No voy a decir nada nuevo de Daniil Medvedev. El ruso tiene condiciones de sobra par ahacer algo grande en el panorama tenístico, pero su talento es como un grifo después de cortes de agua. El moscovita sale a los partidos jugando al todo o nada. O sale a borbotones y desborda, o hace ruido pero no da nada de agua. Siendo uno de los jugadores más prometedores del circuito, el bueno de Daniil tiene muchísima personalidad pero carece de cordura en algunas ocasiones. Posiblemente esto último sea lo que más le penalice viendo como está siendo su año 2020. Después de muchísimas decepciones en torneos donde partía como el cartel de favorito, ha sido en París-Bercy donde ha salido la mejor versión del pupilo de Gilles Cervara.
Se esperaba un duelo con mucha intensidad ante Milos Raonic; dos de los jugadores que mejor servicio tiene en el circuito, y las expectativas se cumplieron. La expectación duró más bien poco, al ver la superioridad manifiesta del jugador ruso, realmente cómodo ante el juego carente de potencia del jugador canadiense, que hoy aunque dejó ciertos destellos en su saque, estuvo quizás un poco lejos de la versión que ha mostrado a lo largo de la semana en partidos como ante Ugo Humbert, Marcos Giron o Pierre-Hugues Herbert, entre otros.
Daniil Medvedev terminó con unas estadísticas muy buenas, destacando sobre todo ese 80% de puntos ganados con el primer servicio y la cifra de siete saques directos, prueba irrefutable de su tremenda solidez con el servicio. Además, supo reponerse muy bien ante un Raonic que le puso muchos anzuelos y trampas, pero no cayó en ninguna de ellas, demostrando una gran lucidez y una gran capacidad de análisis en la pista. Subió en constantes ocasiones a la red pero sin precipitarse en exceso, y ganó muchos puntos en esa zona de la pista. Raonic en el primer set no estuvo nada brillante al resto y no tuvo ningunas opciones de poder romperle el servicio a un Medvedev que en aproximadamente 40 minutos se adjudicaba la primera manga por 6-4.
El segundo set se definió en el tiebreak
El encuentro se abrió algo más en el segundo parcial, donde ambos tenistas tuvieron varias opciones de romper el servicio de su rival, pero una vez más fue el acierto de Medvedev quien se llevó el gato al agua. Cuando parecía que la segunda manga estaba destinada a resolverse en el desempate, apareció la figura de Daniil para romper el saque de Milos en el undécimo juego y de esta manera tener casi cerrado el partido. Pero nada más lejos de la realidad. Raonic jugó todas las bazas que le quedaban y contra todo pronóstico rompía el saque de Medvedev y volvía a poner la igualdad en el marcador. Todo se iba a decidir en el tiebreak, y allí el jugador ruso fue más sólido y cometió menos errores que su rival, lo que le permitió llevarse el set y por tanto el partido.
Gran partido de Medvedev que mañana tendrá una oportunidad única de poder levantar su primer título de la temporada. Se medirá al ganador del duelo que enfrentará al alemán Alexander Zverev y al español Rafael Nadal. Sea quien sea su rival, será un partido muy duro para el jugador moscovita.

