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Romina Oprandi, retirada definitiva de la tenista eternamente lesionada

La italo-suiza comunicó su retirada definitiva del tenis profesional después de pasar 16 veces por el quirófano por lesiones infinitas.

Romina Oprandi, la tenista más lesionada de la historia. Foto: gettyimages

Hay casos dignos de estudio en el mundo del deporte y uno de ellos es el de Romina Oprandi. Esta tenista nacida en Suiza y con pasaporte italiano por antecedentes familiares, presenta registros en su trayectoria difícilmente entendibles. Sin duda, el más desgarrador es el referido a las lesiones. Hombros, muñecas, codos, rodillas, músculos del tren inferior y un largo etcétera conforman el rosario de lesiones que han impedido el desarrollo normal de su carrera. A los 34 años ha comunicado su retirada definitva del tenis, después de pasar 16 veces por quirófano y haber llegado a ser, a pesar de ello, la 32 del ranking WTA.

Tenista de otro tiempo, con un estilo particular, de mucho toque, reveses cortados y derecha estrambótica, Oprandi sufrió el primer de sus parones en 2007; estuvo un año de baja, recayó en 2009 con dos meses fuera de las pista, otros tres meses en 2012, la mitad de temporada en 2013, tres meses en 2015, la mitad del 2016 y prácticamente sin actividad durante 2017 y 2018. La pregunta es: ¿Cómo alguien con este historial médico puede haber llegado a competir al más alto nivel y ser una tenista profesional? Quizá lo más increíble del asunto es que Romina llegara a ser la 32 del ranking WTA el 10 de junio de 2013, sin haber ganado ni un solo torneo WTA ni pasar de tercer ronda en Grand Slam.

Increíble pero cierto. Solo en el Open Australia 2012 logró sobrepasar la segunda ronda de un torneo de máxima categoría, siendo este su gran hito, además de la friolera de 26 títulos ITF. Esa habilidad para competir con garantías en el segundo nivel del tenis mundial fue lo que permitió a Oprandi sumar puntos entre lesión y lesión, y continuar perseverando en su intento por regresar a la normalidad. Pero cada vez que se recuperaba de un problema físico, surgía otro. Imaginen el desgaste mental que ello acarrea, la desesperación, las horas de trabajo lejos de las pistas que quedan en agua de borrajas.

Romina nunca se dio por vencida y lo volvió a intentar en la fase previa de Roland Garros 2019. Hace ya un año que sorprendió al usar su ranking protegido y ganar a su compatriota Ylena In-Albon, para caer luego ante Varvara Lepchenko. "Aprecias el privilegio de ser tenista cuando estás sana. Creo que nunca valoramos todo lo que tenemos hasta que lo perdemos; yo he aprendido a no molestarme por las cosas pequeñas después de tanto sufrimiento", decía en palabras recogidas por TennisActu. Imaginen lo que ocurrió poco tiempo después.

Sí, lo han adivinado. Jugó un torneo ITF 60.000 en Brescia, y después de un juego, se retiró. Fue su última aparición en una pista de tenis. Una nueva lesión, un nuevo revés al sueño hecho añicos una y otra vez. Esta vez ya no había fuerzas para continuar y Romina Oprandi tomó la decisión a la que parecía predestinada desde hacía mucho cruelmente, y que solo había podido emular con su trabajo incansable y amor por el tenis. Se acabó la carrera más accidentada de la historia reciente del tenis y siempre perdurará la pregunta de lo que pudo ser y no fue.