Así fueron todos los errores que llevaron a la debacle al Adria Tour

Un modelo para no imitar, que sólo deberá servir como referencia de lo que no puede volver a ocurrir mientras la pandemia siga activa.

Alejandro Arroyo | 23 Jun 2020 | 21.45
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El Adria Tour tomó una serie de decisiones que lo llevó a su cancelación. Foto: Adria Tour
El Adria Tour tomó una serie de decisiones que lo llevó a su cancelación. Foto: Adria Tour

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El Adria Tour ha pasado a la historia y sólo ha servido para que no se vuelva a repetir. Es la lectura que debemos sacar de un torneo que por multitud de decisiones, una a una, ha cometido los errores suficientes en número y gravedad como para convertirse en un modelo a no imitar. Una correlación de los hechos que ha desembocado con cuatro jugadores dando positivo, el torneo clausurado y el tenis poniendo sus barbas a punto de remojar por si las circunstancias obligan a cortar. Repasamos toda la secuencia de los hechos de un evento desafortunado, en el que todo lo que pudo salir mal, salió mal, pero que debe servir de referencia para saber que los límites están mucho más lejos y que la ATP, de seguir adelante con su plan, y de seguir la pandemia al mismo ritmo, no puede relajar ni una sola medida.

-No hacer controles a los jugadores a su llegada: algo difícil de comprender, por más que los jugadores hayan estado en el mismo lugar durante las dos semanas anteriores y sin síntomas.
-No hacer controles luego, una vez allí, tras cada partido: una decisión de la misma importancia de cara al control de la situación, sobre todo viendo que las medidas de distanciamiento fueron completamente nulas en todo tipo de reuniones.
- Jugar con público y sin distancia de seguridad en gradas: que un positivo se convierta y multiplique su gravedad se debe a que, precisamente, las gradas, abarrotadas, puedan ser susceptibles de propagarse. Es incomprensible que las autoridades no pudieran prever una situación imprevisible que pudiera repercutir en tantísima gente.
-Sin mascarilla: complementando a todas las demás imprudencias y pocas precauciones, la mascarilla es una de las medidas que más capacidad tienen de reducir el contagio.
-Recinto sin dispensadores de gel desinfectante de manos: hubiese sido contradictorio y paradójico que hubiera geles sin distanciamiento ni mascarillas, así que esta fue otra de las relajaciones imprudentes que se permitió en el Adria Tour.
-Irse de fiesta a discotecas: entramos en el terreno del exceso, la recreación y lo grotesco. La imagen que ha dado el torneo casi regodeándose en la inconsciencia ha sido un detonante aún mayor para recibir críticas.
-Eventos en grupo, partidos de basket y fútbol: un contacto permanente de todos los protagonistas que ha sumado mayor riesgo y comprado aún más papeletas.
-Dimitrov no se hizo la prueba cuando tuvo síntomas y voló sin hacerse las pruebas: con el paso de los días se sucedieron determinadas circunstancias y hechos que han ejemplificado que con la pérdida del control, el torneo tampoco estuvo a la altura, aunque aquí habría que señalar directamente a los jugadores que no se realizaron tests, no se confinaron como recomendaron las autoridades y, como en el caso de Djokovic, viajó hacia Belgrado en cuanto supo el positivo de Dimitrov.
-Una vez sabido el positivo de Dimitrov, Djokovic se negó a hacerse el test y tomó un vuelo a su país.

Con el torneo cancelado, será momento de comprobar qué nivel de consecuencias tendrán todos los actores: organizadores, autoridades y jugadores. Y que la propagación del virus no descubra demasiados nuevos cosas que deriven en responsabilidades mayores. Un torneo maldito que debe olvidarse rápidamente.