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A Nadal no se le olvida lo que es levantar títulos
El tenista español logró sumar su primer título de la temporada, al derrotar al estadounidense Taylor Fritz en dos contundentes sets.
Un día más en la oficina. Entrar a una pista de tenis de cualquier lugar del mundo y levantar el trofeo de ganador el domingo, es para Rafael Nadal algo muy común en estos últimos años. Es como para cualquier trabajador tomarse un café, coger el coche e ir su puesto de trabajo a echar sus horas lectivas. Pero esto no merma la ambición de un jugador histórico, que se encuentra en el mejor momento de su carrera y amenaza con convertirse en una leyenda viva de este deporte.
Le dan igual los rivales, el tipo de pista y el momento de la temporada. Rafael Nadal es una bestia indomable. Sometiendo a sus rivales con una paciencia incólume y una excelsa combinación entre ataque-defensa, el español acaba desquiciando a todos sus rivales y hoy le ha tocado a Taylor Fritz, que sucumbió por un contundente 6-3 y 6-2.
Solo ha habido dos osados guerreros que le derrotaron en lo que va de año: Novak Djokovic y Dominic Thiem. Esta última ha sido de las más dolorosas para el español, al haber contado con gran ventaja en cada uno de los sets disputados. Sin embargo, dicha derrota no ha hecho más que incentivar a Nadal a seguir ganando. El reto de lograr el máximo número de títulos posibles y batallar nuevamente con Djokovic por el número uno del mundo siempre está ahí y con este título en Acapulco, no hace más que demostrar que está listo para los próximos torneos.
Después de acabar exhausto de su encuentro de semifinales ante John Isner, Taylor Fritz se le notaba falto de ritmo, como si quisiera acortar al máximo los puntos, a sabiendas que los largos peloteos beneficiaban en exceso al jugador español, que como viene demostrando estos últimos días, tiene una fortaleza física y mental muy notable. Fritz, como muchos otros en anteriores eventos, saltó a la pista vacío.
El brío y acierto mostrados 24 horas antes frente a Isner, se convirtieron en piernas pesadas, ausencia de ideas e imposibilidad para desbordar a Nadal. El bueno de Taylor no creyó en la victoria en ningún momento, siendo víctima de un inicio espectacular por parte del actual número dos del mundo. Nadal se puso rápidamente con break arriba en un visto y no visto, y alguna que otra relajación por su parte permitió a Fritz parecer que aún estaba en el partido. No fue más que un espejismo. El norteamericano tuvo que tirar de coraje para hacer un juego más en un set totalmente desequilibrado, ante un Nadal que parecía estar a medio gas.
En la segunda manga Fritz se soltó algo más, pero más por desesperación que por esperanza. Se vio totalmente fuera del partido y quiso, al menos, proveer al público local de cierto espectáculo. Incrementó su ritmo de piernas y acertó en algunos golpes inverosímiles que le dieron moral. Sin embargo, Nadal decidió que ya había disfrutado lo suficiente el bueno de Taylor. Subió su nivel y logró un par de breaks. Así de fácil, así de desesperante para su rival.
Fritz puede irse orgulloso de Acapulco, al haber mostrado un gran juego. Además, ha dado un paso adelante crucial en su lucha por batallar por los más grandes en los puestos notables del ranking. Por su parte, Nadal sigue haciendo historia, y dando lecciones de diplomacia y saber estar. Y es que da la sensación de que como ganar le resulta tan cotidiano, el español mantiene la motivación por este deporte como el primer día, esa es la clave para que aún siga consiguiendo éxitos de este tipo.