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Bruneau: “Lo peor de este año fueron las lesiones”
El entrenador de Bianca Andreescu descubre sus orígenes en esta entrevista. “Trabajar con el equipo de FedCup fue una experiencia realmente constructiva”.
La temporada 2019 ya es historia pero las hazañas de sus jugadores y jugadoras quedarán grabadas por siempre. Como la conquista de Bianca Andreescu en el US Open, una de las revelaciones del año. La canadiense firmó uno de los saltos más salvajes que se recuerdan y todo gracias, en parte, al buen trabajo con su entrenador. Sylvain Bruneau es el hombre que se ha ‘inventado’ una nueva estrella en el circuito, el mismo que está nominado para recoger el trofeo al mejor entrenador del curso. Mientras se decide si lo gana o no lo gana, el técnico habló con la WTA sobre su experiencia en los banquillos, su filosofía de trabajo y su experiencia diaria con Bianca.
Primera toma de contacto con el tenis. “Cogí por primera vez una raqueta a los 9 años. Mis padres no jugaban al tenis, vengo de un pequeño pueblo cercano a Montreal donde nieva de diciembre hasta marzo, pero algunos vecinos jugaban y yo me sumé. Rápidamente vi que era un deporte especial, desde la primera vez que golpeé la pelota me enamoré, así fue como empecé a jugar sin parar hasta los 16 años. Cuando cumplí los 19 prefería quedarme en casa a ir a la universidad, decidí empezar a enseñar. Quería ayudar a los jóvenes a que fueran buenos, lo encontré algo súper interesante. Podría ver algo de mí en ellos, nunca había tenido esa oportunidad. Me pusieron al frente de un equipo de jugadores en mi club y así fui desarrollando tenistas a nivel nacional. Así hasta que me llegó la oportunidad de colaborar con Tennis Canadá”.
La llamada de la Federación. “Mi primera función fue la de capitanear la Copa Davis Junior. Tenía 23 años y tuve a cargo a Sebastian Laraeu y Greg Rusedski. Salió todo bien. Luego fui a Le Petit As con Sonya Jeyaseelan, de repente me vi haciendo más y más cosas. Durante una década estuve desarrollando jugadores en mi club y en Tennis Canada, hasta que terminé trabajando exclusivamente para Tennis Canada”.
Evolución con el paso de los años. “Creo que sigo siendo la misma persona, pero como entrenador soy diferente. Muy diferente. Cuando comencé a trabajar con jugadores competitivos era mucho más estricto, más rígido, con un enfoque más duro. Con los años tomé otro camino, quizá influyera el hecho de que me convirtiera en padre. Ahora mi filosofía es tratar de ayudar a quien sea con el que esté trabajando, sin límites, ayudándoles a creer”.

Su pasión por el coaching. “Amo las tácticas, me encanta el punto de vista técnico, e incluso el aspecto físico. Obviamente, me enamora el tema mental. Desde el lado mental es donde ayudo al jugador a ajustar las habilidades al entrenamiento en función de qué persona tenga delante, lo cual es muy importante. Basta con mirar a Bianca y Eugenie, nuestras dos competidoras principales, pero trabajan de una manera diferente. El truco está en descubrir esa capacidad de cómo activarlos, eso es lo que fui aprendiendo en mi carrera. Fui capitán en la FedCup y creo que eso me fue muy pero que muy útil, ya que trabajé con un grupo de jugadoras muy variado en pista durante los partidos. Fue realmente constructivo”.
Los días malos en la oficina. “No tuve muchos días de esos esta temporada. Pero Bianca tuvo lesiones, eso fue duro. También perdió partidos, pero lo más duro fueron las lesiones, esos contratiempos son realmente difíciles. Diría que esos fueron los días más duros de este año, los días en los que regresaba a mi habitación de hotel sintiéndome mal”.
Los días buenos en la oficina. “Cada día que me levanto y tengo que ir a trabajar, ya sea en Montreal o en Shenzen, representa un buen día, me emociona. Me encanta lo que hago, me apasiona. Un buen días es cuando puedo ir a la cancha con alguien que quiere estar en la cancha y se da una buena sintonía entre nosotros, una buena química, que trabajemos juntos y tengamos un día productivo. Eso es todo lo que pido”.