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Casper Ruud acaba con el sueño de un excelente Pedro Martínez

El noruego sumó en Kitzbühel un nuevo título a sus vitrinas a pesar de la entrega del valenciano, que arañó un set y firmó una final muy notable.

Casper Ruud, campeón en Kitzbühel. Fuente: Getty

Pedro Martínez no pudo salir victorioso en su primera final a nivel ATP. El tenista de Alzira tuvo delante un muro demasiado alto de escalar, un jugador que se está ganando el estatus de hueso duro de roer en el circuito. Regularidad, consistencia, capacidad de sufrimiento y una derecha endiablada con un peso brutal: argumentos de sobra que Casper Ruud muestra para acceder a la élite. Hoy inclinó la final de Kitzbühel a su favor de nuevo (6-1, 4-6, 6-3) en el que es su tercer título consecutivo, el cuarto de la temporada y una nueva muestra de fuerza en su superficie predilecta, la tierra batida.

Primer set

A un lado del ring encontrábamos a Casper Ruud, con un favoritismo desmedido pero varios factores jugando en su contra. El primero y principal se trataba de toda la fatiga acumulada a lo largo de la semana: es muy posible que un Mikael Ymer completamente centrado en el plano mental le hubiese eliminado en cuartos de final. Sin embargo, el noruego salió mostrando una versión muy sólida, utilizando en especial el peso de su bola para pillar por sorpresa a su rival.

Y es que Pedro Martínez no esperaba, para nada, la velocidad de bola que el noruego mostraría de entrada. El tenista español jugaba despojado de cualquier tipo de presión, entrando a la pista en su primera final ATP con la etiqueta de gran sorpresa del torneo. La historia de Cenicienta, sin embargo, estaba quedando totalmente bloqueada por la actitud proactiva de un Ruud que insuflaba presión en cada punto desde el primer golpe.

Pedro se acomodó desde la línea de fondo y permitió que Ruud dominase a su antojo cada punto. Además, el poco rédito que sacaba a sus primeros servicios ni tan siquiera hacía que buscase algo diferente en sus juegos al saque: ya desde su primer golpe de continuación estaba en una posición defensiva ante los restos profundos del noruego. Así pues, varios breaks fueron suficientes para firmar un set inmaculado, con un Martínez aún buscando su sitio en la final. 6-1 y parecía que estaba todo bajo control.

Segundo set

Aquí debemos apuntar un punto de inflexión del partido. Más allá de una reanudación un par de horas después en la que apenas se disputaron tres juegos, la lluvia hizo acto de presencia y mandó a los jugadores a vestuarios... durante prácticamente toda la tarde. Momento para pensar y reajustar tácticas para Pedro, que a eso de las 22:00 de la noche volvería al ruedo con la intención de ponerle las cosas a su rival un poco más difíciles. Vaya si lo haría.

Pedro entendió que no servía de nada entrar a pelotear desde el fondo de la pista ante Casper: tocaba aportar un poco de variedad al duelo, buscar la red con más asiduidad, tirar el cortado en algunas ocasiones y ser más proactivo utilizando los golpes paralelos. En la noche cerrada de Kitzbühel, el tenista español encontró cierta comodidad en sus juegos al servicio, haciendo los puntos algo más cortos y moviendo algo más a Ruud.

Eso le serviría para dar una enorme sorpresa. Con 4-5 en el segundo set, el décimo juego del set fue un verdadero horror por parte de Casper. Todo errores no forzados que le harían ceder su saque en blanco y, prácticamente de la nada, asegurar un tercer parcial que ponía la igualdad en una final que comenzó siendo un verdadero baño. Muy animado y mostrando un mejor lenguaje gestual, Martínez se daba así un pequeño homenaje, una satisfacción en forma de set ganado.

Tercer set

Ruud pudo sentir que había bajado la guardia en el segundo set, que se había confiado y había jugado siguiendo la inercia ganadora, quedándose por detrás de la línea de fondo y permitiendo que Pedro tomase el control del duelo. Esa tendencia iba a cambiar muy, muy pronto. El noruego iba a activar la maquinaria y volver a lanzar la derecha invertida como de costumbre, como un martillo pilón, el mismo con el que había dominado Bastad y Gstaad.

El primer break sirvió para tomar una ligera ventaja; el segundo parecía absolutamente demoledor. Había vuelto el martillo de Thor en forma de derecha, y Pedro no estaba sacando la suficiente ventaja al servicio como para contrarrestar su poder con frecuencia. Así, con el 5-2 Ruud se disponía a cerrar el partido y el threepeat... pero ahí volvió a emerger el Pedro más valeroso, el hombre que jugaba sin amarras, el hombre que se relajó sabiendo de la maravillosa oportunidad que tenía por delante.

Así, el último servicio a la emoción del partido fue una rotura que puso en pie al público de Kitzbühel, que llegó a animarle durante varios tramos del partido. Eso sí: la agresividad al resto de Casper volvió a aparecer para cerrar el partido con un 6-1, 4-6 y 6-3 que le permite triunfar por tercera semana consecutiva.

Una gesta impresionante a pesar de la entidad de los torneos en la que se ha producido, pues muestra una regularidad y consistencia envidiable en un jugador joven. Ya sabemos que Ruud es probablemente top-5 en la superficie; ahora le toca dar el salto de calidad correspondiente en las pistas duras. Mientras tanto, de aplaudir y alabar la semana de Pedro Martínez, que sigue dando pasos de gigante y demostrando que la segunda línea de la Armada española tiene un nivel descomunal. Si sigue así, llegarán muchas más, no cabe ninguna duda.