“Parecía que los italianos fuéramos la peste”

Simone Tartarini, entrenador de Lorenzo Musetti, explica la experiencia que vivieron en Sudáfrica hace unas semanas, antes de la explosión del coronavirus.

Simone Tartarini junto a Lorenzo Musetti. Fuente: Manfredini
Simone Tartarini junto a Lorenzo Musetti. Fuente: Manfredini

La temporada 2020 de Lorenzo Musetti iba como un tiro hasta que apareció el coronavirus. El italiano de 18 años, dentro ya de los 300 mejores del ranking mundial, se quedó a un paso de acceder al cuadro final del Open de Australia y disputó su primer partido oficial en el ATP 500 de Dubái tras superar la Qualy. Es cierto que no parecen grandes logros, pero sí pasos en firme de uno de los mayores talentos del circuito. Dos ITF en Sudáfrica este mes fueron sus últimas semanas con una raqueta en la mano, lugar del que se fue con un muy mal sabor de boca debido al trato recibido. Su entrenador, Simone Tartarini, explica lo sucedido en esta entrevista en Super Tennis.

“Lorenzo estaba muy concentrado en el tenis, pero las noticias que rebotaban desde Italia eran muy dolorosas. Los controles en Sudáfrica también fueron muy estrictos, parecía que los italianos fuéramos considerados como la peste, aquí al menos lo percibimos así”, explica el técnico tras su experiencia. “Los dos primeros casos de infectados del país los sufrieron dos ciudadanos que habían venido de pasar unas vacaciones en Italia, esto también afectó. Nosotros tomamos todas las precauciones posibles, incluso cuando no andábamos con mascarillas. Se transfiere mucho miedo al oír hablar del tema, incluso de manera involuntaria. Cuando escuchábamos un poco de tos o un simple resfriado ya nos asustábamos”, añade Tartarini.

Fueron dos torneos en Potchefstroom que no resultaron demasiado exitosos, apenas un triunfo en cada cuadro. Ahora el futuro no está relacionado con las victorias, sino con la cura de esta pandemia mundial. “El futuro es muy incierto, todo está cancelado de aquí hasta junio. Lo que teníamos claro desde el primer momento era que no íbamos a volver a Italia, ya que hubiera significado cumplir fuertes restricciones para entrenar y dificultades para volver a irse. Mi club, por ejemplo, está cerrado desde hace semanas, así que hubiéramos tenido muchos problemas para entrenar a Lorenzo. Pensamos que yendo a la Academia de Mouratoglou sería un acierto, ya que la situación por allí estaría más con tranquila, aunque la incertidumbre sigue siendo la misma. Estaremos fuera de Italia hasta el 3 de abril, como mínimo. Ya veremos luego dónde se puede aterrizar”, comenta un Simone repleto de dudas.

Una situación caótica que afecta a todos los jugadores, entrenadores y el resto de personas vinculadas al mundo del tenis. No se puede jugar, pero tampoco se puede entrenar, problema grosso del que no se extrae una solución clara. “Tanto los técnicos como los jugadores estamos en la misma línea, ahora la situación es realmente critica y global. Todos tenemos los mismos problemas y todos debatimos qué debemos hacer o dónde ir. De momento, ya tenemos unos cuantos torneos cancelados”, subraya el entrenador del campeón del Open de Australia Junior 2019.

¿Y qué hace un equipo de trabajo ante un panorama tan desalentador como éste? “Normalmente intentamos siempre pensar en el siguiente torneo, pero ahora es complicado. Los padres de Lorenzo querían haber venido a visitarlo a Francia, pero la situación es la que es. Para el que tiene hijos en casa, el problema es diferente. Mi idea era que se quedase en casa un par de semanas, hasta principios de abril, pero luego sucedió este desastre y todo se desvirtuó. Los problemas están ahí, nosotros somos simples marineros. Lo más importante en estos momentos es encontrarse bien en términos de salud”, concluye.

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