Alison Van Uytvanck, un ejemplo de vida

La tenista belga relata cómo el sufrir bullying de pequeña la terminó haciendo más fuerte con el tiempo. Greet Minnen, su pareja actual, clave en todo el proceso.

Alison Van Uytvanck. Fuente: Getty
Alison Van Uytvanck. Fuente: Getty

De nuevo acudimos al blog Behind the racquet para rescatar una de las historias más crudas del circuito profesional. La historia de Alison Van Uytvanck y un comienzo demasiado cruel con el tenis, así lo cuenta ella misma a través de unos párrafos en los que va desgranando lo mal que lo pasó siendo niña y cómo remontó el vuelo al abandonar la federación belga de tenis. Fue lejos de allí donde pudo tratar con psicólogos y, lo más importante, donde pudo conocer a su actual pareja, Greet Minnen, la mujer con la que aprendió a valorarse y con la que a día de hoy comparte su vida. Un relato al que no hemos querido añadirle ni quitarle una sola coma, basta con leerlo de su puño y letra para conocer a una de las tenistas que mejores lecciones nos pueden dar acerca de lo caro que resulta a veces ser uno mismo en esta sociedad.

“Tenía alrededor de diez u once años cuando fui por primera vez a entrenar a la Federación belga de tenis. Desde el primer día me di cuenta de que aquello no iba a ser lo que había pensado que sería. Comencé a ser acosada todos los días por los otros niños, que en su mayoría eran hombres. Se burlaban constantemente de mi cabello y me hacían sentir miserable. Nunca en mi vida me sentí tan sola, sin amigos e incapaz de hablar sobre estos temas con mis padres. Sentí que abrir mis sentimientos o contarle a mis padres que estaba siendo víctima del bullying haría mucho más difícil la vida de otras personas, y nunca quise eso.

Después de aproximadamente un año de lidiar con esto, finalmente les conté mi realidad a algunos entrenadores. Ellos hablaron con los niños acerca del problema, lo cual me ayudó solamente durante un par de días, hasta que todo terminó volviendo a la ‘normalidad’. No tenía a nadie a quien pedir ayuda y me encontraba llorando en mi habitación día tras día. El calvario solo llegó a su fin el día que me echaron. Más allá de no encajar en el lugar, me lesionaba continuamente y la gente de allí no creía en mis posibilidades, ni veían que mi tenis estuviera mejorando. Fue el momento más difícil de mi vida, pero es lo que me ha convertido en la persona que soy ahora.

Me llevó algo de tiempo superar aquellas experiencias con las que traté. Mi autoestima era muy baja e incluso dejé de confiar en mí misma. Comencé a creer a todos aquellos niños que me repitieron una y otra vez que no era hermosa, así que mi mi nivel de confianza con el tenis también se desmoronó. Hablé con muchos psicólogos sobre mis traumas, ellos fueron las primeras personas con las que me abrí. Hace tres años que superé aquellos traumas, cuando tenía 22, pero esa experiencia me dio el coraje suficiente para hablar abiertamente sobre mi sexualidad. Tuve la suerte de encontrar a mi pareja, Greet Minnen, con quien llevo compartiendo mis últimos tres años. También fue positivo ver la respuesta de mis padres ante esta relación, ellos solo querían que yo fuera feliz y estuviera sana. Mi novia es una pieza indispensable en todo esto, por ella soy feliz. Me da confianza, me dice que soy hermosa tal y como soy, incluso le gusta mi cabello. Finalmente me sentí aceptada por alguien.

También tuve la increíble oportunidad de jugar dobles con ella en el pasado Wimbledon, ahí descubrí que tenía el apoyo de muchas personas. Cuando salí de la pista recibí mucho aliento en redes sociales, lo cual me sorprendió. Ahora me siento libre, hago lo que quiero hacer, incluso participé en el Día del Orgullo durante el US Open. A partir de mi experiencia, siento que debía compartir esta historia con todos vosotros para poder ayudarlos. Greet y yo vamos muchas veces a la Federación para hablar con tantos niños como sea posible. Les decimos lo importante que es mostrar respeto, les decimos que estamos allí para resolver cualquier duda que necesiten responder. Hemos ayudado a algunos niños a superar eventos en su vida, solo esto ya hace que la vida merezca la pena. Cada vez que me deprimo recuerdo a todos esos niños que me acosaron, que ‘tenían más potencial que yo’ y que, sin embargo, ya no juegan a tenis. Yo aquí sigo”.

*Alison llegó a ser Nº37 del mundo en 2018, actualmente es la segunda mejor belga del ranking y (#47) y ha pisado la segunda semana de competición en Roland Garros (2015) y en Wimbledon (2018).

Comentarios recientes