"Para mí hay un principio fundamental: control. De la situación, de la pelota, de cada cosa que hago. A Rafael siempre le decía: el golpe nunca va por delante de la cabeza. El trabajo fundamental se hizo de los 8 a los 17 años. Luego ya fue dejarse llevar. El deporte es un tema mental. Crearle la exigencia, las ganas, toda esa intensidad, se hace, básicamente, en los años juveniles". Son palabras de Toni Nadal y sirven como pocos discursos para entender qué tipo de jugador son y personalidad competitiva tienen Nadal y Kyrgios. Valdría para diferenciar bien sus caminos y explicar sus diferencias. Pero seguramente sea el control lo que precisamente pierde Rafael Nadal cuando se enfrenta a Nick Kyrgios. Tanto desde lo táctico como desde lo mental.
La rivalidad que español y australiano libran desde que el de Canberra ganó al balear en Wimbledon 2014 va mucho más allá de las últimas declaraciones de Kyrgios sobre Rafa o de la tirantez que se ha ido generando entre las diferentes maneras de entender la competición, con Toni Nadal de por medio. Cinco años después de aquellos octavos de final de 2014, Kyrgios se ha convertido en un perfil muy complicado para Rafa: "Mis pensamientos son muy claros. Juego contra un jugador de talento superior, un jugador muy peligroso cuando quiere jugar al tenis. Normalmente contra los mejores jugadores, quiere jugar al tenis. Cuando eso sucede, es un oponente muy peligroso."
Y sí, todo comenzó allí, en Wimbledon, cuando Kyrgios contaba con 19 años y se mostró al mundo con un saque asombroso y multitud de ocurrencias y descaro para activar su particular grandeza ante rivales importantes en torneos importantes. Desde ahí, el australiano domina 3-1 en pistas rápidas sobre Nadal. Si bien no ha vuelto a enfrentarse a Rafa en Grand Slam, puede decirse con total tranquilidad, Nick sigue siendo alguien muy parecido a aquella versión. Kyrgios apenas ha progresado como competidor, incluso puede que se hayan acentuado sus carencias y sus fortalezas. Y eso le sigue convirtiendo en alguien muy complicado. Sobre todo en hierba.
Para Nadal, Kyrgios representa un perfil que va mucho más allá que el de un sacador que quiere acabar pronto el punto. En general, es algo que experimentan todos los rivales del circuto. Y es que Kyrgios, además de utilizar, más con la asiduidad con la que está usando el servicio por debajo de la cintura, diferentes golpes poco previsibles, suele desviar la atención del partido para meter al público en el mismo, dividiendo opiniones, generando distracciones y rompiendo la continuidad del partido como estándar competitivo propio de un partido de tenis.
En lo táctico, Nadal siempre ha tenido serias dificultades para encontrar un ritmo de juego constante, seguramente porque su rival nunca se lo ha permitido. Y es que por difícil que parezca, Nick, cuando se desconecta y pone rumbo a ninguna parte, no se ve afectado, o no tanto, como para perder toda referencia y capacidad para seguir conectando grandes golpes. Puede seguir amenazando cinco minutos después. Y sobre pistas rápidas, sus golpes, que apenas necesitan recorrido en su swing, siempre bien escondidos, y que generan una velocidad endiablada, no encuentran defensa en uno de los mejores defensores de la historia. Así se vio en Cincinnati y en el último precedente, en Acapulco, donde Kyrgios salvó momentos límite para terminar venciendo, incluidos tres puntos de partido.
Y fue en Acapulco, el choque más reciente, cuando surgió el momento de mayor desencuentro entre ambos. Allí, Nadal valoró a Kyrgios en rueda de prensa. "No creo que me haya intentado sacar de quicio. Él hace su show. Tiene un talento descomunal y tendría que estar luchando para ganar Grand Slams y por las primeras posiciones del Ranking. Si está donde está es por algo. Le ha faltado continuidad y por algún motivo será. No creo que sea un mal chico pero le falta un poco de respeto para el público, para el rival y para sí mismo. Ha hecho su show pero hoy le ha salido bien, ha sido el mejor y por eso le felicito".
Mientras Kyrgios también quiso entrar en dialética con Rafa. "Soy diferente. Él también lo es. Podría centrarse en lo que él necesita hacer. Él no sabe por lo que he pasado en cuanto a lesiones en los últimos tiempos y no sabe nada de mí así que no voy a escucharle para nada. Entre puntos él es muy lento. Hay una regla que dice que hay que darse prisa en los saques y él debe hacerlo en cada punto. Yo no voy a hacer comentarios sobre su juego. Yo tengo el mío, él tiene el suyo. Así es el deporte. No voy a tener en cuenta sus palabras".
En medio de un contexto de poco entendimiento y puntos muy diferentes de entender el juego, el deporte y la competición, juntos y por separado, Nick Kyrgios y Rafael Nadal (3-3 en el 'head to head') dirimen mañana en la Pista Central, sin lugar a dudas, el partido más interesante y mediático de toda la primera semana del torneo.

