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Dan Evans, una 'resurrección' a base de números

Explicamos en tres pasos las razones que han llevado al británico a alcanzar el top30 después de haberse quedado si ranking hace justo dos temporadas.

Evans aparta a Rublev para pisar las semifinales en Dubái

Abril de 2018. Una persona cualquiera entra a consultar el ranking ATP y no encuentra un nombre, el de Dan Evans. Apartado del circuito tras dar positivo por cocaína en un control antidopaje que vio la luz en el verano de 2017, el británico tocó fondo justo un año después, cuando la sanción le quitó hasta el último punto que tenía en su poder. “Cometí un error y aceptaré las consecuencias”, confesó tras hacerse oficial la suspensión. Y lo hizo, aunque nadie esperaba volverle a ver por la zona alta de la clasificación. Al menos, no esperaban que lo hiciera tan rápido. Aprovechado la cancelación de torneos debido al coronavirus, la página web de la LTA indaga en los secretos del tenista de Birmingham, señalando los motivos que le llevaron en tiempo récord al mejor momento de su carrera.

Antes de todo esto, Evans ya era un jugador diferente, pero limitado. El clásico perfil con talento de sobra para permanecer en el top50 pero con poco campo donde brillar. Servicio notable y variado, revés cortado paciente y mordiente, además de una clara disponibilidad para subir y cerrar en la red. Esas eran las cartas del tenista inglés, diseñadas para dominar giras hace treinta años y ser un rara avis en la actualidad. Pese a ello, siempre pensamos que Daniel –quien más tarde se cambiaría el nombre a Dan– tenía madera para dar más de un susto, incluso para encontrar esa regularidad tan deseada que le llevara a vestirse de cabeza de serie. Esta misión, impensable después de la sanción, hoy parece el penúltimo paso de un recorrido al que todavía le quedan fases. Y es que Evans todavía tiene margen para mejorar lo que ya hace muy bien, aunque no sabemos si será este año. ¿Y qué es eso que hace tan bien? ¿Cuál fue el secreto para ascender 120 posiciones en tan solo una temporada?

Lo primero, su capacidad para manejar encuentros donde la presión fue protagonista, es decir, partidos que se marcharon al set definitivo. Durante todo el 2019 pudimos ver a un Evans más fuerte de lo normal en esos últimos asaltos, pero también en el inicio de este 2020. De esa manera pudo tumbar, por ejemplo, a Alex De Miñaur en la última ATP Cup. Es más, el británico ocupa el cuarto lugar en la tabla de tenistas con mejor porcentaje en esta situación (70’6%), por encima de nombres importantes dentro del vestuario como Rafa Nadal, Daniil Medvedev o Stefanos Tsitsipas. Otra faceta donde brilló el jugador de Reino Unido fue en los puntos de break en contra, donde salvó en los últimos doce meses el 61’6% de opciones ante sus rivales. En esa estadísticas de puntos bajo presión, Daniel solo tiene diecinueve hombres por encima con mejores números.

En tercer lugar, Evans también marcó tendencia desde el resto, demostrando que para estar arriba no solamente vale con ser un buen sacador. En 2018, por ejemplo, fue el mejor tenista en la estadística, por lo que su mejoría viene ya de lejos. En los últimos doce meses la cosa no cambió demasiado, aunque repetir el liderato era complicado. El británico ocupó el undécimo lugar en la lista de puntos ganados al resto con primer saque del rival, además de ganar el 25% de los juegos que disputó al resto, ¡uno de cada cuatro! Solamente esta temporada, con los cinco torneos disputados, el de Birmingham se llevó el 58’3% de juegos al resto. Para ponerlo en perspectiva: Alexander Zverev, número 7 del mundo, firmó un 27’3% en ese misma estadística.

Estos son los números que nos muestran por qué Dan Evans está actualmente llamando a las puertas del top20 (hoys es Nº28), un nicho donde habitan jugadores que ya han caído en alguna ocasión en las garras de nuestro protagonista. Con estas armas le hemos visto este curso venciendo a Goffin, a De Miñaur, a Khachanov, a Fognini o a Rublev. Casi nada. Cuartos de final en Adelaida, cuartos de final en Rotterdam y semifinales en Dubái. Hace tiempo que la buena imagen del inglés dejó de ser casualidad. ¿Quién lo iba a decir? Unos dirán que aprendió la lección de lo ocurrido en el pasado, otros dirán que acercarse a la treintena le hizo madurar. Qué más da. Lo importante y lo bonito es que ante nosotros tenemos a un deportista en un momento dulce que promete escribir sus mejores páginas en el futuro.. Ahora solo falta que el futuro aparte al coronavirus.