¿Quién puede parar a este Djokovic?
El jugador serbio se mostró imperial durante todo el partido y consiguió doblegar al húngaro Marton Fucsovics en tres contundentes sets.
Inquietud, desasosiego, ansiedad o desazón. Esa debe ser la sensación de todos los rivales de Novak Djokovic cuando le ven sobre una pista de tenis. Con la apariencia de un robot infranqueable que nunca falla, el serbio ha hecho de la victoria un hábito, algo totalmente rutinario y que cuando se alinean los astros y no se produce, genera una ola de sensaciones en todo el planeta llamado tierra. Hay muchas razones para pensar que Djokovic no ganará absolutamente todo este año. Su tenis no da respiro, y su condición física y mental son sencillamente perfectas y muy complicadas de batir. Nadie conoce la fórmula para ganar a este extraterrestre...o es que a día de hoy no existe.
Mientras sus rivales de momento se afanan y buscan con ahinco soluciones, Djokovic sigue ganando y ganando y volviendo a ganar, como diría aquel genio entrenador que hizo llevar a España al olimpo del fútbol. Sin esfuerzos aparente, sirviéndose de una especie de ley de la gravedad, Djokovic vence cuando salta a una pista de tenis. Es inevitable y hoy ante el húngaro Marton Fucsovics lo hizo con una comodidad que muy pocos pensaban. El resultado final fue de 6-3, 6-4 y 6-4, pero con la sensación de que el marcador pudo ser algo más escandaloso.
Fucsovics no pudo desafiar a la ley de gravedad del tenis. Se esperaba mucho más del húngaro, un tenista que venía de jugar a un grandísimo nivel y derrotando a jugadores de la talla de Rublev o Sinner. Sin embargo, el bueno de Marton se vio tremendamente intimidado en una cancha central abarrotada para ver al número uno del mundo. Fucsovics no hizo más que encadenar sinsabores en forma de errores no forzados, algo que aprovechó Nole para abrir hueco en el partido nada más comenzar. En 20 minutos, el balcánico ya lideraba la primera manga por 5-0.
Poco que añadir en el segundo y tercer parcial. En cuanto el serbio elevada un poco su nivel de juego conseguía el break que marcaría el devenir del set y del partido. Cometió 24 por tan solo 31 golpes ganadores, lo que pone de manifiesto que no fue dominador, sino dominado. Djokovic tomó las riendas del partido y jugó con comodidad, aunque si bien es cierto que realizó un winner menos que su rival. Siempre dentro de pista, variando alturas y ritmos, y haciendo correr a su rival cual marioneta, Novak abusó de un Fucsovics desdibujado que sin duda habrá aprendido un poco de la experiencia de medirse ante esta leyenda del tenis en la catedral del tenis.
Djokovic peleará por un puesto en la final ante Shapovalov o Khachanov
Hubo atisbo de batalla en la segunda manga, cuando el húngaro llegó a disponer de alguna que otra bola de break para igualar un poco la contienda. Djokovic reaccionó como quien espanta a una mosca en una cálida tarde de verano. Un simple manotazo y se acabó lo que se daba. Gran partido del jugador serbio que ya está en semifinales y se medirá al ganador del duelo que enfrentará al canadiense Denis Shapovalov y al ruso Karen Khachanov. Un partido menos, o un partido más, según cómo se mire. Djokovic no sufre, solo gana, gana, gana...