Aryna Sabalenka está experimentando una metamorfosis que, al fin, puede hacerla una férrea candidata a pelear por todo. La bielorrusa bordó el tenis agresivo y de dos o tres golpes ante Ons Jabeur, martilleando los segundos saques de la tunecina y controlando sus emociones para liquidarla en dos mangas (6-4, 6-3) y así acceder a sus primeras semifinales de Grand Slam. Fue una victoria convincente, de esas que marcan el estatus de una jugadora que, ahora sí, parece preparada para conseguir su primer título de Major en este Wimbledon 2021.
El inicio del partido mostró la variable clave para decantar el duelo: una rotura de servicio. Con el techo cerrado y las energías al máximo, Jabeur y Sabalenka se enzarzaron en un duelo de cañoneras en el que el saque era el arma más poderosa. Más allá de algunos destellos de brillantez en alguna dejada de resto de la tunecina, lo cierto es que el guion estaba siendo escrito por el alto porcentaje con el primer servicio de ambas jugadoras. La forma de proteger los segundos saques, así pues, iba a ser capital.
Dicho esto, hay que alabar el nivel y la intensidad de ambas jugadoras desde el inicio. Alguno podía haber pensado que la grandeza de la ocasión y la relativa inexperiencia en estas instancias de ambas tenistas afearían un poco el nivel de todo un partido de cuartos de final de Wimbledon. Todo lo contrario: Sabalenka entró al partido absolutamente centrada, canalizando de manera correcta ese torrente de energía que muestra en cada duelo. Su táctica estaba bastante definida: finalizar el punto dos o tres golpes, tomar el control de cada intercambio y no permitir que la tunecina la desplazase de la línea de fondo.
Jabeur se mantenía en la pelea gracias a un gran nivel con su servicio, haciendo lo suficiente para seguir el paso de una inspirada bielorrusa. Sin embargo, cuando sacaba para mantenerse en el primer parcial, llegó el juego de la discordia: el típico momento en el que, casi sin saber cómo, no aparecen los primeros servicios… y jugar con segundo se convierte en jugar con fuego. Sabalenka necesitó de varias bolas de set, incluyendo algunos fallos importantes tras ser atraída a media pista, pero en cuanto tenía algo de espacio y tiempo para armar sus golpes al resto, éstos eran imposibles de repeler. Tras un primer parcial de mucha igualdad y de apenas oportunidades al resto, todo lo que necesitó Aryna fue una pequeña rendija por la que colarse a base de trallazos. Firmando 23 winners en el primer parcial, Sabalenka daba el primer golpe de los cuartos de final.
Y parecía que el final del partido estaba aún más cerca cuando rompió el saque de Ons de salida en el segundo set, pero ni mucho menos: Jabeur se recuperaría y aprovecharía un pequeño bajón de la bielorrusa para recuperar terreno. A partir de ese 1-2, volveríamos al mismo guion bajo el que se desarrolló el primer set… solo que daba la verdadera sensación de que Sabalenka no iba a permitir que se le escapase el partido.
A la tunecina cada vez le respaldaba menos el servicio, y eso era invitar a Sabalenka a que la devorase con el hambre que la caracteriza. Cualquier bola a media pista era atacada sin miramientos con un sorprendente porcentaje de efectividad, lo que muestra que Aryna ha dejado atrás esas cadenas mentales que la atenazaban en Grand Slam. De nuevo, sería con 3-4 y al resto, ya muy cerca de la línea de fondo, cuando Sabalenka volvería a torpedear el servicio de la tunecina (Jabeur solo pudo ganar un 30% de puntos con su segundo servicio, buena muestra de la agresividad de Aryna al resto), para solo minutos después cerrar con mano de hierro el billete a sus primeras semifinales de Grand Slam.
Fue un duelo en el que la potencia se impuso a la variedad, en el que Sabalenka pegó y volvió a pegar controlando los márgenes de una superficie sobre la que ya parece controlar sus golpes. Una versión así de la bielorrusa, con semejante nivel de agresividad y precisión desde el primer golpe de cada intercambio, es muy difícil de contener, y ni tan siquiera la enorme cantidad de recursos que guarda Jabeur pudo hacerlo. Ante Karolina Pliskova será otra historia: se enfrentan dos jugadoras de patrones similares, con ganas de imponer su dominio y sus golpes planos desde el fondo de la pista. ¿Quién lo conseguirá?

