"En 2018 estuve a punto de dejar el tenis"

El tenista español Pedro Martínez Portero se sincera en 'Behind the Racquet', contando esos momentos menos buenos de su carrera.

Alejandro Arroyo | 21 Dec 2020 | 17.51
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Pedro Martínez. Foto: RFET
Pedro Martínez. Foto: RFET

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Pedro Martínez Portero ha tenido en 2020 uno de sus años más especiales dentro del circuito. El tenista valenciano empieza a recoger los frutos después de varios años batallando en el Circuito Challenger para meterse en el top-100 y afrontar 2021 con las ganas de lanzar definitivamente su carrera. Sirva esta buena temporada para mirar atrás y recordar esos otros momentos, más negativos, que le han traído hasta aquí.

Siempre terreno para la reflexión y la confesión, 'Behind the racquet' sirvió nuevamente para que, en este caso Pedro, supiéramos algo más de las interioridades del jugador, donde el tenista toca fondo. “La parte más difícil de mi carrera fue durante mi etapa juvenil. A los 17 años, me operaron de la rodilla y los médicos subestimaron mi tiempo de recuperación. No jugué durante nueve meses mientras vivía en la Federación Española de Tenis. Era joven y fue frustrante. Vi a mis compañeros irse a los Junior Grand Slams mientras yo me quedaba solo. Quería irme a casa pero tuve que quedarme en la federación para ir a la escuela. No me sentia bien. No tenía motivación para estudiar, así que veía la televisión toda la noche hasta las 3 o incluso las 4 de la mañana."

"Siempre tuve un buen ranking, pero la gente decía que no llegaría al circuito ATP porque tenía mal carácter. En 2018 pensé en dejar el tenis. Jugué Roland Garros y no me sentía bien conmigo mismo. Perdí en la primera ronda del cuadro de clasificación y culpé a mis entrenadores. Ese fue el punto más bajo de mi carrera. Dije: "Tengo que cambiar porque no puedo seguir así y alcanzar mi nivel más alto. Todos los que me rodean también están sufriendo". La gente hablaba de mí diciendo que estaba demasiado loco y que no podía ser profesional. Me mudé a Barcelona y viajé solo."

Un entrenador mental, la clave.

"Durante este tiempo, gané mi primer título Challenger en Bastad pero estaba sufriendo en la cancha y no podía controlar mis emociones. Fue difícil imaginar esa vida durante los siguientes 15 años. Comencé a trabajar con un entrenador mental y a hacer meditación para lidiar con mis pensamientos. Me reconecté conmigo mismo. Durante los siguientes seis meses, evolucioné como jugador. Asumí la responsabilidad de mis decisiones dentro y fuera de la cancha. Creí en mis entrenadores y mi clasificación subió 80 puestos."