La historia de Kader Nouni hasta llegar a la silla

El juez de silla francés relata en esta entrevista con la WTA cómo una victoria de Yannick Noah cambió su vida y le llevó a apostar todo por esta profesión.

Fernando Murciego | 21 Jul 2020 | 12.12
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Kader Nouni en Wimbledon. Fuente: Getty
Kader Nouni en Wimbledon. Fuente: Getty

Lleva veinte años subido a la silla, es uno de los árbitros mejor valorados y solamente escuchar su voz ya nos traslada a una pista de tenis. Con estos tres parámetros, sobre todo con el último, solo podemos estar hablando de Kader Nouni. El juez francés de origen argelino es uno de los rostros que más estamos acostumbrados a ver por televisión, aunque pocos conocen su historia. Esto debieron de pensar en la WTA y por eso le han brindado la oportunidad de que él mismo cuente en esta entrevista la relación que tiene con el tenis y cómo llegó a enfrascarse en esta profesión. Buena lectura para este tranquilo martes.

- Descubriendo el tenis

“Desde que tenía seis años recuerdo estar jugando al baloncesto, de hecho, nunca fui demasiado fanático del tenis. Sin embargo, desde el momento en que Yannick Noah levantó el título en el Abierto de Francia, mi hermano quiso empezar a jugar. Incluso construyó su propia raqueta con un trozo de madera para golpear las bolas contra la pared. Pero el tenis seguía siendo un deporte muy costoso en Francia, en ese momento no podíamos permitírnoslo, así que nos dedicamos a ayudar en el club de muchas maneras: barrer las canchas de arcilla, pintar las líneas, etc.”.

- Primera contacto con la silla

“Hubo un día en el club donde estaban buscando árbitros para un torneo local, así que mi hermano y yo decidimos subirnos a la silla para ganar un poco más de dinero y así ayudar a pagar las clases de tenis a las que queríamos asistir. Así es como empezó este oficio para mí. La primera vez que me subí a una isla tendría entre 10 y 12 años, fueron en partidos locales entre adultos. Es divertido contarlo ahora pero, en su momento, era curioso decirle a un adulto ‘tengo razón’, sea en el contexto que sea. Esto es algo que a la gente le atrae mucho”.

- Francia, clave en su ascenso

“Cuando terminaba mis partidos siempre recibía buenos comentarios, así que me nació el deseo de continuar haciendo aquello que crees que estás haciendo bien. La Federación Francesa estaba muy involucrada en el tema del arbitraje, tenía un buen programa con muchos torneos en Francia, así que se vieron con la necesidad de contratar a más personal. Invirtieron mucho en esto, la parte educativa siempre ha sido muy importante en nuestro sistema”.

- Debut oficial en Roland Garros 1992

“En ese momento, el tenis para mí era algo que solamente pertenecía a mi vecindario o a mi religión, por lo que estar arbitrando en Roland Garros a esa edad fue algo increíble. Me encontraba en un lugar que había visto tantas veces por televisión, abría los ojos y me preguntaba qué estaba haciendo allí. Estaba feliz, ese año fui el más joven de todo el grupo. Ya había estado en los estadios el año anterior, pero verlo lleno de gente y con los mejores jugadores fue como un sueño. Para alguien como yo, que venía de donde venía, ya era un gran logro”.

- Una decisión que tomar

“Estaba cursando secundaria pero tuve que faltar mucho a las clases durante el mes de mayo. Hasta los maestros me preguntaban: ‘Kader, ¿qué va a elegir, el tenis o la escuela?’. Con 16 años era demasiado joven para pensar en la idea de convertirme en un árbitro superior, pero después de haber estudiado en la universidad durante seis meses me dije: ‘Arbitrar, eso es lo que quiero hacer’. Así que comencé este camino y funcionó”.

- Llegan los reconocimientos

“Tu primera final de Grand Slam, de WTA Finals, la primera vez que ingresas en el grupo selecto de jueces de la WTA, la primera selección para unos Juegos Olímpicos… todas esas primeras veces son grandes recuerdos que nunca olvidaré. Tengo suerte también de estar con mi esposa, que entiende perfectamente todos mis viajes. Llevo haciendo este trabajo 20 años y sé que a nivel familiar no es fácil, pero lo fácil hubiera sido rendirme diciendo que aquí todo es muy complicado. La clave está en tener una buena filosofía y una buena perspectiva, solo así es posible compaginar ambas cosas”.

- Enamorado de su trabajo

“Han pasado 12 años desde que la WTA me dio la oportunidad de trabajar con ellos y estoy muy feliz de seguir formando parte de esta familia, ojalá sigamos juntos otra década más. Somos un gran equipo y guardamos todos una buena relación. Después de tantos años todavía me gusta aprovechar cada oportunidad que me brinda mi trabajo, como viajar y conocer nuevos lugares, conocer gente nueva o probar nuevos restaurantes. Desde los 16 años que tomé esta decisión no he parado de esforzarme para alcanzar el nivel deseado. Todos los años he intentado ser mejor, dar un paso más, y aquí está el resultado”.