterano a sus 23 años. Ambos se hicieron fuerte al saque, con un Alcaraz revivido y quemando la pelota con su drive. Soportó la consistencia de Tsitsipas, empeñado en buscar un resquicio en cada turno de servicio, pero incapaz de materializar el break.

El encuentro desembocó en el tramo final con un excelso rendimiento de ambos, decididos a llegar hasta el final. Y así fue. Nada mejor para cerrar un duelo de este calibre que un tiebreak, un último homenaje al tenis con una pista entregada a dos gladiadores y, en particular, al que ya es su nuevo ídolo. Carlos Alcaraz no solo ganó un partido a un jugadorazo como Stefanos Tsitsipas, sino que transmitió sensaciones únicas y confirmó lo que se llevaba tiempo sospechando de él. Una nueva estrella ha nacido y su eclosión definitiva se ha producido en el US Open 2021. De Murcia a Nueva York, conquistando la gloria.