Rafa Nadal camina poco a poco hacia el lugar y el momento adecuado para subir el nivel. En una primera semana a la que llegaba sin apenas rodaje, el español va sumando minutos, aunque en su segundo compromiso en París quizás hubiera deseado algo más por parte de su rival. El estadounidense McKenzie McDonald fue ampliamente superado y no dio ritmo ni trabajo a un Rafa que sumó una de sus victorias más contundentes en sus participaciones en Roland Garros 2020 (6-1 6-0 6-3).
En un día muy parecido a los que vienen sucediéndose, el número 2 del mundo caminó muy tranquilo sobre la pista. A la espera de poder confirmar qué sensaciones ha tenido en pista, mirando más su juego que el del rival, Rafa no encontró en McDonald al típico jugador estadounidense de tiro plano y potente, sino más bien a un jugador sin un discurso claro y frontal con el que intentar inquietar a un Rafa sin la seguridad de las condiciones de calor y pelota viva.
Bajo la mirada de Carlos Moyà, Nadal, en busca de su décimotercer título en la Chatrier en este Roland Garros 2020, el partido fue enormemente cerrado hacia un único lado, sobre todo cuando rafa abría la pista y no encontraba oposición en un oponente muy incómodo golpeando en carrera, sin saber deslizarse, con apoyos de pista dura y manotazos muy largos o estrellados en la red.
Tampoco al servicio encontró Mckenzie una oportunidad, con números muy pobres en porcentajes y efectividad (menos del 50% de puntos ganados al servicio entre primero y segundo). Sin embargo, lo más sencillo para el balear fue afrontar el suyo propio. Quizás fue el saque la noticia más positiva para Rafa, al menos en cuanto a números. Nadal no concedió ni una sola bola de break, manteniendo una línea continúa de rendimiento.
Pocas conclusiones y ritmo que sacar en claro para rafa, el mallorquín se las verá con Nishikori o Travaglia en tercera ronda, seguramente rivales que elevarán el listón y posibilitarán a Nadal una buena manera de medirse mejor y calibrar el estado de su juego en este Roland Garros 2020.

