Las grandes estrellas del tenis femenino se dan cita en el WTA Premier Brisbane International 2020 y entre ellas, brilla con luz propia Naomi Osaka. Nuevo entrenador y determinación para alcanzar esa madurez de la que no pudo hacer gala en la pasada temporada, acusando el torbellino de emociones en que incurrió tras su excelso nivel en el US Open 2018 y Open de Australia 2019, la japonesa afronta este año con energías renovadas y el anhelo de recuperar terreno como favorita a la gloria y en la carrera por el número 1 del mundo. En declaraciones recogidas por la web de la WTA en las horas previas a su debut ante Maria Sakkari, la nipona ofrece interesantes reflexiones.
-Balance de la pretemporada. "Casi no competí en noviembre y luego he entrenado pero sin especial estrés. Nunca me había tomado tanto descanso, en toda mi vida, pero creo que era necesario tanto física como mentalmente", señaló la japonesa. "Mi equipo no me ha presionado demasiado porque saben lo importante que era hacer borrón y cuenta nueva, y comenzar el año con frescura. El 2019 se me hizo muy largo, siento que pasé por altibajos constantes, le puse mucha intensidad a todo lo que hice y no creo que ese sea el camino. Cometeré errores este 2020 también, seguro, pero voy a aprender de ellos al igual que lo hice el pasado año", aseveró.

-Molestias en un hombro. "El parón que hice era totalmente necesario porque tenía muchas molestias. Alterné el descanso absoluto con sesiones de rehabilitación y creo que ha sido una decisión acertada porque desde que regresé a las pistas no he sentido ningún dolor. Me veo jugando bien, solo queda demostrarlo en la competición. Me gustaría volver a mi mejor nivel, pero debo tener paciencia porque nunca es fácil jugar el primer torneo del año, y más habiendo sufrido una lesión", desveló.
-Ruido mediático e influencia de los tenistas. Naomi ha dado señales de verse desbordada en ocasiones por todo lo que rodea una carrera precoz de éxito. Así lo reconoce en estas declaraciones. "Debo centrarme en no hacer caso a todo lo que se dice sobre mí, debo confiar en mí misma y aislarme del ruido que hay alrededor de todo deportista de élite. En el US Open, por ejemplo, me di cuenta de todo lo que implica ser tenista. Lo vivido con Gauff, luego conocí a Beyoncé y me dijo que estaba orgullosa de mí, que era una inspiración para ella y muchas mujeres. Perder en octavos de final me deprimió profundamente porque sentí que decepcionaba a mucha gente. Tengo que asumir que hay cosas que escapan a mi control y no caer en arrepentimientos. Muchas noches no puedo dormir pensando en lo que pudo haber hecho en tal o cual partido", señala con asombrosa sinceridad.

-Idilio profesional con Wim Fissette y una anécdota en vacaciones. "Buscaba alguien tranquilo y experimentado, que pudiera complementarse bien con mi equipo de toda la vida. Tengo muy buenas referencias de Wim y desde el primer momento siento que aprendo mucho de él", dijo la nipona antes de hablar deun susto notable que vivió en las vacaciones compartidas con su hermana Maria en el Caribe. "Es bastante fuerte lo que ocurrió. Hicimos paddleboard y la corriente empezó a arrastrarnos. Me vi muy lejos de la costa y me puse tan nerviosa que caí al agua. Inmediatamente pensé en que podría haber tiburones, entré en pánico. Mi hermana me dijo que parecía haber un tiburón cerca, empecé a llorar y gritar que no quería morir. Por suerte, todo fue un susto", contó en un relato estremecedor.

