Después de muchos meses parados y repletos de dudas, la rueda del tenis volverá a girar el próximo 3 de agosto. Curiosamente lo hará en Italia, uno de los países de Europa que más vulnerables se mostró ante la pandemia. Concretamente, será en el WTA International de Palermo donde todo se vuelva a conectar, donde la industria de este deporte vuelva a respirar. Eso sí, no será fácil para nadie, tampoco para la gente que ha hecho posible que esto suceda. Oliviero Palma, director ejecutivo y del evento, habló con Reuters acerca del desafío que supone ser los primeros en volver al ruedo, con todo lo que eso conlleva.
“Sinceramente, siento la responsabilidad de mostrarle al mundo entero que estamos preparados para que se vuelva a jugar a tenis. Eso sí, usando todo tipo de precauciones”, confiesa el italiano. Precisamente ayer compartíamos en nuestra web cuáles serán las medidas de seguridad que se llevarán a cabo en Palermo, un evento que marcará el ritmo y el estilo a todos los torneos que vengan después. Ellos deben ser el gran ejemplo.
Otro de los temas a tratar es de las jugadoras que vendrán a luchar por el título. Está claro que siendo en tierra batida y teniendo a la vuelta de la esquina la gira estadounidense de cemento, muchos perfiles estadounidenses y canadienses quedan fuera del sorteo. Aún así, la convocatoria es más que satisfactoria gracias a la presencia de Halep, Konta, Vondrousova, Sakkari, Mertens, Yastremska, Kuznetsova, Ostapenko, Sevastova o Mladenovic. “El sorteo del cuadro es una locura, casi parece que seamos un torneo de categoría Premier. La sensación que percibo es que tanto las jugadoras como la WTA tienen mucha fe en nosotros, pero también confían en Sicilia, un lugar que –toquemos madera– podemos afirmar que está totalmente libre de COVID-19”, afirma el director.
Esa confianza de las jugadoras viene, en parte, gracias a las continuas comunicaciones que han tenido con la organización de Palermo y un flujo de medidas que todas han aceptado como necesarias. “Todo el elenco de jugadoras que participen en el evento, al igual que sus entrenadores, se someterán a pruebas antes de que lleguen al recinto. A medida que vayan llegando se les irán haciendo las pruebas y luego se les repetirá cada cuatro días. Además, también contaremos con un equipo más pequeño de niños recogepelotas y de jueces de línea”, confirma Oliviero.
Será una edición extraña se mire por donde se mire. Por ejemplo, con una cancha central que pasará de tener un aforo de 1.500 personas a 350. Y claro, estas rebajas también se traducen en dinero, en falta de dinero. El déficit financiero se traslada incluso al prize money puesto en juego, pero todos entienden que es un mal menor que deben acatar con humanidad. “Tenemos asimilado que el torneo tendrá pérdidas económicas este año, pero nuestro objetivo es hacer una evaluación durante 2020/2021, con la esperanza de recuperar todas estas pérdidas el curso que viene. Pese a todo, esta era una oportunidad que no podíamos dejar escapar”, concluye el director.

