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Alice Marble, la número 1 que llegó a ser espía y tuvo una vida de película

La estadounidense terminó 1939 como mejor jugadora del mundo, ayudó a los aliados en la II Guerra Mundial y luchó contra el racismo.

La historia debe ser repasada una y otra vez ya que cuando parece que todo está descubierto, surge un caso que estremece, alecciona y es capaz de teletransportar a todo aquel que la descubra a un contexto diferente. En un deporte como el tenis hay incontables figuras de gran repercusión, pero curiosamente, en Puntodebreak no nos habíamos hecho eco de la vida de Alice Marble, una de las grandes pioneras de este deporte. En manos de un buen guionista, los sucesos que experimentó esta ganadora de cinco Grand Slams a nivel individual, seis en dobles femeninos y siete en dobles mixtos, darían para una película inolvidable que muchos creerían de ciencia ficción. Pero no. Todo lo que contaremos a continuación fue verdad y lo vivió en sus propias carnes una mujer que luchó a contracorriente y dio un tremendo impulso a un deporte que comenzaba a dar sus primeros pasos.

Nacida el 28 de septiembre de 1913 en la localidad de Beckwourth, desarrolló los primeros años de su vida en una granja donde su padre era leñador de secuoyas y su abuelo buscaba oro. Sin embargo, la familia se mudó a San Francisco cuando Alice tenía 5 años y pocos meses después, su padre murió en un accidente de tráfico. Fue el primer revés en una vida repleta de obstáculos que no hicieron más que fortalecer a la que sería una de las mejores tenistas del mundo. Inquieta, rebelde y generosa, Alice alternó la escuela con un trabajo ayudando en la construcción de casas de madera. Con apenas 10 años, su mejor amigo murió arrollado por un tranvía cuando jugaba junto a Alice, que pudo saltar a tiempo evitando el impacto. Pronto demostró una mente ágil y una habilidad especial para los deportes.

Baloncesto, béisbol y gimnasia ocupaban el tiempo de una niña que se empeñaba en reivindicar su poderío y capacidad para ganar a los chicos, y se negaba a vestirse como se suponía que una chica de su edad debía hacerlo. Su contacto con el tenis se produjo gracias a Dan, su hermano mayor. "Te he regalado esta raqueta para que pruebes con el tenis y dejes de comportarte como un chico salvaje corriendo por la calle", le dijo con el intento de despertar la curiosidad de Marble, que dio sus primeros raquetazos en el club Golden Gate Park. Le costó muy poco darse cuenta y demostrar que había nacido para ese deporte; tanto es así, que con 14 y 15 años ya arrasaba en categoría junior, haciendo gala de un juego muy agresivo de saque-volea.

Su estilo llamó la atención de Eleanor Tennant, afamada entrenadora de la época que daba clases particulares a celebridades de Hollywood y que quedó prendado de esa chica obstinada y silenciosa que jugaba con rabia y tenía un potencial infinito. Esa actitud se debió a un hecho que solo confesó al final de sus días, como fue el secuestro y violación sufridas cuando tenía 15 años. Superó todo lo que acarrea algo así sin contárselo a nadie y refugiándose en el tenis como el mejor antídoto. Seguía defendiendo los derechos de las mujeres allá donde iba y llegó a desafiar al orden establecido jugando con faldas cortas e incluso pantalones en algunos torneos.

En 1934 cruzó el charco para probar suerte en Europa. Llegaba a Roland Garros como candidata al título, siendo tercera cabeza de serie, pero antes de saltar a pista para la segunda ronda sufrió un desfallecimiento. Trasladada a un hospital para determinar qué le ocurría, fue diagnosticada de tuberculosis, aunque luego se comprobó que lo que realmente sufría era pleuritis aguda agravada por anemia, y estuvo seis meses postrada en cama, con los médicos diciéndole que su carrera tenística había tocado a su fin irremediablemente. Pero salió adelante. Dos años después de verse al borde del abismo, levantaba el título en el US Open 1936 y daría inicio a cuatro temporadas de ensueño, en las que cosechó todos sus grandes triunfos deportivos.

La II Guerra Mundial cortó la trayectoria amateur de una Marble muy implicada en la lucha contra el nazismo. Tanto es así, que decidió recorrer el mundo disputando exhibiciones con la condición de que todo lo recaudado fuera a parar a la US Army. Era una auténtica heroína y quiso aprovechar esa condición para ayudar lo más posible y descubrir facetas en su vida totalmente inesperadas. Una de ellas fue ser guionista de los históricos cómics Wonder Women, material empleado para subir la moral a las tropas, así como a las mujeres que ayudaban en la guerra de una u otra manera, generando un vínculo entre toda la sociedad.

Cuando todo parecía ir bien, la desgracia volvió a sacudir la vida de Alice. Perdió a su marido, Joe Crowley, piloto de avión derribado por los nazis en Alemania, y unos días después sufría un accidente de tráfico que hacía que perdiera el bebé del que estaba embarazada. Perdió el rumbo, la pena se instaló en su alma y llegó a intentar suicidarse. Fue en 1945 cuando volvió a sentirse útil y recuperó esa chispa que tanto la caracterizó. El Servicio de Inteligencia Británico contactó con ella porque tenían constancia de que podía conocer a mucha gente importante en Europa. Entre ellos, a un banquero suizo que había conocido en su etapa como tenista y con el que había flirteado.

Valiéndose de esa coartada, Marble se desplazó a una Europa patas arriba con la guerra en su tramo final y consiguió fotografiar unos documentos muy valiosos en los que se mostraba cómo importantes finanzas del aparato nazi estaban custodiadas en Suiza. Fue descubierta, huyó a toda prisa a través de los Alpes y recibió un balazo en la espalda, aunque finalmente fue rescatada por los aliados. En 1946 escribió uno de los libros de tenis más importantes de la historia: "The Road to Wimbledon". En él describe su experiencia vital y se erige en una excelente comunicadora, aspecto que aprovecharía en las décadas siguientes para ser una persona muy influyente.

Se mostró muy beligerante en la lucha contra el racismo, haciendo que Althea Gibson pudiera participar en un US Open en el que las personas negras estaban totalmente vetadas. También centró sus esfuerzos en que se valorara a las mujeres en el deporte y fue una consumada defensora del empoderamiento femenino en la sociedad. Murió en 1990, dejando un legado y contando su apasionante historia en un libro autobiográfico: "Courting Danger". Simplemente impresionante lo que hizo Alice Marble. Personas como ella son las que hacen enorgullecerse de la raza humana y dotan al tenis de una influencia superlativa en la historia.