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Los mejores partidos ATP de la temporada 2020: Parte 2

En nuestra segunda entrega de los grandes partidos del año, recordamos los cinco mejores duelos del 2020: partidos inolvidables cargados de tensión y gran tenis.

Dominic Thiem y Diego Schwartzman tras su épica batalla en Paris. Fuente: Getty

Finalizaron los torneos de la temporada 2020 y con ello cualquier tipo de acción en una temporada sin igual. Siempre recordaremos este año, el año de la COVID-19, la temporada en la que no disfrutamos de torneos ilustres como Wimbledon, Indian Wells, Miami y un largo etcétera. Sin embargo, a pesar de todo lo malo, diferentes escenarios nos han permitido experimentar las grandes emociones que el tenis despierta en todos los aficionados. Y no hay nada mejor para enganchar a cualquier persona a este deporte que duelos épicos que permanecen para siempre en la retina del espectador.

De esos hemos tenido bastantes, incluso en un año resquebrajado por la pandemia. En nuestra primera entrega ya os presentamos los cinco primeros, del puesto #6 al #10 de la lista, y como no podía ser de otra forma hoy nos toca analizar los cinco mejores partidos del año. Cinco duelos memorables, cinco partidos cuya combinación de drama, tensión, emoción, nivel de tenis, alternativas, cambios de dinámica, relevancia y regularidad en su duración hacen que sea imposibles dejarlos fuera de la lista. Estos son los cinco mejores partidos del 2020:

5 - Kyrgios d. Khachanov, 3ª Ronda Open de Australia (6-2, 7-6(5), 6-7(6), 6-7(7), 7-6(8)): "Una de las mejores victorias de mi carrera". Así llamó Nick Kyrgios a un duelo que, sobre el papel, no despertaba demasiadas pasiones... y que acabó convirtiéndose en uno de los clásicos de la temporada. Bajo el marco de una Hisense Arena absolutamente volcada con él, Nick se alimentó de la energía del público para poner tierra de por medio en el marcador y colocarse a un set de escribir una página más en una rivalidad ya de por sí cargada de bastante picante: la que mantiene con Rafa Nadal.

Pero Khachanov nunca se dejó ir. Mantuvo la compostura, sabedor de que el australiano es propenso a desconectarse. No lo hizo, siguió sirviendo bomba tras bomba, pero el ruso no bajó la guardia ni cuando todo parecía perdido. 2-4 abajo en el tercer set, consiguió recuperar el break y salvar una bola de partido para mandarlo al cuarto; ahí, en otro tie-break de infarto, sus golpes retumbaron más y consiguieron esquivar otra pelota de partido. El duelo, que empezaba a abrasar a ambos tenistas física y mentalmente, se encaminaba al parcial definitivo.

Y como no podía ser de otra forma, el último asalto se convirtió en una sucesión de golpes que mantuvo a los espectadores en vilo. Como dos boxeadores soltando jabs en cada juego de saque, la igualdad se mantuvo hasta llegar al único desenlace posible: un supertie-break. Ahí, Nick fue más preciso con su saque y selló la victoria dos horas después de haber tenido su primer match point. 4 horas, 26 minutos y la sensación de que "cada pierna pesa como 40 kg después de esto", según el de Canberra. No sé el peso, pero los decibelios alcanzados tras cerrar la victoria podían, a buen seguro, haber roto cualquier barrera.

4 - Djokovic d. Thiem, Final Open de Australia (6-4, 4-6, 2-6, 6-3, 6-4): Dominic Thiem no era nuevo a medirse a los mejores tenistas de la historia en sus particulares fortalezas. Ya había desafiado a Nadal en dos finales en París, con desenlaces amargos en ambas ocasiones, y venía con ganas de demostrar que, sí, a la tercera va la vencida. Claro que, enfrente, estaba un tal Novak Djokovic... jugando por sumar un Grand Slam más a su total histórico, en su cancha preferida y con la motivación de, por si fuese poco, recuperar la cima del ranking. Not too bad.

Nole salió en busca de su octavo Open de Australia, pero Thiem estaba absolutamente hambriento. Ni tan siquiera ceder el primer parcial le hizo dudar. El partido se ponía cada vez más físico, y ahí estaba el austriaco, soportando cada embestida de Nole, ganándole en su propio juego. Cerró el segundo set e hirió a Novak en el tercero, superándole en cada rincón del fondo de la pista, obligándole a ceder metros y haciéndole dudar sobre quién era el más fuerte de los dos cuando el punto se alarga.

El partido entró en su punto álgido en el cuarto set, donde se mezcló la polémica (por el famoso MTO de Novak) con el punto de inflexión del duelo: bola de break para Dominic con 1-1, que en ese momento tenía toda la inercia a su favor... que Djokovic salva con saque y volea. Como si de Pete Sampras se tratase, con la sangre fría de quien camina en el alambre por costumbre. El serbio alzó el vuelo y dotó de una coraza a su segundo saque, que pasó a ser inexpugnable y le permitió dominar a Thiem en el cuarto y quinto set. Fue, una vez más, una demostración de supervivencia y grandeza por parte de Novak.

3 - Coric d. Tsitsipas, 3ª Ronda Us Open (6-7(2), 6-4, 4-6, 7-5, 7-6(4): No podía faltar en nuestra recopilación una tragedia griega. Figurada y literalmente, separada por actos, a cada cuál más épico y rocambolesco. Borna Coric encontró su noche de gloria en Nueva York, la de un tipo que promete en los tatuajes de su cuerpo no ser ordinario, pero que paradójicamente empieza a correr el riesgo de convertirse en ello en un circuito despiadado que no espera a nadie.

Enfrente, uno de esos jóvenes hambrientos que le ha robado el foco desde hace tiempo. Y no parecía que se lo fuese a devolver, sobre todo si tenemos en cuenta que con 5-1 arriba en el cuarto set, perder el partido es muy complicado. Al fin y al cabo tienes una ventaja de un set y cuatro juegos, y solo necesitas, en realidad, cuatro puntos para irte al vestuario. Lo lógico es que tu rival deje de luchar, ¿no? ¿No es acaso, ante un tipo que saca tan bien, prácticamente imposible darle la vuelta a la tortilla?

Coric perseveró, Tsitsipas dudó y la tragedia empezó a quedar estructurada. Uno de sus actos más inverosímiles, las tres bolas de partido al saque con 5-4 y 40-0, saldadas con errores no forzados desde su raqueta. Otro de esos actos, el tie-break del quinto set, marcado por dos dobles faltas a pesar de solo haber cometido una en todo el duelo. De fondo, la voz distante de un padre que ve cómo todas las piezas caen ante sus ojos (hasta que el hijo le deje estar en la pista, claro). Y, como protagonista, un héroe que firmó la victoria de su carrera en la Gran Manzana, uno de esos partidos que cuentas a tus nietos cuando tu carrera ya ha finalizado.

2 - Schwartzman d. Thiem, QF Roland Garros (7-6(1), 5-7, 6-7(8), 7-6(5), 6-2): Cinco horas, tres tie-breaks, un solo vencedor. En ocasiones, el tenis es cruel y justo al mismo tiempo. Reparte fortuna y tristezas, le da gloria a un gladiador pero olvida a su oponente desde el momento en que el partido termina. Ni el más épico de los esfuerzos, incluso apenas semanas después de haber ganado tu primer Major, obtiene recompensa. Que se lo digan a Dominic Thiem.

El austriaco claudicó ante un Diego Schwartzman que firmó, sin lugar a dudas, el mejor partido de su carrera. Y para nada parecía que el tanque de gasolina estuviese en reserva: de hecho, cuando te impones por 10-8 en el tie-break del set que marca el ecuador del partido, lo más probable es que la dinámica esté de tu lado. Puede llegar a darte ese empujón extra necesario para cruzar la línea de meta, para convencer a tu cuerpo de que sí, ese último esfuerzo merece la pena. Se puede.

Entonces, claro, llega El Peque y te roba el aura de campeón que te has forjado de un plumazo. Con el temple y la paciencia suficiente para ahogarte físicamente, masacrarte a ángulos, cambiar direcciones con el revés cruzado y darle la vuelta al partido paso a paso, como una hormiguita. El cuarto set acabó siendo la clave del partido, la señal de que esta vez la gloria esperaba a Schwartzman. No fue en vano: le dio su primeras semifinales de Grand Slam y le permitió poner en pie a todo un país. Casi nada.

1 - Thiem d. Nadal, Round Robin ATP Finals (7-6(7), 7-6(4)): Llegados a este punto, podría explayarme durante bastantes minutos para hablar de este partido. Podría intentar convencerte a ti, que estás leyendo esto, de por qué este partido ha sido el mejor del año. Mi consejo es, aún así, bastante simple: póntelo repetido en tu televisor. Abre una cerveza o el refrigerio que más te guste, ponte cómodo en el sofá y simplemente déjate llevar.

Si te digo que te dejes llevar es por algo. Un motivo, principalmente: no ha habido un partido en todo el año con el nivel de limpieza, potencia, precisión y variedad en el golpeo, por parte de los dos jugadores y a lo largo de su duración completa, como este. Ni uno. No verás a dos jugadores desafiarse como lo hicieron Thiem y Nadal en el primer set, dibujando una retahíla de golpes prácticamente imposibles, jugando con las esquinas de la pista, mostrando un arsenal completísimo, donde hasta los tweeners tuvieron cabida. Ni uno.

Por si no te es suficiente, el partido acaba decidiéndose en dos muertes súbitas. No hubo tres sets, sí, pero cuando te llevas tan extremadamente al límite en cada uno de los parciales jugados, acaba siendo una cuestión secundaria. El ganador no es importante, puesto que ambos acabaron alcanzando las semifinales. Lo que realmente pesó y recordaremos fueron los puntos extenuantes, los winners imposibles, la tensión y la exigencia en el O2 Arena. Dos gladiadores se dieron cita y pusieron el listón tan, tan alto, que nadie, bajo mi humilde opinión, pudo superarlo. Por suerte, eso sí, tenemos un largo 2021 en el que veremos a estas y al resto de bestias del circuito tratar de conseguirlo.

Y bien, ¿qué te ha parecido esta lista? ¿Crees que falta algún partido? ¿Estás de acuerdo con el top-5? Déjalo en la sección de comentarios y, sobre todo, revive y disfruta de estos auténticos partidazos.