Rafael Nadal cumplió con los pronósticos y se metió en las semifinales del Conde de Godó, el torneo que ha levantado en 11 ocasiones. No fue un día sencillo en lo táctico y en lo rítmico pero la respuesta del español no pudo ser más positiva. El partido, muy competido, muy árido en cuanto a las variantes desconcertantes que propuso el alemán, que jugó fiel a su estilo pero matizando las jugadas elegidas, puso a Nadal en un brete que resolvió con muchísima concentración y un gran equilibrio. Un claro paso adelante del número 2 del mundo.
El partido no sólo arranca sino que discurre como prueba del algodón para el mallorquín. Jan-Lennard Struff, convencido y leal a una manera de entender el tenis, no sólo la pista rápida, entiende que la forma de competir es acortar los puntos y, sobre todo, generar dinámicas de golpeo alternas e imprevisibles. Ya no es sólo es cortar ritmo y ser agresivo, sino a crear desconcierto. Golpeando siempre hacia delante, con las manos muy directas, el revés y el saque fueron las armas más estables pero fueron jugadas concretas las que quedaron como más peligrosas.
El germano comenzó a hacer saque y red incluso con segundo servicio para intentar meterse, con más necesidad que en el juego de Rafa, en su cabeza. Y a prueba de buscar el golpe ganador continuo, aunque por el camino caigan errores, su plan le hace competitivo e incómodo. Rafa, que domina 4-2 en el primer set, hace un juego irregular y pierde un saque que permite a Struff a ubicarse en la igualada (5-5).
Es ahí donde el propio Struff se encuentra entre mucha vegetación y sin salida limpia. Nadal, en el momento de la verdad siempre sabe que su juego prevalece, que reduce errores, impone presión y sale ganador. El español, que responde muy bien desde lo mental, aunque no tenga sensaciones de golpeo adecuadas y extendidas en los puntos, sale airoso del compromiso y se pone por delante en el marcador.
Es en la segunda manga donde el español tiene un punto más de continuidad. El partido sigue siendo igual de complejo, casi más que complicado, seguramente diferente es la mejor expresión, pero transmite seguridad y no el vaivén que ha dejado en otros partidos. Struff continúa subiendo mucho a la red, atacando con el cuerpo en cada golpe, yendo hacia delante sin pudor, pero Nadal está esperando y aguantando, cerrando con un punto de partido extraordinario, marca de la casa, para esperar por Thiem o Pella.

