Lloyd Harris, el señor de Dubai

El espigado sudafricano está haciendo una semana de ensueño en los Emiratos y ya sueña con llegar a la final. ¿Quién es la gran sorpresa de esta semana?

Carlos Navarro | 18 Mar 2021 | 21.01
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Lloyd Harris. Fuente: Getty
Lloyd Harris. Fuente: Getty

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El nombre de Lloyd George Muirhead Harris es probablemente poco conocido en los principales mentideros tenísticos. Los nombres de Dominic Thiem, Filip Krajinovic o Kei Nishikori... probablemente sí que suenen un poquito más, ¿no? Todos ellos han quedado tumbados, con calma y sin hacer demasiado ruido, por un gigante de 1,96 metros que, de la nada, se ha convertido en una de las caras propias de esta semana. ¿Qué está haciendo y quién es Lloyd Harris?

24 años. Harris nunca fue considerado parte de la #NextGen, ni tan siquiera fue mentado como uno de los jóvenes más prometedores de nuestro deporte. La realidad es que la progresión de este jugador sudafricano se ha dado de manera escalonada. Los frutos que recoge hoy día se sembraron semana tras semana, sin tener brotes de estrella rutilante, trabajando en la sombra y haciéndose ver poco a poco en los grandes torneos. En este momento, sus semifinales en Dubai son su mejor resultado profesional... y es que, para que se hagan una idea de la sorpresa que supone ver a este hombre en estas rondas, Lloyd solo ha jugado dos cuadros principales de Masters 1000 en toda su carrera.

¿Por qué? Porque su ránking aún no ha terminado de despegar. Y eso que su trayectoria es una descripción gráfica de lo que es 'crecer en la sombra'. En 2018, primer título de categoría Challenger (en Lexington, Estados Unidos) y primera victoria ATP (ante Gaël Monfils, ni más ni menos). En 2019, dos títulos Challenger más y sus primeras semifinales ATP, además de cosechar su primera victoria en un Major en la arcilla parisina de Roland Garros. Llega 2020, el año de la pandemia... y antes de que el mundo se volviese loco, Harris alcanza su primera final ATP en Adelaida, donde es abrasado por Andrey Rublev. Justo el mismo hombre ante el que podría verse las caras en la final.

Realmente el parón del circuito no ha evitado que el tenis de Harris gane altura conforme pasa el tiempo. En 2021 alcanzó por vez primera la tercera ronda de un Grand Slam, un hecho que para muchos podría resultar insignificante, pero que constata el crecimiento sostenido de uno de esos jugadores 'de segunda fila' que necesita un gran resultado para hacerse ver. Dubai está siendo el lugar en el que conseguirlo, y es la forma de hacerlo lo que más impresionante resulta: sin ponerse nervioso a la hora de cerrar los partidos, con una fé ciega en un saque que es un martillo, con la convicción del rookie que quiere que las chicas guapas se fijen en él.

Hay un elemento ciertamente estético en la derecha de Harris. Su swing es muy fluido, la pelota parece salir despedida de su raqueta con naturalidad, el movimiento es académico. Más allá de ella, es el saque con lo que está marcando las diferencias, un saque que ha ido creciendo a lo largo del torneo: 9 aces contra Thiem, 13 contra Krajinovic, 14 contra Nishikori. Contra el austriaco, 97% de puntos ganados con el primer saque; contra el serbio, 88%, y contra el nipón un nada desdeñable 73%. Hablamos de estadísticas, así pues, de bombardero de primera clase.

Su movilidad no es para nada mala en relación con su altura, si bien es el elemento que más ha progresado en su tenis. Nada tiene que ver este Harris con el que se paseaba por el circuito Challenger; un punto menos de potencia al saque, un punto más de torpeza a la hora de moverse por la cancha. Forzarle al revés, su principal laguna, es la pócima que parecen no haber encontrado en Dubai, una pista que el propio Harris empieza a guardar en su corazón.

"Empiezo a sentir esta cancha como si fuese mía. Estoy disfrutando mucho con mi tenis, jugando muy bien en las bolas de break. Ahora mismo me he acostumbrado al ritmo del circuito, llevo más tiempo en él, con lo que he ganado en confianza. Mañana Denis va a ser un desafío muy duro", afirma Lloyd de un Shapovalov que también viene en un muy buen estado de forma.

Lo cierto es que Harris tiene más de una década para establecerse entre los mejores, pero su tenis, si bien de biotipo algo limitado, hace referencia a una estirpe de tenistas que poblará el circuito pronto. Con ese saque, amigos y amigas... no descarten verle dar más de un susto en los próximos meses. La confianza no le falta, desde luego.