Federer hace un ejercicio de escapismo ante Goffin
El suizo consiguió sacar adelante un partido en el que fue inferior por momentos y tiró de experiencia y aura ganadora para vencer en dos sets.
Hay cosas que no se pueden explicar de manera lógica y una de ellas es la capacidad de ganar partidos de las leyendas del tenis mundial. Roger Federer lo ha vuelto a hacer; como si de la mano invisible de la economía que esgrimía Adam Smith se tratara, el suizo vio cómo el marcador reflejaba algo que no se correspondía con las sensaciones que había en la pista. David Goffin cuajó un partido excelente, sobre todo el primer set, pero no pudo revertir el destino. Ése que parece acompañar a los mejores imbuidos en un aura de imbatibilidad que solo se fragmenta en ocasiones muy especiales y que es capaz de permanecer sólida incluso cuando no se juega bien. El suizo está ya en cuartos de final del ATP Masters 1000 Shanghái 2019 tras imponerse por 7-6 (7) 6-4 y se medirá al ganador del duelo entre Zverev y Rublev por un puesto en semifinales.
El primer parcial del partido se puede leer de dos maneras muy diferentes desde el punto de vista de cada uno. No cabe duda de que el tenis desplegado por Federer dejó mucho que desear, pero resulta tremenedamente meritorio que el helvético consiguiera salir ileso de una hora de juego en la que su rival jugó a un gran nivel. Desde el principio se vio a un Roger lento, inseguro en sus desplazamientos y ansioso por quitarse la pelota de encima. Como si la esférica quemara, Federer golpeaba de un modo precipitado y no encontraba la manera de salir ileso en peloteos largos. Goffin se mostró muy agresivo sin necesidad de asumir muchos riesgos y llevaba la manija del partido. Sin embargo, tras nueve juegos, fue Roger el que gozó de una bola de set.
La manera que tuvo de afrontarla dejó a las claras que no tenía toda la confianza. En la primera crisis nerviosa del belga no hubo esa voracidad que suele acompañar a los campeones y en el siguiente juego las dudas se tornaron en realidad negativa para el de Basilea. Perdió el saque en un mar de inseguridad y vio cómo quedaba a merced de David. La gran tara del talentoso jugador belga volvió a aparecer; dejó de apretar, fue presa del vértigo a la victoria y se atrapó de manera espectacular. A Federer le bastó con elevar un poco la intensidad de piernas, seleccionar bien sus tiros y soltar algún grito de ánimo. Se llegó al tiebreak, donde David volvió a tomar ventaja. Llegó a dominar 2-5 y 5-6, pero se desmoronó una vez más cual castillo de naipes.
Parecía imposible que Federer hubiera ganado ese set, pero así lo hizo. Se mantuvo en el partido mientras el belga era superior y dio zarpazos letales amparado en su experiencia cuando éste le vio las orejas al lobo. El segundo set tuvo momentos de cierta intríngulis ya que Federer era incapaz de despegar como muchos pensaban y seguía con ciertas dudas. Fue disipándolas poco a poco, merced a la dureza mental que acusaba Goffin tras perder el primer set. Hubo alternativas al resto, pero quien golpeó primero y mejor fue Federer, al que le bastó con mantener su servicio para poner la guinda. Victoria importante para un Roger Federer que tendrá que elevar su nivel en las próximas rondas si quiere optar a algo grande en el ATP Masters 1000 Shanghái 2019.