Harris pega el golpe y apea a Nadal de Washington
Lloyd conectó 38 golpes ganadores, se recuperó mentalmente de un mal segundo set y esperó su oportunidad para sorprender a un Nadal, de nuevo, irregular.
Rafael Nadal se despide del ATP Washington 2021 en los octavos de final. Tal como lo oyen: el manacorí no pudo ante Lloyd Harris, actual número #50 del mundo, en un duelo donde de nuevo mostró una versión dubitativa e irregular. Nunca llegó a imponerse al servicio, y en un tercer set tremendamente igualado, la potencia del sudafricano en cada juego de saque acabó por pesar en el juego mental: Rafa firmó un juego muy malo cuando sacaba para mantenerse en el partido y el resto ya es historia (6-4, 1-6, 6-4 en 2 horas y 10 minutos).
Primer set
Primer enfrentamiento entre Nadal y Harris. El inicio del partido se adecuó, bastante, a esta circunstancia. Parecía que el manacorí no había terminado de ajustar su tenis para encontrar las debilidades en el juego del sudafricano: lento y tentativo al resto, con poca capacidad de reacción para adelantar las direcciones en los juegos al servicio de Lloyd. El ambiente en Washington era diametralmente distinto al del partido anterior frente a Jack Sock: la grada se mostraba tan apagado como el propio Nadal.
Y eso que Rafa estaba haciendo bien las cosas al saque, firmando buenos porcentajes y no dando oportunidades a su oponente. Sin embargo, su pasividad al resto hacía indicar que un solo juego malo con su saque podía ponerle el partido totalmente en contra. Mal negocio contra la versión del sudafricano que salió a pista: el mismo que hizo una semana bestial en Dubai, sobre una pista muy rápida, en la que derrotó a nombres como Thiem, Krajinovic y Shapovalov.
Cada vez que Harris enfundaba la derecha, el punto estaba en su poder. Y ese mal juego al saque de Rafa llegó... y apenas necesitó más Lloyd para apuntarse la primera manga. Sin que Rafa mostrase gestos evidentes de dolor, lo cierto es que el manacorí no había encontrado el punto dulce al partido, mostrándose un par de segundos más lento para reaccionar a los tiros de ataque de Harris. Más allá de una bola de break más propia de la presión por cerrar el set (que el propio Harris salvó de forma brillante con una derecha invertida), el primer parcial se marchó por la vía rápida, con un jugador en racha y otro encontrando aún su lugar (6-4). El 95% de puntos ganados con el primer saque de Harris lo decía todo.
Segundo set
La lógica diría que sostener un nivel de efectividad tan espectacular ante un jugador como Rafa Nadal es prácticamente imposible. La subida de nivel del propio Rafa, absolutamente sideral, terminó por confirmar esta máxima. Como si perder de forma tan sencilla hubiese herido su orgullo, Nadal se reactivó y empezó a cometer menos errores absurdos, además de recuperar un elemento que decantaría la mayoría de los intercambios a su favor.
La derecha invertida de Harris, un martillo pilón en el primer set, no encontraba ningún tipo de reacción o contragolpe en la propia derecha de Nadal. Anclado lejos de la línea de fondo, el mallorquín o no llegaba a tiempo, aplastando sus réplicas en la red, o dejaba una bola corta que permitía a Lloyd, ahora sí, cerrar el punto. En el segundo set, en especial tras concretar el primer break, algo cambió en la agresividad y proactividad de Rafa: era capaz de defenderse con éxito de esas bolas, mandando una derecha cruzada con peso al revés de Harris. El punto débil del sudafricano, poco utilizado en el primer set, empezó a ser explotado por Nadal, capaz ahora de restar con profundidad varios primeros saques a la zona de revés.
Sacar al gigante sudafricano de esa zona de confort con la que ahogaba a Nadal en el primer set cambió diametralmente la dinámica del partido. Lo que antes parecía imposible (romper el saque de Harris) era ahora inevitable. Por si fuera poco, un par de passing shots y el rugido que les siguió confirmó que Rafa, ahora sí, ya estaba en la Pista Central de Washington. Lo que antes era un 95% de puntos ganados con el primer saque... ahora bajaba a un porcentaje del 45% (!). Jaque mate y al ser definitivo.
Tercer set
Si en cada uno de los parciales hasta ahora uno de los dos jugadores se había mostrado vulnerable, dando pie a que la sensación del partido no fuese del todo espectacular, el set decisivo se iba a convertir en una batalla a cara de perro entre ambos combatientes. El clímax del partido se alcanzó, en parte, gracias a las dos bolas de break salvadas por el sudafricano en el primer juego: merced a dos grandes primeros saques, Harris cortaba una auténtica sangría. Era un tanque de oxígeno directo a sus pulmones que le mantendría en el partido.
El sudafricano se puso el mono de trabajo y elevó su tolerancia al intercambio largo, llegando a ganar varios puntos de más de cinco golpes y generando ahora una sensación de igualdad durante un largo tramo del encuentro. Nadal no se estaba mostrando especialmente quirúrgico en su combinación saque + derecha, lo que permitía a Lloyd acercarse a una anhelada rotura; sin embargo, Rafa es un seguro de vida en cada momento importante, y le cerraba la puerta de manera contundente en cada 30 iguales, 15 iguales o 0-15.
Era un partido que se iba a decidir por detalles: quien diese muestras de debilidad en un juego al saque, quien quitase el pie del acelerador y bajase los porcentajes en apenas unos minutos, estaba condenado al abismo. Contra todo pronóstico, el hombre que levantó el pie fue Nadal: con 4-5 en el marcador, a Rafa le entraron las dudas. Una doble falta, una derecha errada y un punto de partido en contra en el que tenía otro drive a media pista... que a punto estuvo de quedarse en la red. La bola tocó, pero permitió al gigante sudafricano concretar la mayor victoria de su vida merced a un globo imparable.
Sensaciones encontradas para un Rafa Nadal que se marcha de Washington con una única cosa en el bolsillo: rodaje y tiempo en pista. Más de cinco horas en duelos especialmente competitivos, contra perfiles de jugadores agresivos que pueden llegar a incomodarle en un mal día. ¿Lo demás? Más allá de esa adrenalina de la competición, las sensaciones fueron más bien insuficientes. Habrá que ver en qué queda la molestia en el pie y si tiene arreglo a corto plazo, pero ya no es solo ese par de décimas de segundo más lento que uno puede notar en su movilidad. Hay otras partes de su juego que han caído en picado, en especial el servicio... y contra un tipo que te cuela 38 winners como si nada, a veces el suficiente no es suficiente. Lloyd Harris, mañana ante Kei Nishikori tras conseguir la mayor victoria de su vida.