Un día más en la oficina de Novak Djokovic

El tenista serbio consiguió avanzar a los octavos de final de Roland Garros 2021, después de derrotar al lituano Ricardas Berankis en tres cómodos sets.

Novak Djokovic. Foto: Getty Images
Novak Djokovic. Foto: Getty Images

Impotencia. Esa debe ser la sensación de todos los rivales de Novak Djokovic cuando le ven sobre la pista en un Grand Slam. Con la apariencia de un robot, el de Belgrado ha hecho de la victoria un hábito para él en las grandes citas, algo totalmente rutinario y que cuando se alinean los astros y no se produce, genera una ola de sensaciones en todo el planeta llamado tierra. No hay ni una sola explicación para pensar que Djokovic no pudiese ganar este Roland Garros. Su tenis no da respiro, y su condición física y mental son sencillamente perfectas cuando llega el gran momento. Muy pocos conocen la fórmula para ganar a este titán de la raqueta. Hoy el lituano Ricardas Berankis sucumbió por un contundente e inapelable 6-1, 6-4 y 6-1 en una hora y 34 minutos de juego.

No pareció dispuesto a vivir ningún tipo de sobresalto el bueno de Djokovic en la tarde de hoy. La Philippe Chatrier tenía en mente que Novak podría ganar en tres sets, pero jamás pensaría que se verían un duelo desequilibrado y más bien efímero. Ricardas Berankis no estuvo a la altura, y jugó más para entretener y hacer coger ritmo a un Novak que con el paso de las rondas se hace más peligroso y ve su segundo Roland Garros con más posibilidades.

Sonrojante nivel el ofrecido por el lituano durante todo el partido para estar jugándose un pase a octavos de final de un Grand Slam. Quien haya pagado la entrada y se haya encontrado con la apatía de Berankis, no estará nada satisfecho ni mucho menos. El lituano pone de manifiesto que nunca llegará al nivel de los mejores y que en partidos importantes su brazo se encoge como el que más. No sacó bien, no se movió por la pista con intensidad y rigor, jugó sin un esquema de juego para la gran ocasión y se vino abajo a las primeras de cambio. Berankis no estuvo dispuesto a luchar ni mucho menos. Djokovic lo aprovechó, y con una facilidad pasmosa cerró el partido por la vía rápida. Berankis no tuvo ni una sola pelota de break en el partido y su pasividad al resto fue memorable.

Musetti será un duro oponente

Monólogo del número uno del mundo, al que no le costó nada romper el servicio de Berankis en numerosas ocasiones. Presionó con solvencia e infundió miedo en cuanto metió varias seguidas. No se andó con remilgos y culminó el trabajo rápidamente a sabiendas de que necesita dosificar esfuerzos para rondas finales. Recordemos que el balcánico viene de jugar la semana previa a Roland Garros y por tanto necesita terminar los partidos lo más rápidamente posible. Su próximo rival será el italiano Lorenzo Musetti, uno de los tenistas más prometedores del circuito y que está haciendo una gira de tierra batida bastante buena. El serbio necesitará subir un poco más el nivel para poder frenar los continuos empujos de su rival.

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