Resulta imposible no emocionarse ante lo que está haciendo Andy Murray y sus dos triunfos épicos en este Wimbledon 2021 son la clara demostración de hasta dónde ha llegado el carisma de un jugador al que no se le valoró como se merecía cuando estaba luchando por la gloria en todos los torneos. Siempre a la sombra del Big 3 y erigiéndose en la firme alternativa al poder establecido por los tres gigantes, el de Dunblane fue percibido durante muchos años como un tipo malhumorado en la pista y falto de conexión con la grada, con un juego menos vistoso y diferencial que el de sus rivales. Pero todo ha cambiado en pocos años. Y es que no hay nada mejor para valorar lo que se tiene como haber estado a punto de perderlo.
Aquellas lágrimas en la rueda de prensa previa al Open de Australia 2019 encogieron el corazón de todos los amantes del tenis. Fue una sacudida violenta que hizo anticipar el ocaso de una generación dorada en la que Andy ha desempeñado un rol fundamental. Suelen decir los miembros del Big 3 que la competencia entre ellos les ha hecho mejores, pero también la firme y tenaz oposición de un Murray que no paró de luchar una y otra vez hasta conseguir sus sueños. Andy es ahora un hombre con cuatro hijos que tuvo que pasar por quirófano hasta en tres ocasiones y ponerse una prótesis de metal en una de sus caderas, no ya para darse la oportunidad de volver a competir, sino para poder jugar con sus cuatro hijos.
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Murray ha sufrido lo indecible por un amor incontenible al tenis
No tiene nada que demostrar a nadie y jamás podría habérsele reprochado que pusiera fin a su carrera o que se hubiera dedicado a jugar dobles. Los dolores permanentes en todas partes de su cuerpo y constantes lesiones surgidas tras sus operaciones de cadera no han sido más que un acicate para un hombre que tiene una misión clara: volver a disfrutar del tenis. Posiblemente no vuelva a luchar por los grandes títulos, pero Andy siente un amor puro por un deporte que se lo ha dado todo y disfruta en ambientes como el vivido en la Pista Central del All England Lawn Tennis Club los últimos días.
Tiene la vida solucionada, ha hecho inversiones muy interesantes y ostenta una familia numerosa con la que le apasiona pasar tiempo, pero no entiende su vida sin el tenis y está dispuesto a hacer lo imposible por seguir ligado a él. Eso ya le hace ser merecedor de un crédito infinito por parte de todos los amantes de este deporte, que ven cómo es capaz de superar cualquier obstáculo y no desfallecer ante los imprevistos permanentes que ha sufrido estos dos últimos años.
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Carisma a raudales e implicación en causas sociales
Murray ha empezado a mostrar su verdadera personalidad en el momento en que dejó de ser un firme contendiente a los grandes éxitos deportivos. Su actividad en redes sociales en los últimos años le ha presentado como uno de los tipos más divertidos, originales e inteligentes del mundo del deporte. Hace interacciones constantes con aficionados, vacila a compañeros con gracia y educación, y ha conseguido labrarse una imagen que no se atisbaba hace unos años.
Por si esto fuera poco, sus inversiones han ido siempre dirigidas a causas sociales de gran interés. Compró el castillo de Cromlix, muy cercano a su Dunblane natal, en cuanto se enteró de que el restaurante que allí había iba a cerrar y la comunidad local perdería muchos puestos de trabajo. Lo ha convertido en un hotel de cinco estrellos con un restaurante muy bien valorado y que genera permanentes visitas por parte de personas de todo el mundo. Además, se ha implicado con la marca de ropa Castore diseñando una línea propia con lana merina de explotaciones ganadores ecológicas, con el fin de concienciar a la sociedad.
Sus palabras acerca del sistema sanitario británico después de una batalla memorable en la pista contra Otte, hacen ver que tiene una preocupación social absoluta y una capacidad de influencia muy positiva en todos los estamentos. "Todos nos hemos dado cuenta de lo importantes que son los sanitarios y nunca han recibido el reconocimiento que merecen. Los políticos deben darse cuenta de que hay que pagarles mejor, es inaceptable que se haya planteado subir un 1% su salario tan solo, después de lo que ha pasado. Me parece patético", aseveró con rotundidad.
It just had to be...
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Conexión única con el público y relevancia de su documental "Resurfacing"
Todo aquel que haya visto el documental de Andy y su lucha contra las lesiones, emitido en Amazon Prime Video, experimenta una admiración sin límites hacia un hombre que se muestra tal y como es, sin filtros, con sus miedos, sus fortalezas, sus virtudes y sus defectos. Un ejercicio de transparencia y honestidad que ha cautivado a millones de personas en todo el mundo, haciendo que los partidos de Andy sean una suerte de redención colectiva contra la adversidad.
Pocas cosas hay en el mundo más inspiradoras que ver a un hombre que tocó fondo superar todos sus traumas y volver a disfrutar haciendo lo que más ama. Murray ha decidido disfrutar de cada minuto en la cancha y sus constantes arengas al público de la Pista Central de Wimbledon 2021 ponen los pelos de punta. Puede sentar precedente su manera de escoger algunos aficionados y buscar la inspiración en ellos, mirarles constantemente e inspirarse en sus arengas y pasión desenfrenada para seguir adelante. Lo hizo en el partido ante Otte y al término del mismo, les premió con obsequios como una camiseta, muñequeras y un paraguas, desvelando que decidió fijarse en ellos para convertirles en motores de su remontada.
Nadie sabe hasta dónde llegará este resurgimiento competitivo de Andy Murray, pero los resultados son lo de menos. El británico ha construido durante lustros una carrera deportiva asombrosa que le hace ser merecedor de un lugar en el olimpo de los dioses del tenis, pero ahora está haciendo algo aún más poderoso: erigirse en un referente deportivo, social y cultural, siendo la cabeza visible de cómo el esfuerzo y el amor por algo son las herramientas necesarias para salir de situaciones difíciles. Solo queda disfrutar de él.

