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Auger-Aliassime, primer rival de Nadal

El canadiense Felix Auger-Aliassime derrota a su comaptriota Denis Shapovalov y se cita con Rafa Nadal en la segunda ronda del Mutua Madrid Open.

Dos de los talentos más precoces de este siglo XXI se medirán próximamente en el Mutua Madrid Open. El canadiense Felix Auger-Aliassime, una de las grandes realidades de este 2019, suma cada vez más buenas noticias en su presente, alcanzando un estatus propio de su talento, el que actualmente queda definido por su mentalidad y su físico. Midiendo su equilibrio emocional con el aún discontinuo Denis Shapovalov, Felix inclinó a su amigo por 6-2 y 7-6, para hacer vibrar a la Caja Mágica con un duelo fantástico con Rafael Nadal, uno de los mejores de la segunda ronda.

El partido fue un ejemplo perfecto de lo que Auger-Aliassime y Shapovalov representan en el espectro tenístico del tenis moderno. Puede decirse que el juego de ambos queda perfectamente descrito en los días malos. Imaginando que ambos tengan un día difícil, donde no sientan bien la pelota, Aliassime crece a nivel competitivo porque su juego goza de mayor margen de error, y no necesita de tanta inspiración técnica, pues no la tiene tan versátil y afilada como Denis, para ganar partidos.

Felix Auger-Aliassime tiene la costumbre, hecha virtud, de jugar un gran número de puntos, desde el primero hasta el último, con una encomiable e idílica predisposición y actitud frente al error o los nervios consecuentes del marcador, que le convierten en un competidor de primer nivel. Así lo demostró tejiendo una telaraña de defensa, continuidad y golpes con spin frente a un Shapovalov que navegó -y naufragó-, constantemente, salvó algunos juegos del segundo set, entre la maravilla técnica y el descalabro sin medida.

Con dos breaks de ventaja, Auger-Aliassime abrochó el primer parcial, y construyó un tipo de encuentro que, más todavía sobre arcilla, demanda en Denis un gran día en lo puramente técnico. De manera natural, consta en el juego de Felix una elección mucho más sostenible sobre cuándo atacar y cuándo recuperar o esperar a que el rival se pierda entre sus propios nervios dentro de los puntos. Mucho más caliente y temperamental en su juego, Shapovalov suspiró y se negó a sí mismo constantemente. Mientras, Felix controlaba todos sus músculos, ss mirada, su fuerza interior. En un mal día de ambos, imaginando ese escenario, prevalece Felix.

Así, además sobre una superficie que pondera su impresionante cobertura de la pista por puro físico, y que le protege de su todavía incompleto y poco brillante en la élite juego de ataque, Auger-Aliassime sacó ventajas de las desconexiones de Denis, invirtiendo con inteligencia en que todo eso se sucediera. Shapovalov tuvo un tramo, bien es cierto, donde comprobó que salía a cuenta soltar el brazo, recuperando el break de desventaja en la segunda manga y llevando el partido a una muerte súbita que a punto estuvo de anotarse (de 4-6 a 7-7), pero finalmente... Aliassime falló menos y ganó mas.