Todos los grandes avances a lo largo de la Historia de la Humanidad se han producido gracias al coraje y la valentía de pioneros que miraron el futuro y supieron involucrar a la sociedad a cambiar sus parámetros de pensamiento y comportamiento. Con los derechos y libertades de la comunidad LGTBI cada vez más consolidados en los países del primer mundo, el deporte sigue siendo un mundo opaco en este sentido, incapaz de abrirse con naturalidad y superar los clichés. ¿Cómo es posible que en un mundo con tanta cantidad de jugadores no haya prácticamente nadie homosexual? Es una pregunta que se puede aplicar no solo al tenis, sino también al fútbol, baloncesto o ciclismo. El deporte rey de la raqueta siempre ha querido erigirse en un motor de cambio, en un mundo abierto y cosmopolita en el que historias particulares, como las de Billie-Jean King por los derechos de la mujer o Arthur Ashe de las personas de raza negra, han sacudido el mundo y removido conciencias.
Ya en pleno siglo XXI, parece mentira que sigan existiendo problemas en cuanto a aceptación de la libertad sexual, pero da la sensación de que es así. Alison Van Uytvanck (52 del ranking WTA) y Greet Minnen (154 del mundo) son una pareja reconocida y que no han escondido en ningún momento su relación. Tanto es así, que el beso que se dieron en Wimbledon 2018 después de que la primera de ellas eliminara a Garbiñe Muguruza, pudo ser la imagen icónica de un proceso que no debe postergarse más. "Fue algo instintivo. Conseguí la mayor victoria de mi derrota y lo que me salió de dentro al verla fue eso. No pensamos en la repercusión que pudiera tener", comentan las belgas en un extenso e interesante reportaje del diario Telegraph, a partir del cual quieren mostrar su compromiso para erigirse en ejemplo inspirador.
Next round singles and doubles!---- @GreetMinnen97 #WTARabat pic.twitter.com/tutAZjVE3m
— Alison Van Uytvanck (@AlisonVanU) 30 de abril de 2019
"Desde que reconocimos nuestra relación solo hemos recibido reacciones positivas. Sé que mucha gente sigue teniendo miedo por el qué dirán, pero todos merecemos poder ser nosotros mismos. Debemos ser libres y no escondernos nunca. Ojalá pronto más tenistas se animen a normalizar esto, queremos ser una inspiración para todos aquellos que no se atreven a hacerlo. La situación ha mejorado mucho, quizá hace diez años no nos habríamos atrevido a hacer esto, pero hay que continuar avanzando. Lo que no podemos hacer nunca es esconderse y tratar de ser alguien que no se es", reflexionan las belgas. Se conocieron en 2015 entrenando en la Federación Belga, sin haber tenido nunca ninguna de las dos una relación homosexual antes. Nunca se han visto las caras en la pista, aunque la progresión de Minnen, que se aproxima al top-100, hace cada vez más factible esa posibilidad, que se antojaría algo histórico y sin precedentes. "Sería muy extraño, no queremos ni pensar en eso", dicen entre risas.
Lo que sí han hecho alguna vez es compartir pista jugando dobles juntas, como la pasada semana en Rabat, donde cayeron en los cuartos de final. "Nuestro sueño sería disputar un Grand Slam juntas en dobles", señalan antes de reflexionar sobre la vida como pareja en el circuito. "Es bonito porque la otra persona entiende perfectamente los ritmos a los que obliga este deporte y porque podemos hablar mucho de las sensaciones que se experimentan en la pista. Sin embargo, también es difícil porque podemos estar muchas semanas sin vernos ya que al tener ranking diferente, no jugamos los mismos torneos habitualmente", señala una Greet Minnen que, a sus 21 años, quiere progresar en la clasificación y ponerse al nivel de Alison Van Uytvanck. Bonita historia que hace reflexionar sobre el amor, el deporte y la libertad sexual. "No tengo ninguna enfermedad, soy gay". Eso es lo que dijo Van Uytvanck en una entrevista al anunciar su noviazgo con Minnen, y esa afirmación cruda es la que debe hacer meditar a todos aquellos que siguen teniendo problemas con esto.

