Seguir jugando de manera profesional con más de dos metros y más de 40 años no está al alcance de muchos. En realidad de nadie excepto del croata Ivo Karlovic. Mito por derecho propio, por su singularidad física y por ser dueño del mejor o de uno de los mejores saques de la historia. Aunque su ranking no está de actualidad, su historia siempre lo estará. Niño en la guerra de los Balcanes, Karlovic se ha pasado por 'Behind the racquet' para contar quiñen fue en su infancia y cómo fue creciendo su pasión por el tenis mientras puo haber sido jugador de baloncesto.
“Tengo 41 años. A los 6 años cogí una raqueta pero no me gustaba el tenis". Así comienza Ivo lo que se ha convertido en el lugar de confesión de muchos jugadores y jugadoras en el portal impulsado por Noah Rubin. Karlovic cuenta después cómo fue su infancia con una raqueta... en mitad de una guerra.
"Unos años más tarde, me enamoré de él. Crecí en Yugoslavia durante la guerra. Algunos jugadores lograron salir del país pero no teníamos mucho dinero. Hubo meses en los que no podíamos comer mucho ni salir a la calle porque había aviones sobre nuestra ciudad y teníamos que buscar refugio. También jugué baloncesto hasta los 13 años. Era alto y me movía bien, así que los entrenadores de baloncesto me hicieron jugar contra jóvenes de 18, pero eso no me gustó. Quizás podría haber ido a la NBA."
Su vida en el circuito, ya como profesional, con muchas dudas en los inicios. "A partir de los 21 años, pasé tres años en el puesto 300 del mundo. Me desanimé porque vi a mis compañeros alcanzar posiciones más altas. No tenía coche, así que viajaba solo. Pensé en dejarlo antes de llegar al circuito ATP. En tenis, no puedes ser realista. Tienes que ser un soñador. Cuando eres joven, estás alegre y esperas ser el número uno en el mundo. Luego te haces mayor y te das cuenta de que el camino es duro y requiere suerte. Con el tiempo, mi carrera se volvió monótona y luché por mantenerme motivado. Todavía puedo levantar pesas y esprintar como lo hacía hace diez años, pero he empezado a cuestionarme porque la gente dice que estoy envejeciendo. Durante la pandemia, me ha costado competir sin público."
Viajar, más difícil con sus hijos creciendo.
"Quería tener hijos durante mi carrera porque quería que me vieran en Grand Slams. Mi hija tiene nueve años y mi hijo tres. Durante los últimos ocho meses, se han acostumbrado a tenerme en casa. Ahora es difícil viajar a los torneos porque tengo que dejarlos”.

